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DOSSIER 8.2: Las luchas estudiantiles en el Tuy

Por: Manuel Vicente Monasterios

      Hablar de las luchas estudiantiles en los valles del Tuy es referirnos a la historia contemporánea, pues su primer liceo (estudios secundarios) se funda en la década de los cuarenta, por lo tanto a sus estudiantes les tocó vivir distintos momentos como la llamada revolución de octubre o golpe de estado contra el gobierno del general Isaías Medina Angarita, el golpe de estado contra el gobierno civil de Don Rómulo Gallegos, la dictadura suave de la Junta de Gobierno presidida por el Teniente Coronel Carlos Delgado Chalbaud, víctima de un magnicidio en 1950 y luego presidida por el Dr. Germán Suarez Flamerich. En 1952 se entronizó, por determinación de las fuerzas militares, la dictadura del general Marcos Evangelista Pérez Jiménez, la cual es derrocada cinco años después por el movimiento cívico militar conocido con el nombre de 23 de enero del año 1958.

General Marcos Pérez Jiménez, año 1952General Marcos Pérez Jiménez, año 1952.

      Así pasan los primeros quince años del Liceo Pérez Bonalde de Ocumare del Tuy, única casa de estudios secundarios de la región, cuyos cursos apenas llegaban hasta el tercer año, por lo cual quien quería y sus recursos se lo permitían, al terminar el bachillerato ingresar a la universidad, tenía que trasladarse a la ciudad de Caracas. Es decir que la mayoría de sus estudiantes eran casi niños. La edad de la inconformidad, de la rebelión contra lo establecido, del sarampión ideológico es aproximadamente a partir de los 15 años, es en ese período de 5 años, el cual ocupa el término de la secundaria e ingreso a los primeros años de una carrera Universitaria. Esta es la etapa del desconcierto y de la rebeldía, actitud que en algunos, influenciados por el ejemplo cubano, se hacen parte del impulso revolucionario, en aquellos años finales de la década de los 50 ocurre la entrada triunfante a la Habana de un grupo de jóvenes, los cuales venían de una lucha de guerra de guerrillas en la Sierra Maestra y El Escambray al oriente de Cuba. Movimiento encabezado por un joven de 32 años llamado Fidel Castro.

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DOSSIER 7.1: De leyendas y mitos a crónicas e historias

Por: Iván López Calero

    En la mayoría de los pueblos o comunidades del planeta existen cuentos, mitos o leyendas surgidas tal vez de hechos reales, históricos o producto de la fantasía colectiva o de algunos de los pobladores de esos lugares, que se repiten de generación en generación y que en ocasiones llenan de asombro y credulidad a sus pobladores, dando un sitial de marcada importancia a lo transmitido o incluso dotándolo de un aura mágica que fomenta a su vez temores, rechazos o cultos a esos hechos, personajes o entornos geográficos.

     Si se busca un referente de hechos, personajes y espacios que han asumido esas características antes citadas, se puede tomar la mitología nórdica, la romana o la misma griega, donde en regiones bien demarcadas y partiendo de conjuntos de seres definidos como dioses y semidioses entre otros, han influido (ya de forma positiva o negativa, según los casos) en las poblaciones y generaciones posteriores al surgimiento de esos mitos, creando cultos, religiones, temores y transformándose al mismo tiempo en la crónica y en la historia de esos pueblos e incluso de los países, fijando costumbres, tradiciones, ritos entre otros, construyendo así hasta la identidad misma del país, llegando en algunos casos estas a ser usadas para provecho económico de la región, producto de la comercialización turística y de mercados de tales historias, crónicas, leyendas o mitologías. 

Atlas sosteniendo al Mundo - Obra de Boris Vallejo, año 1986Atlas sosteniendo al Mundo – Obra de Boris Vallejo, año 1986 Sigue leyendo

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Presentación DOSSIER Nº 6: 200 años de la guerra a muerte en el Valle del Tuy… el camino después de la victoria.

Por: Iván López Calero

Revista Matria Nº 6.

El escorpión dormido de Taguay, óleo sobre Corrugado, oleo sobre corrugado 200 X 180 cms, autor Pedro Rengifo Olivares, año 2005El escorpión dormido de Taguay, óleo sobre Corrugado,  200 X 180 cms, autor Pedro Rengífo Olivares, año 2005

      Los Valles del Tuy fueron el escenario de distintos hechos armados o de conflicto de las guerras que en Venezuela sucedieron durante el siglo XIX, diversos episodios de la Guerra Federal, y del caudillismo post federalista, las andanzas guerrilleras de Dionisio Cisneros y los Güires entre 1821 a 1832, pero ninguno son tan recordados o marcaron tanto la memoria de los tuyeros como los episodios de la guerra de independencia acaecidos en 1814.
      Como parte de su intención de dominio de Caracas, Boves detecta la importancia estratégico – geográfica y de suministros de provisiones del Valle del Tuy con relación a la capital de la para entonces recién nacida 2ª República de Venezuela, decide invadir y aprovechar estas características para su guerra, de allí que termina invadiendo el Tuy entre febrero y marzo de 1814, primero en Ocumare y luego en Charallave, con unas consecuencias devastadoras para la primera de estas poblaciones, que aún cubren con un aura negra los espacios donde se realizaron estos hecho.
        A pesar de ser poco el material bibliográfico documental o literario que ha tratado el tema y a 200 años de estos hechos, en el Valle del Tuy aún se habla de ellos con horror y como si fuesen muy cercanos en el tiempo y en lo personal, recordar esta fecha no es un acto de celebración sino un acto o una manera de mantener viva la memoria, de esos acontecimientos nefastos de un episodio de nuestra independencia, tal vez el más terrorífico de todos.
         En las páginas siguientes hemos querido mostrar los hechos sucedidos entre febrero y marzo de 1814 a través de una selección de distintos artículos, materiales documentales, entre otros, que permitan la comprensión de los hechos de forma sencilla en el orden cronológico en que sucedieron. Es un acercamiento a los hechos que nos identifican y que además forma parte indivisible de nuestra historia local, que hoy deseamos compartir a través de las páginas de este número aniversario de Matria.

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DOSSIER. 5.3: Las mujeres de Ocumare del Tuy y sus faenas…

Por: Isaloren Quintero Bernal

 

     A estas alturas de la historia no está en discusión el aporte y trabajo de las mujeres. Sin adentrarnos en las profundidades teóricas de las categorías marxistas, las mujeres desde siempre han trabajado; han trabajado muchísimo y sigue siendo poco el re-conocimiento de las características, formas y modos de realizarlo, tanto como del reconocimiento de sus aportes a la construcción de humanidad.

     En Los Valles del Tuy, así como en la mayoría de los pueblos de nuestro país a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX ya las mujeres trabajaban respondiendo al rol de tareas “tradicionales” asignadas social y culturalmente. Este trabajo podía ser en áreas de la pequeña manufactura (tejer capellá, atarrayas, sombreros, cestería en general), el comercio (venta de dulces, comidas, coronas de flores) y servicios (lavar y planchar a domicilio, cuidar niñas, niños, adultas y adultos mayores).

Faenas Diarias tomado de yezidarteta.wordpress.com

Faenas Cotidianas imagen tomada de yezidarteta.wordpress.com

     Se mantenía así la división de tareas, siendo la reproducción y mantenimiento de la vida doméstica la principal responsabilidad asignada a las mujeres, lo cual no la eximía de “ayudar” en actividades más pesadas como la agricultura, matar ganados, criar pollos y cerdos.  Sigue leyendo

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DOSSIER 5.2: Las abuelas cimarronas y la pedagogía de la ancestralidad

Por: Luisa Pérez Madríz.

     Las abuelas son las madres dos veces, un trozo de papelón con chorrito de limón, es la mano que palma con fuerza para corregir y la misma mano que elabora dulces para consentir. Las que nos inducen a imitarlas sin proponérselo. A veces creemos odiarlas y terminamos por amarlas mucho, mucho, mucho…

     Son las que sobreviven en los recuerdos. “El que no tuvo abuela se perdió lo mejor de la niñez” ¡Mis abuelas cimarronas ambas! Una, dulcita como el yuyo de cacao, consentidora, amorosa, campesina, a quién el campo le chupó todo el sudor y sus fuerzas; esa era Rosalía Pérez, negrita de ébano pulido, delgadita y ágil, de quién jamás recibimos mis hermanos y yo un maltrato verbal, ni siquiera una mirada de ira; tenía el don maravilloso de la paciencia.

     Mi otra, abuela materna era un general en jefe, crió 9 hijos y 7 nietos, entre ellos yo. Mi adorada Eulalia Madríz una bachaca que no creía en nadie y su norte era el bienestar y la unión de la familia. Mis abuelas, mis tías, mis viejísimas y chochas vecinas, todas sabias, nobles, hermosas, reinas del cumbe curiepero y barloventeño, formando y forjando la descendencia con sus conocimientos.

Abuelas Cimarronas de Origen Africano foto, Juan Padilla

     Lo doloroso de esta gran verdad es que descubres que esos conocimientos se titulan en el doctorado de la vida, lamentablemente ya no están, se fueron a ese plano, dejándonos solamente ese valioso legado que despectivamente muchos llaman BRUJERÍA y yo insisto que es ciencia.Si muchas de estas mujeres no sabían leer y escribir ¿Cómo tenían soluciones y remedios para todo? Si te dolía la barriga, sabían si era mala digestión, un guarapo de menta o de concha de naranja seca. Si eran gases: col y anís estrellado.

     Si eran parásitos: purgante de coco y piña y luego para recogerlos, se preparaba en una bolsita de tela, fregosa, lombricera y pasote; así no se regaban todos y buscaban salida; si por algún motivo esto llegaba a suceder, le untaban en las coyunturas o articulaciones ajo machacado para que no provoquen la temida “alferecía de lombrices”. Kerosene, asafétida y ajo, reviviendo más de un muchacho.

     ¡Ay de resfríos, pechos trancados y flema! Café cerrero con aceite de oliva en ayuno.

     Frotarnos con aceite alcanforado calientico con la llama de una vela en el pecho y en la espalda. Beber una cucharilla de aceite de corozo, manteca de raya o infundio de gallina, que feo olíamos pero nos curábamos. Así mismo guarapo de clavellina, flor amarilla, paraíso, reseda, cebolla morada, sábila, tártago y hasta leche de vaca o chiva. ¿Nos dolía la garganta? Limón, miel, arcilla, bicarbonato y unos tantos tocamientos y adiós amigdalitis. ¿Ronquera? Jugo de remolacha y clara de huevos, té de conchas de cebolla, comer un trozo de vela o masticar jengibre. Si le salía un acceso o furúnculo: concha de ajo, hojas de ají, también hojas de tabaco y en horas empieza a drenar y desaparece. Si tienes una visita indeseable y quieres que se retire rápidamente, volteas cobre, un plato, un vaso de agua detrás de la puerta de la calle y solucionado el problema. ¿Le duele un oído? Gotas de leche materna u hojas de brusca. ¿Problemas en la piel? Yerba mora, amor seco, flores de cautaro, se toman, o se dejan secar en el aire y luego se cubre el cuerpo con almidón de yuca. ¿Mal de ojo? Primero buscar quién ensalme y luego llevar 3 ramitas de distintas plantas que casi siempre son crucetilla del niño, brusca y ruda.

     Así mismo, para limpiar ambientes de malas influencias, se colocan ramas de eucalipto, bayrun y alcanfor en sitios estratégicos de la casa.

      Si las hojas de los árboles se voltean, lluvia segura. Le salen los primeros dientes al niño y se babea, un chupón de auyama de huesito. ¿Diarrea? Té de conchas de granada y toronjil, sopa de plátanos y yerbabuena. Si un niño le cuesta dormir, acostarlo o arroparlo con una prenda usada de la madre, su olor lo tranquiliza.. Las abuelas con sus manos y el conocimiento gastronómico de la supervivencia y la economía, sin neveras, ni microondas, ni hornos eléctricos o de gas. ¡Pero no se desperdiciaba nada! ¿Muchos cambures maduros? Cafungas, berenges y titis deshidratados. ¿Muchos mangos? Caratos, jaleas y dulces. ¿Muchos cambures verdes? Bollos, mal llamados desgraciados.

     Secar pescados salados al sol, para luego degustarlos en salsa de ají. Tejer palmas y preparar altares diversos. Pelar topochos y plátanos verdes sin mancharse las manos. Ablandar carne con pitos de lechosa. Técnicas de elaboración de alimentos y dulces como Martinica, pan de horno. Preparar cacería.
¿Un repelente para zancudos y jejenes en las tardes húmedas? Aceite de coco con malojillo.

Abuelas en faenas diarias imagen de placomunidad.elpais.com

    Las abuelas con sus cantos para dormirnos, donde hasta versos de fulías o tonadas de tambor cambiaban de códigos con el fin de arrullarnos, o con el himno nacional. Cada vez que nacía un niño se sembraba una mata de coco, que era su responsabilidad cuidarla al crecer. A la hora de parir, estas aguerridas cimarronas aún con dolores de parto, lavaban, dejaban todo en orden y se iban a los conucos transportando en sus cabezas inmensos canastos cargados de cocos, topochos, ocumos, aguacate, uno que otro mango o cacao en baba, con la finalidad de aflojarse el muchacho. Cuantos nacieron en el medio de un conuco, teniendo como sábanas hojas de guanasna y el corte del ombligo realizado con un machete. Nuestras abuelas y madres conservaban su silueta por mucho tiempo, ya que se purgaban, hacían dieta para recién parida, le daban de mamar a sus hijos y hasta los ajenos, creando así el vínculo de hermanos de leche y superaban la cuarentena con sus lavados de yanten, bejuco de cadena u otros. La voz de la abuela era la última palabra. Era ley sembrando valores:

* Lo ajeno no se toca
* Respeta a los mayores.
* Cuida y protege a tus hermanos.
* Uno se arropa hasta donde le alcanza la cobija.
* La sangre se agua pero no se sale.
* El que le tira a su familia se arruina.
* Ruin es el pájaro que ensucia su nido.
* ¡Comparte y siempre tendrás!
* En la boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
* No maltrates los árboles, las hojas son sus cabellos.
¿Cómo aprendíamos? Por imitación. Aprendiendo viendo, aprendiendo haciéndolo.

     Reproducir valores y actitudes, entendían que los niños son como el cemento fresco: cualquier impresión deja sus huellas. Hasta una pela cantada tenía su razón de ser. Nuestras abuelas, las de mi época no decían groserías ni las permitían. ¿Qué pasa ahora? ¡Los jóvenes pronuncian una palabra y siete groserías! De igual manera los jovencitos y los no tan jóvenes arrinconan a las abuelas como trastos inservibles, las usan de cachifas o las atormentan con ruidos que no es música para sus oídos y sus gustos, las injurian, las vejan, las maltratan muchas veces con la venia de la indiferencia de los padres y les niegan el valor que tienen. De volver a nacer pediría ser quién soy para sentirme bendecida por mis abuelas afro y sus enseñanzas. Soy lo que soy por ellas, que me enseñaron a ser cimarrona sin saberlo.

     Recuerdo frases como:

* El que no tiene nalgas no busca taburete.
* Búsquese a sus iguales.
* Quiébrale los agallones a esa niña.
* Usted no es topocho sin sal.
* Con el pendejo ni a misa, porque llega saludando.
* Eres tú y no te pareces a nadie.
* No pida, ¡deje la maña!
* ¿Más grande que tú? ¡La luna!

     Descansen en paz todas las abuelas ancestrales y que vivan siempre en nuestras mentes y corazones. Quién tuvo la dicha de compartir con su abuela y no lo disfrutó y apreció, tenía a Dios en sus manos y no lo reconoció.

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DOSSIER 5.1: Contamos con la Matria

Por: Diana Ovalles Márquez 

     Hoy tenemos patria, repiten a diario los ecos mediáticos que nos traen la voz de Chávez en su última alocución, cuando pidió “desde su corazón”, no extraviar el proyecto político de la segunda independencia: “Hoy tenemos la patria más viva que nunca, ardiendo en llama sagrada, en fuego sagrado”, dijo. Pero ¿Qué es la patria?

     El mensaje sin destino de Mario Briceño Iragorry nos hablaba de su angustia por la patria, porque “nuestro empeño de olvidar y de improvisar ha sido la causa primordial de que el país no haya logrado la madurez que reclaman los pueblos para sentirse señores de sí mismos. ¿No nos quejamos diariamente de la falta de responsabilidad con que obran quienes asumen cargos directivos sin poseer la idoneidad requerida?”, afirmaba el autor trujillano hace más de medio siglo. Sigue leyendo

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Presentación DOSSIER Nº 5: Las Mujeres del Tuy y Barlovento… Unidas por la Matria.

Por: Isaloren Quintero Bernal

     Las Mujeres, todas, estamos unidas por nuestra condición de haber sido socializadas en el patriarcado, condición que nos hace sobre-vivir en la lucha contra la subordinación, la sumisión y la obediencia a un modelo de mujer que sirve a sus intereses pero que reprime y vulnera nuestros derechos. Si bien hoy en día son muchas las situaciones de discriminación que las mujeres hemos logrado superar desde el punto de vista fáctico como por ejemplo el voto femenino, la incorporación al ámbito educativo y laboral, el manejo de recursos económicos (aun cuando este en un amplio porcentaje se usa para apoyar el presupuesto familiar y no en necesidades únicas de las mujeres), no es menos cierto que en el espacio simbólico, privado y familiar las mujeres seguimos enfrentando situaciones de subordinación con respecto a un varón llámese padre, hermano mayor, marido, jefe, hijo mayor, todos ellos amparados por el sistema patriarcal y machista que avala en el imaginario colectivo la objetivación de las mujeres como propiedad de los varones y por tanto a disposición de sus necesidades bien sea económicas, sexuales, utilitarias y reproductivas.

Cocina al Aire Libre de Camille Pisarro 1654, tomada de revista Memorias de Venezuela número año 2008.

     De generación en generación esta ha sido la realidad de la mitad de la humanidad y lo que va cambiando son los modos y formas de discriminación. Para nuestras bisabuelas y abuelas hoy en día las mujeres estamos “desatadas” porque en comparación con ellas los avances se pierden de vista, es cierto, pero hurgando en las relaciones de hombres y mujeres seguimos encontrando hilachas en las costuras de un traje que sigue haciéndose a la medida de un único modelo, el masculino.

   Con este Dossier acerca de las mujeres tuyeras y barloventeñas queremos mostrar cómo a pesar de ser realidades distintas hay un hilo que nos comunica y nos entreteje en una historia común, la Matria, ese sentirnos mujeres y luchar para visibilizarnos con el pasar de los siglos y los años por devenir…

     Sirva este Dossier para rendir homenaje a nuestras mujeres tuyeras y barloventeñas, abuelas sabias cuyas reminiscencias debemos rescatar para mantener esa esencia femenina de la solidaridad, la conciencia, el respeto por y en la Matria de todas y para todos.

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