DOSSIER 9.1: Dionisio Cisneros, el Atila del Tuy

Por: Iván López Calero

  Presentación del dossier de Matria Nº 9

Por muchos es conocida la vida y la historia de Attila el último y más terrible Rey de los Hunos procedentes de Asia, probablemente de la tribu Xiong Nu, a la que se ha denominado como una agrupación de nómadas, organizados militarmente y sin una clara filiación étnica, que controlaban las rutas de comercio entre Europa y Asia durante gran parte del siglo V después de Cristo.

Fragmento de “Atila”, obra de Eugene Ferdinand Victor Delacroix

Attila gobernó el mayor imperio europeo de su tiempo, el cual mandó desde el 434 hasta su muerte el año 453. Fue conocido como El azote de Dios, El Eterno enemigo de Roma o La Pesadilla de Roma, por lo cual su nombre ha pasado a ser sinónimo de crueldad y barbarie, sanguinario y amante de la batalla y el pillaje, lo cual algunos historiadores afirman que esto se justifica por la forma de vida, costumbre y de la febril imaginación popular que se ha encargado de crear mitos, leyendas y comparaciones con los jefes esteparios de la guerra, posteriores a él, como Gengis Kan y Tamerlán.

El azote de dios, asoló el oriente europeo durante décadas. Aterrorizó incluso a los poderosos romanos, siendo uno de los primeros contribuyentes al debilitamiento de ese imperio más que ningún otro “bárbaro” en la época medieval. Sin embargo, Attila tenía una justificación y un objetivo comprensibles: estaba harto de que su pueblo, los hunos, asentados en la actual Hungría, viviera esclavizado bajo el yugo romano.

Attila se convirtió, junto con todo su pueblo enguerrillado, en una hueste rebelde, cruel y salvaje como sólo se podía sobrevivir a pesar de Roma. Hoy su historia vista desde el occidente, así como la de Vlad Tepes, Alarico o Gengis Khan, están profundamente matizados por el ojo romano, por los historiadores oficiales del imperio, por ello, aún hay muchas cosas que no sabemos qué tan ciertas pudieron o no ser en esas historias probablemente magnificadas. Por ejemplo, para la tradición popular occidental, Vlad Tepes llega a convertirse en el mejor ancestro de Drácula en la novela de Bram Stoker, pero para el pueblo rumano Vlad Tepes es un héroe nacional que, igual que el Attila de los hunos, fue su libertador del yugo imperial. Finalmente el pueblo huno, según cuentan las leyendas medievales, con el mismo ímpetu que surgió, al poco tiempo “desapareció tras el crepúsculo”, tras la misteriosa muerte de Attila en el año 453.

En el Valle del Tuy hay un personaje con el que se le suele comparar: Dionisio Cisneros. Pero se le compara básicamente en dos cosas: en su capacidad para hacer daño y causar el miedo popular y en la cantidad de leyendas que dejó para la posteridad. Por supuesto que una cosa llevó a la otra. No es la intención de este trabajo hacer una comparación pormenorizada o cuadro comparativo entre un personaje y el otro, pero es necesario dejar claro en sentido estricto histórico las motivaciones de Attila para su exitosa crueldad que fueron rotundamente diferentes a las de Cisneros. En todo caso ambos se pusieron a sí mismos un alias, el cual era en sí mismo un grito de guerra: “el azote de Dios” el huno, “el último realista” el indio.

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