Francisco de Miranda, arquitecto de la independencia hispanoamericana

Por: Armando José Martínez*

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      Referirse al proceso de independencia en Venezuela parte por comprender las relaciones de poder que desde Europa y los Estados Unidos se estaban desarrollando. La Revolución Norte-Americana así como posteriormente la Revolución Francesa, representaron un punto de quiebre para el sistema monárquico que intentaba no desaparecer. En este contexto y ante la invasión de Napoleón Bonaparte al Reino de España en el año 1808,  se inician en las colonias del Reino Español la creación de Juntas de Gobierno que tendrían como principal propósito defender los intereses de la corona española en territorio Americano. Tal era el caso de la Junta Suprema de Caracas o la Junta Suprema conservadora de los derechos de Fernando VII, que fue creada en 1810.

      La Junta Suprema de Caracas va a tener su contraparte en una asociación u órgano deliberativo conocido como la Sociedad Patriótica. Esta asociación aglutinaba a buena parte de los jóvenes mantuanos que eran partidarios de la creación de la República, así como a otros sectores de la sociedad colonial. La misma fue auspiciada por Sebastián Francisco de Miranda, constituyéndose en una de sus principales herramientas para direccionar políticas revolucionarias orientadas a alcanzar la independencia de la Capitanía General de Venezuela. Parra-Pérez, en su libro Historia de la Primera República de Venezuela, dice que: Miranda resolvió apoyarse en los que creía dispuestos a seguir sus inspiraciones y utilizar La Sociedad Patriótica como instrumento de ejecución de un plan genuinamente revolucionario”.[1]

      Entre los miembros de la Sociedad Patriótica encontramos a José Félix Ribas, quien fuera uno de los principales protagonista de los acontecimientos del 19 de Abril de 1810. La participación activa de Ribas da cuenta de la influencia de Miranda en tales acontecimientos, ya que va a ser a Ribas y otros patriotas como Fray Francisco Javier Úrtariz y el Dr. Eulogio Briceño, a quienes le asignen la responsabilidad de “practicar de los trabajos tendientes al desarrollo de la gran idea emancipadora[2] en Venezuela. Influencia que fue el resultado de un tenaz e inteligente trabajo organizativo que Francisco de Miranda direccionó desde Europa, utilizando para ello los conocimientos que adquirió al formar parte de la Francmasonería y por haberse vinculado a las revoluciones de Estados Unidos y de Francia.

     Francisco de Miranda establece una serie de conexiones en todo el continente Americano siempre con la idea de alcanzar la emancipación de la América Hispana. Con la promesa  inicial del gobierno Ingles de no obstaculizar la campaña de liberación en las tierras americanas dominadas por ellos; y utilizando las conexiones que le permitió la institución masónica, Miranda logra desarrollar una expedición para liberar Venezuela. Manuel Gual, quien era su amigo e informante en el territorio, le aseguró que había condiciones para iniciar un proceso de liberación, por lo que en Marzo de 1806, Miranda intenta ingresar sin éxito a Venezuela por Ocumare (de la costa), con una flota de embarcaciones; tres para ser preciso: “una corbeta y dos transportes”[3]. Para ello había reclutado en Estados Unidos “200 hombres con dos corbetas, armadas en guerra… y algunas armas y municiones[4]; ya encaminada la campaña que ameritó un enorme esfuerzo logístico, el plan fue descubierto.

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     Según Zúñiga, Miranda procedió con poca cautela al realizar el reclutamiento en los Estados Unidos, por lo que “…el embajador de España en Washington pudo comunicar a las autoridades de Caracas el propósito de la aventurada tentativa y cuando Miranda se presentó en las costas de Ocumare… fue atacado de improviso por los buques de guerras españoles…”[5]. Luego de posteriores intentos para procurar la independencia de la Capitanía General de Venezuela y viéndose derrotado, Miranda decide regresar a Londres y desde allí se plantea fortalecer la insurrección. Ya no desde la acción militar directa pero sí desde el fortalecimiento del ideal independentista hispanoamericano, por lo que busca potenciar las Logias masónicas de su jurisdicción. En este sentido Zúñiga afirmará que:

La Masonería mirandista se basa en estos dos grandes preceptos: ‘Amor al prójimo’, ‘libertad del género humano’. Y su fundador, que había actuado en las logias españolas, francesas y de los Estados Unidos, y conocía por lo tanto, prácticamente, el modus operandi de la institución resolvió darle mayor amplitud a su empresa, para lo cual en el mes de Diciembre de 1807 instituyó la Gran Logia regional Americana. [6]

     La estrategia de Miranda fue crear una red de hombres en todo el continente comprometidos con la causa independentista hispanoamericana. A diferencia de Zúñiga quien denomina a la organización creada por Miranda como “Gran Logia Regional Americana”, Rodrigo Araya del Valle asegura que la misma se conoce como Logia “Gran Reunión Americana”.

     Inicialmente Francisco de Miranda como parte del Supremo Consejo de la Francmasonería Primitiva, en 1795, solicita autorización para crear en Francia la Gran Logia Hispanoamericana,  que aglutinara a hombres procedentes de Hispanoamérica y que habitaran en  Francia, Inglaterra y Holanda. Luego, siendo Miranda Gran Maestre de la Gran Logia Hispanoamericana, para el año 1798, crea en Londres las Logias: Lautaro 1, Caballeros Racionales 2, Unión Americana 3. Estas organizaciones tendrían, cada una de ellas, una responsabilidad particular. Lautaro 1, se encargaría de direccionar la empresa emancipadora en la costa atlántica de la América del sur; Caballeros Racionales 2, de la Costa Pacífica; y la Unión Americana 3, de “Nueva España hasta Panamá, incluyendo las Antillas” [7].  Según Rodrigo Araya del Valle, “se establecieron Logias… en París, Filadelfia, Caracas, Buenos Aires y Cádiz. Al principio no existía mucha relación entre ellas pero con el tiempo fueron relacionándose, poco a poco, y el proyecto independentista fue afianzándose hasta llegar a ser una acción coordinada” [8].

     Una vez declarada la independencia el 19 de abril de 1810; y constituida la Junta Suprema de Caracas, la Sociedad Patriótica influía en la ciudadanía promulgando la República, mientras Bolívar viajaba a Londres con expresas ordenes de la Junta Suprema de Caracas de no hacer contacto con Don Sebastián Francisco de Miranda, arquitecto de la independencia hispanoamericana.

Notas:

* Maestrando venezolano en Políticas Públicas y Gobierno. Universidad Nacional de Lanús /  ajmsalazar@live.com

[1] Parra-Pérez, C. Historia de la Primera República de Venezuela. Biblioteca Ayacucho. Caracas-1992. Pág.278.

[2] Zúñiga, A. La logia “Lautaro” y la independencia de América. Buenos Aires 1922. Pág. 39.

[3]   Ídem.

[4]   Ibid., Pág. 14.

[5]  Ídem

[6]  Ibid., Pág.38.

[7] Araya del Valle, R. El Rito Primitivo y las Logias Lautarianas. Revista Hiram Abif. Mar del Plata. 2003. Pág. 05

[8] Idem.

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