Bolivia en 1952: apuntes sobre una revolución incompleta

Por: Jimmy Berríos Ojeda.

boliviacopia

        La revolución nacional del 9 de abril de 1952 es expresión de una pugna de las masas bolivianas por hacerse un espacio político en Bolivia; por ello, las clases obreras rompen con el sistema liberal representado por los que controlaban el negocio del estaño antes de la revolución, y buscan nuevos modos de relacionamiento político y nuevas formas de entender el poder. De cierto modo, la revolución boliviana no fue otra cosa sino la constatación del surgimiento de movimientos sociales decididos a delinear un Estado desde la perspectiva obrera al margen de la indígena, pero asumido por una clase media que adopta el discurso nacionalista para desplazar el poder de la oligarquía minera, en detrimento de la clase obrera.

      Así, se atribuye a sentimientos nacionalistas surgidos en las primeras décadas del siglo XX, los orígenes de la revolución boliviana de 1952; por ello, con la Guerra del Chaco (1932-1935), guerra fratricida con Paraguay, podría decirse que se inicia la pérdida de confianza en una ideología: la liberal; a partir de allí, cuando Bolivia pierde una guerra que le deja 50.000 muertos, surgen movimientos obreros y campesinos que piden reconfigurar los modos de entender el poder, mucho más acorde con su sociedad.

         Sin embargo, aún y cuando la revolución de 1952 alcanzó a reivindicar a los obreros y campesinos bolivianos, especialmente en el sector minero (nacionalización de las minas en 1953), agrícola (reforma agraria de 1953) y político (voto universal para todos los bolivianos mayores de 21 años), el modo de operar del partido que asume la hegemonía política en la nación, el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), surgido fundamentalmente de la clase media boliviana, hace pensar que los movimientos obreros no fueron más que la justificación para la imposición de una nueva casta política que, si bien no era ya el poder de la oligarquía minera, ahora se imponía una nueva forma de dominación de las masas bolivianas, representadas por el MNR.

titulo-mnrLogo del Movimiento Nacional Revolucionario de Bolivia

      Las masas bolivianas, durante los 12 años (1952-1964) de gobierno del MNR, fueron apropiándose de un espacio político propicio para exigir reivindicaciones sociales que, en la medida en que transcurría el gobierno “nacionalista revolucionario”, no siempre fueron satisfechas. La ciudadanía otorgada a los indígenas, a través del voto universal, sirvió para legitimar la subordinación de éstos al nuevo Estado; sus exigencias estuvieron moldeadas por quienes tuvieron la responsabilidad de gobernar durante esos 12 años: Víctor Paz Estenssoro y Hernán Siles Zuazo, líderes políticos de ese período. Las masas bolivianas sintieron que el Estado hacía concesiones y pactaba con gobiernos extranjeros que no favorecían los intereses de los bolivianos.

      Como consecuencia directa, el MNR, luego de 12 años, pierde el poder en 1964, cuando a través de un golpe de Estado, una junta militar asume el gobierno, liderada por el general René Barrientos, quien toma el poder formalmente dos años después al participar en elecciones, aprovechando el descontento y la desvinculación entre el MNR y los bolivianos, pero que también sigue dominando a los movimientos indígenas a través del Pacto Militar Campesino. 

    El pueblo boliviano no contó con un gobierno que realmente tomara en cuenta sus modos de vida. Esto ayuda a entender el surgimiento en Bolivia del movimiento katarista, que en un principio fue una respuesta de reafirmación y defensa de la cultura aymara, pero que luego se convierte en arma sindical y por ende política, en defensa de los valores e identidad bolivianos defraudados.

      Este proceso lento que viven las sociedades para ir configurando sus propios espacios políticos de discusión y de exigencias, de manera que se logre contar con gobiernos que se ajusten a las formas de vida de sus sociedades, en el caso de Bolivia con una mayoría de la población indígena, podría ser motivo interesante para tratar de entender qué ha determinado la perdurabilidad de los gobiernos emenerristas durante esta época en este país, si la pérdida de popularidad y la desvinculación con los sectores sociales que los sostuvieron, o la búsqueda por parte de las movimientos sociales, de un gobierno que responda a una identidad propia de su sociedad, que en el caso de Bolivia es una identidad indígena.

I.- Las masas durante el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR): (1952-1964)

         a.- Primer gobierno de Paz Estenssoro (1952-1956)

        El ascenso al poder de Víctor Paz Estenssoro en 1952, cuando un año antes se había desconocido el triunfo del MNR, marca el inicio de un período en el que el movimiento obrero aparece en el escenario político en Bolivia y asume el cogobierno[1] junto al MNR. Antes de esto, el sistema político respondía sólo a los intereses de quienes manejaban la economía minera (Patiño, Hoschild y Aramayo, conocidos como los “barones del estaño”) y por ende explotaban a todo este sector, que a partir de ahora comenzaba a hacerse visible en la política[2].

  Fue durante este primer gobierno del líder del MNR que el sector minero primordialmente y los movimientos sociales en general, excluidos de la política boliviana, alcanzaron sus mayores logros: en 1952, por iniciativa de la Federación de Mineros, se funda la Central Obrera Boliviana (COB); además, se les otorga a todos los bolivianos mayores de 21 años el derecho al voto universal, por lo que se convirtieron en “sujetos de la democracia” (Baptista Gumucio, 1996: 228); en 1953, se suscribe el Decreto-Ley de Reforma Agraria y se crea el Ministerio de Asuntos Campesinos, se nacionalizan las minas, y con ella nace la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL) para su administración.

Victor_Paz_Estenssoro_1958 Ex presidente de Bolivia Tarija, 1907 - 2001Víctor Paz Estenssoro, para 1958, Ex presidente de Bolivia, Tarija 1907 – Tarija 2001

         Con esto, ya la presencia del sector obrero en el escenario político boliviano era una realidad, pero a partir de allí la ideología nacional revolucionaria fue convirtiéndose en justificación de un grupo dominante por encima de la misma que se había propuesto liberar; por ello, ya en 1954, “el proceso entró en un período de mayor lentitud (…) la ayuda estadounidense entró en funciones para apuntalar la política económica gubernamental[3].

      La imposibilidad de impulsar, debido a razones políticas y económicas, un gobierno antifeudal y totalmente independiente de la intervención extranjera, pueden ser las causas por las que el gobierno revolucionario comienza a desvirtuarse.

       Podría decirse que durante el primer gobierno de Paz Estenssoro la intención de las clases obrera e indígena por influenciar en quienes controlaban las instituciones del Estado, se convierte en una frustración; lo que ha debido ser una revolución proletaria, de los obreros, se convirtió en una revolución burguesa.

    Los sindicatos[4], impulsados en 1952, fueron el arma mejor utilizada por los dirigentes del MNR para contar con el respaldo incondicional necesario para mantenerse en el poder. Sin embargo, fue desde esta esfera de dominación de las masas que el descontento de la clase obrera era canalizado para manifestarse exigiendo reivindicaciones sociales. Con todo, el inicio de la Revolución Nacional sirvió para configurar instrumentos (los sindicatos) y darle preponderancia en lo político a las clases excluidas, aún cuando fue a través de estos que fueron dominados.

         b.- Gobierno de Hernán Siles Zuazo (1956-1960): Plan Eder

    Durante el gobierno de Hernán Siles Zuazo comienza a marcarse aún más un distanciamiento del nacionalismo revolucionario con la clase obrera boliviana. La Central Obrera Boliviana (COB) es utilizada para justificar la implementación de “medidas gubernamentales antipopulares y antiobreras y por el desplazamiento del MNR hacia posiciones proimperialistas”[5]; es decir, se convirtió en “una estructura sindical burocratizada y rígida, que sólo servía para apoyar pero no para demandar”[6].

     Las políticas económicas implementadas durante el gobierno de Siles tienen sus antecedentes en el período inmediatamente anterior, el de Paz Estenssoro[7]; por eso, la implementación del Plan de Estabilización Monetaria[8] en Bolivia, puede entenderse como la prosecución de la pérdida del poder en la toma de decisiones favorables a la clase obrera y la subordinación del gobierno “nacionalista revolucionario” a un plan foráneo impuesto por los norteamericanos; Juan Lechín, líder del Partido Revolucionario de Izquierda Nacionalista (PRIN), que se crea en respuesta a un claro rompimiento con la dirigencia del MNR que había apoyado y con el fin de actualizar “los principios que inspiraron las gloriosas jornadas de Abril de 1952[9], señala que el objetivo del Plan Eder “no fue otro que el de transformar a nuestro país en apéndice de la economía metropolitana[10].

      Los mineros durante este período representan un factor importante de disentimiento, tomando en cuenta la tesis política aprobada por éstos en su congreso de Colquiri-San José de 1958[11]. Con el distanciamiento del gobierno del MNR de los intereses de las clases obrera e indígena, al ponerse en práctica el Plan Eder y comenzar a sentir las masas sus consecuencias negativas[12], se va fortaleciendo la idea de que el “nacionalismo revolucionario” respondía a los intereses de la dirigencia burguesa del MNR y no a las clases explotadas en el período anterior a 1952; allí podría estar la génesis de lo que terminaría por concretarse sólo durante el segundo período de Paz Estenssoro y el último ininterrumpido del movimiento nacionalista revolucionario originado de 1952: la ruptura de la clase obrera con el MNR, como necesidad de reconfigurar y ajustar un poder político ya caduco y ajeno a las masas bolivianas.

3. Milicianos en La Paz Bolivia Abril 1952Milicianos en las calles de La Paz Bolivia 9 de Abril de 1952.

        c.- Segundo gobierno de Víctor Paz Estenssoro: (1960-1964)

       El quiebre definitivo del gobierno del MNR en 1964 anuncia la caducidad del ideal nacionalista revolucionario y da inicio a una dictadura impuesta primordialmente por el general René Barrientos, que utiliza en su discurso[13] las mismas banderas enarboladas por las masas durante el Estado de 1952. Esto representa una involución para el movimiento obrero en los avances obtenidos durante la Revolución Nacional. Silvia Rivera lo denomina subordinación activa del campesinado al Estado.

Vista de la Plaza Murillo en la ciudad de La Paz, abril de 1952Vista de la Plaza Murillo en la ciudad de La Paz, abril de 1952.

        La ruptura entre las masas bolivianas y el MNR, aún a pesar de sus logros[14], lleva a estar de acuerdo con la siguiente afirmación:

El decurso del Estado de 1952 muestra una creciente confiscación de la libertad popular o sea de su autodeterminación como masa, de aquello que es lo que en su ultimidad se piensa en Bolivia como el dogma democrático (…) La historia del Estado de 1952 es la historia de las mutilaciones a la autodeterminación popular aunque es verdad que el momento más amplio de la autodeterminación de toda la historia del país es el momento constitutivo del Estado de 1952.[15]

        Durante este segundo gobierno de Paz Estenssoro, la formulación de una política exterior estadounidense cobró mayor importancia, por lo cual se propició la Alianza para el Progreso, manejada por los Estados Unidos como una manera de mantener presencia en distintos países latinoamericanos, y que terminó beneficiando al país imperial y al grupo político dominante para ese momento: el MNR; relegado de todo ello quedaron las masas. La firma del Pacto Militar Campesino en 1966[16] se enmarca dentro de lo que Silvia Rivera llama subordinación pasiva del movimiento campesino al Estado[17], al hacer referencia en la manera como Barrientos, con permanente presencia en las comunidades y haciendo ciertas concesiones a favor del campesinado, reafirma la subordinación ideológica de éste y asume el control directo del aparato sindical, con la implementación del programa social Acción Cívica, puesto en marcha por el ejército en el marco del Pacto Militar Campesino.

Revolución Nacional de Bolivia 9 de abril de 1952                         Revolución Nacional de Bolivia 9 de abril de 1952.

II.- El movimiento katarista (1970-1980): defensa de la identidad boliviana

    El movimiento katarista se origina a finales de los años sesenta, cuando jóvenes aymaras universitarios de la Universidad de La Paz deciden fundar un movimiento político-cultural llamado Movimiento Universitario Julián Apaza[18], con la intención de rescatar los valores anticoloniales del caudillo indio Tupac Katari. El katarismo insurge como respuesta a la larga dominación cultural y política de los movimientos indígenas a los que fueron sometidos desde iniciada la Revolución Nacional de 1952, y denunció el pongueaje[19] político.

    Ya en 1973 es un movimiento ideológico con un fuerte arraigo en zonas urbanas y rurales. La publicación, por parte del movimiento, del Manifiesto de Tiwanaku, más que la concreción de la participación del movimiento en la política, es un fuerte cuestionamiento al MNR y, del mismo modo, una invitación a reconfigurar las fuerzas obreras, campesinas e indígenas, mayoritarias en el país, de manera que se iniciara un nuevo relacionamiento entre las estructuras de poder y el campesinado y que, por ende, no relegara sus valores culturales.

      La Masacre del Valle, ocasionada en 1974 en Cochabamba por demandas de los campesinos cochabambinos durante la dictadura de Hugo Bánzer, quiebra la relación entre el campesinado y la cultura de subordinación con relación al Estado; de esto puede inferirse que el katarismo como instrumento político comenzará a alimentarse de este despertar, si se quiere de pongueaje ideológico (parafraseando a la autora Silvia Rivera Cusicanqui), para irrumpir con dos organizaciones políticas a finales de 1970: el Movimiento Revolucionario Túpac Katari (MRTK) y el Movimiento Indio Túpac Katari (MITKA), pero también, quizá, podría decirse que en la medida en que abandona la corriente sindical para incursionar en la política, acentúa sus diferencias a lo interno y de cierta manera va alejándose de sus principios ideológicos.

    El katarismo contribuyó a la discusión sobre la necesidad de rescatar la identidad boliviana. Sin embargo, el rescate de la identidad indígena en ese país puede atribuirse al gobierno actual de Evo Morales. Hoy por hoy, la protesta en Bolivia sigue siendo la mayor y más poderosa herramienta política de la mayoría indígena que defiende su derecho a la autodeterminación y a hacer valer su voz.

Jimmy Berríos Ojeda / Correo: jimmyojeda79@gmail.com

Notas:

[1] Mariano Baptista Gumucio, Breve historia contemporánea de Bolivia. México, Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 192. Sin embargo, otro autor sostiene que “Cogobierno entre el MNR y la clase obrera no existió en momento alguno, pues el partido político de ésta última jamás llegó al poder.” Guillermo Lora, “La clase obrera después de 1952”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 176. Guillermo Lora fue dirigente trotskista e historiador del movimiento obrero boliviano.
[2] “…quizás la transformación más profunda, aún no aquilatada, se iba a dar en el proceso social y económico de participación de campesinos y otros sectores medios en la vida nacional”, al hacerse referencia a la Revolución Nacional. Agustín Abecia Baldivieso, Breve historia de Bolivia. Caracas, Academia Nacional de la Historia, 1985, p. 195-196.
[3] Mariano Baptista Gumucio, Breve historia contemporánea de Bolivia. México, Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 192.
[4] “Más de medio millón de individuos afiliados en cerca de 20.000 sindicatos agrarios fue así el resultado perdurable del proceso de organización del campesinado indio que se impulsó desde el estado.” Silvia Rivera Cusicanqui, “Luchas campesinas contemporáneas en Bolivia: el movimiento “katarista”: 1970-1980”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 132.
[5] Guillermo Lora, “La clase obrera después de 1952”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 187.
[6] Silvia Rivera Cusicanqui, “Luchas campesinas contemporáneas en Bolivia: el movimiento “katarista”: 1970-1980”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 132.
[7] “Víctor Paz adelantó, a través de las medidas antinflacionarias (sic) que puso en práctica, la orientación que tendría la estabilización monetaria: disminuir los salarios reales y consumar la operación bajo el control directo del imperialismo”. Guillermo Lora, “La clase obrera después de 1952”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 188.
[8] El Plan de Estabilización Monetaria, conocido como Plan Eder, fue ejecutado por Jackson Eder, encargado por el Fondo Monetario Internacional y preparado mediante Decreto Supremo de 4 de agosto de 1956 en el período de Víctor Paz Estenssoro.
[9] Juan Lechín, “Programa de Principios del PRIN”, en Guillermo Lora, Documentos políticos de Bolivia. La Paz, Bolivia, Editorial Los Amigos del Libro, 1970, p. 262.
[10]  Ibíd., p.246.
[11] “En dicho documento los trabajadores del subsuelo sostienen que nada tienen que ver con la política gubernamental en ninguno de sus aspectos, particularmente en el económico, que persiguen finalidades muy diferentes a las del nacionalismo”. Guillermo Lora, “La clase obrera después de 1952”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 190.
[12] Con la imposición del Plan Eder, “se abandonaron todos los proyectos de industrialización y se puso fin a los cambios diferenciales, a las subvenciones para la importación de ciertos artículos alimentarios y fue reducido al mínimo el número de mercancías con precios rebajados en las minas”. Ibíd., p. 189.
[13] “Debemos, pues, institucionalizar las grandes conquistas sociales de abril de 1952 –nacionalización de las minas, reforma agraria, voto universal, reforma educacional, etc.-, en la nueva Carta Magna que aprueben los legisladores”. René Barrientos Ortuño, “La nueva política”, en Guillermo Lora, Documentos políticos de Bolivia. La Paz, Bolivia, Editorial Los Amigos del Libro, 1970, p. 558.
[14] “En este período de Paz Estenssoro se aprobó la décimo-séptima Constitución Política del Estado. (…) Se declaró patrimonio del Estado a las minas nacionalizadas, se incorporó el voto universal, se legalizaron las milicias populares, se suprimió el patronato laboral (Iglesia- Estado), se eliminó la pena de muerte (…), se consagró el derecho de propiedad del Estado sobre los yacimientos petrolíferos, se dispuso el dominio estatal sobre la tierra y se declaró que el trabajo es la fuente básica del derecho sobre la tierra, desconociéndose al latifundio.” Valentín Abecia Baldivieso, Breve historia de Bolivia. Caracas, Venezuela, Academia Nacional de la Historia, 1985, pp. 209-210.
[15] René Zavaleta Mercado, “Las masas en noviembre”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 43.
[16] Pablo Stefanoni señala 1964 como la fecha de la firma del Pacto, en “El nacionalismo indígena como identidad política: la emergencia del MAS- IPSP (1995-2003)”, en Bettina Levy y Natalia Gianatelli (compiladoras), La política en movimiento. Identidades y experiencias de organización en América Latina. Buenos Aires, Colección Becas de Investigación, CLACSO, 2008, p. 326.
[17] Silvia Rivera Cusicanqui, “Luchas campesinas contemporáneas en Bolivia: el movimiento “katarista”: 1970-1980”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 136.
[18] Caudillo indio conocido como Tupac Katari, “asesinado en Ayo-Ayo por los españoles el 15 de noviembre de 1781”.  Ibíd., p. 140.
[19] “Pongueaje es una institución colonial que involucra prestaciones en trabajo de parte de los miembros de una comunidad a las autoridades eclesiásticas y civiles de los pueblos españoles. Posteriormente, el pongueaje se convirtió en una forma institucionalizada de renta-trabajo en los latifundios republicanos”. Ibid Silvia Rivera Cusicanqui, “Luchas campesinas contemporáneas en Bolivia: el movimiento “katarista”: 1970-1980”, en René Zavaleta Mercado (comp.), Bolivia, hoy. México, Siglo XXI Editores, 1983, p. 141.

Fuentes Consultadas:

  • Abecia Baldivieso, Valentín, Breve historia de Bolivia. Caracas, Venezuela, Academia Nacional de la Historia, 1985, p. 310. (Biblioteca Central- UCV).
  • Baptista Gumucio, Mariano, Breve historia contemporánea de Bolivia. México, Fondo de Cultura Económica, 1996, p. 391.
  • Brockway, Thomas P., Documentos básicos de la Política Exterior Estadounidense. Buenos Aires, Argentina, Editorial Ágora, 1958, p. 191.
  • Klein, Heiberts, Orígenes de la Revolución Nacional boliviana: la crisis de la Generación del Chaco. La Paz, Bolivia, Librería y Editorial Juventud, 1968.  
  • Lora, Guillermo, Documentos políticos de Bolivia. La Paz, Bolivia, Editorial Los Amigos del Libro, 1970, p. 608.
  • – _______, Formación de la clase obrera boliviana. Ediciones Masas, 1980, p. 283.
  • – _______, Historia del movimiento obrero boliviano.  La Paz, Bolivia, Editorial Los Amigos del Libro, 1967, 3 Tomos.
  • Navia Ribera, Carlos, Los Estados Unidos y la Revolución Nacional: entre el pragmatismo y el sometimiento. La Paz, Bolivia, Mundy Color, 1984, p. 177.
  • Ríos Gamboa, Walter, Bolivia: hacia la democracia (apuntes histórico-políticos). La Paz, Bolivia, Editora khana Cruz, junio 1979, p. 185 (Biblioteca Central- UCV).
  • Stefanoni, Pablo, “El nacionalismo indígena como identidad política: la emergencia del MAS- IPSP (1995-2003)”, en Bettina Levy y Natalia Gianatelli (compiladoras), La política en movimiento. Identidades y experiencias de organización en América Latina. Buenos Aires, Colección Becas de Investigación, CLACSO, 2008, pp. 311-378.
  • Zavaleta Mercado, René, Bolivia, hoy. D.F., México, Siglo Veintiuno Editores, 1983, p. 240.
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