Historia de la literatura en el municipio Independencia. (parte I)

Por: Isaac Morales Fernández

Santa Teresa del Tuy, capital del Municipio Independencia, debe su nombre a una escritora mística, Teresa de Cepeda y Ahumada, nacida en Ávila, España en 1515 y quien publicara textos tan importantes como El libro de mi vida, El libro de las Fundaciones, El camino de perfección y Las moradas o el castillo interior; quien también se hiciera amiga del hoy considerado santo de los escritores: San Juan de La Cruz y falleciera en 1582. El espíritu de Santa Teresa de Ávila aún ronda entre nosotros, impidiendo la muerte de la literatura, lo cual significaría la muerte de nuestra alma. 

Teresa de Cepeda y Ahumada o Santa Teresa de Jesús. Sigue leyendo

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DOSSIER 8.7: De Livia Gouverneur a Belinda Álvarez: Las mujeres en la lucha estudiantil

Por: Isaloren Quintero Bernal

Manifestación del 14 de febrero de 1936 en Caracas, portada del libro “Mujeres en tiempos de cambio”, de Iraida Vargas Arenas, año 2010.

Las mujeres antes de incorporarse a la lucha estudiantil estuvieron incorporadas a la lucha política y más aun han debido sortear la batalla contra la exclusión de una sociedad patriarcal y machista. Así, una de las conquistas de las mujeres venezolanas a la mitad del S. XX fue haber logrado incorporarse en el campo universitario. Blanco Guzmán, citado por Díaz Erika nos comenta:

Las opciones educativas en Venezuela para la mujer, a finales del siglo XIX, eran única y exclusivamente los estudios de primaria, los cuales eran de carácter obligatorio para todos los venezolanos (i).

Que tengamos que referir en la historia a la primera mujer que participó en partidos políticos, la primera mujer que ingreso a las filas universitarias, la primera mujer que incursionó en las ciencias, en el periodismo, que logro tal y cual cosa, no es más que la evidencia que la participación de la mujer en cualquier escenario que trascendiera los muros de la casa, ya era visto o asumido como un hecho extraordinario, lo cual da cuenta del profundo machismo de nuestras sociedades en las que el mundo se construía solo con, por y para los hombres.

Una huella histórica conseguimos en el discurso de cierre de Sara Bendahanalen 1939, en ocasión de su acto de graduación de médica en la Universidad Central de Venezuela:

¿Qué más se necesita para no sonreír alegremente ni siquiera ante este triunfo? No que el orgullo se apodere de mi espíritu, ¡oh, no!, y lo considere como triunfo científico, más sí como triunfo extraordinario sobre el medio, los prejuicios, la envidia, las circunstancias que me han rodeado (…) Los tiempos han cambiado con suma rapidez. Se familiarizó el varón con la presencia de Eva en las aulas y hoy en todas las facultades cursan estudios numerosas estudiantes mujeres, alegrándonos anticipar que en el año próximo finalizarán sus estudios médicos dos inteligentes compatriotas nuestras”(ii) (Negrillas nuestras). Sigue leyendo

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DOSSIER 8.6: Insurgencia Estudiantil Tuyera

Anécdota por Jesús “Chuo” García.

El pueblo es una escopeta a punto de disparar
Alí Primera

De niño al salir de la escuela cuando iba camino a casa siempre me llamó la atención entre la algarabía y las carreras, observar una pinta sobre un muro donde se leía “un ser sin estudios es un policía”. Con el paso del tiempo tomarían fuerzas esas palabras entre mis reflexiones y mi accionar a fuerza de vida.

Por el año 92 me hice militante de la UJR, Unión de Jóvenes Revolucionarios, en medio de una Venezuela convulsionada seguida del sacudón histórico del Caracazo (1989), apenas salíamos de la clandestinidad dado a que recientemente se desmovilizaba el último frente guerrillero en el país, el FAS, Frente Américo Silva. Nuestra consigna para ese entonces era “el frente se desmoviliza más no se pacifica” los intentos de golpes y las medidas hambreadoras impuestas por el gobierno no dejaban otro camino que la lucha de calle, nuevas consignas hacían hablar las paredes “se acercan tiempos de revolución”, “rescatemos la patria del caos” y otra “muere un estudiante nacen mil combatientes”.

Los años noventa fueron una década marcada por la persecución y la muerte en un inútil intento por callar la voz rebelde del movimiento estudiantil. Era común el allanamiento y la búsqueda de la concha (lugar donde esconderse), dejar la diversión característica de esta edad y cambiar hasta de nombre, la adrenalina se sentía en los jueves revolucionarios en la Universidad Central de Venezuela, ocultar el rostro bajo la capucha, la pinta de murales durante la noche, la Coordinadora Regional Estudiantil de Educación Simón Bolívar, se buscaban formas de organización que siempre llevaban a la acción de calle como demostración de fuerza y descontento ante el gobierno asesino de turno. Cada caído era una puñalada que alimentaba la rabia combativa de quienes creíamos en un cambio de rumbo para la historia del país, Jessica Díaz, Belinda Álvarez, Yarwin Capote, Richard López entre otros; engrosaban la amarga lista de más de cincuenta estudiantes asesinados y desaparecidos en la pseudo democracia que malvivíamos para ese entonces.

Con el pasar del tiempo aquella imagen que guarde de niño de aquel muro y aquella consigna, se convirtieron en una realidad vivida en carne propia. Por el año 96 no cesaba la represión y la cacería por parte de los aparatos represivos del Estado, por ese mismo tiempo se me detuvo en mi pueblo, Ocumare del Tuy; ese día había una manifestación en la cual no participaba ya que hacía poco que salía de la escuela de artes, y mis funciones políticas se limitaban a la propaganda y al accionar cultural. Fui detenido de manera sorpresiva por la policía del Estado Miranda (Brigada Especial) sometido a largas horas de interrogatorio y tortura, gas lacrimógeno sobre el rostro y la cabeza sumergida en una poceta, así como los golpes propinados por los “valientes funcionarios” quienes se despojaron del uniforme, un paseo por diferentes espacios desolados y la constante amenaza de muerte y desaparición. Me trasladaron al comando de la DISIP, policía política para ese entonces con recurrentes amenazas sobre un traslado al (DIM) Departamento de Inteligencia Militar, hecho que no se concreto dado a que familiares y compañeros se enteraron de mi detención y accionaron con sectores de derechos humanos y otros contactos.

Con el paso del tiempo no abandone la lucha y siempre hice de ella un bastión para mi poesía. En el año 2011 comencé a facilitar procesos de aprendizajes en la UNES, Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, como cosa irónica en el Helicoide lo que fue la sede principal de la antigua DISIP el mismo espacio que visité en esa amarga época. En cuatro años como docente en esa casa de estudio siempre dejé para la reflexión lo que representó aquella pinta y lo que representa hoy formar un nuevo modelo policial.

Hoy, cuando vemos en nuestro país el renacer de unas protestas estudiantiles, ataviados con equipos y sofisticada parafernalia, extraviados en el show mediático y en una agenda política que dictan otros intereses, reivindico las acciones de calle genuina de mis compañeros de lucha, la misma que acompaña hoy al fragor de la revolución los pueblos de nuestra América, y desde aquí desde el Valle del Tuy nos hacemos testigos y participes de esa memoria colectiva.

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DOSSIER 8.5: Notas sobre la Insurgencia estudiantil en Ocumare del Tuy: Un planteo desde la memoria 1989 -1992

Por: Arturo Lev Álvarez

Intrôdûcere

En cuarenta años de democracia representativa en Venezuela (1958-1998) se vivió un proceso continuista de violencia política “anticomunista” en el discurso y acción política, como imposición desde la política exterior estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial, haciendo del “estado de excepción”(1) la regla contra la insurgencia de la sociedad venezolana, tanto de manera física como ideológica (simbólico) en sus medidas de fuerza para el control de mujeres y hombres que conforman la república.

Ese continuismo viene dado no sólo de las políticas implementadas en la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez (1952-1958) con apoyo del gobierno de los Estados Unidos de América(2), sino desde inicios del siglo XX, durante la dictadura de 27 años de Juan Vicente Gómez (1908-1935), y en la llamada “transición” de López Contreras (1936-1941), destinados a “(…) contrarrestar la influencia del marxismo-leninismo por diversos medios entre los cuales se contaba la represión policíaca y las formulas legales para sancionar a los ciudadanos venezolanos o extranjeros que ingresaran al territorio venezolano las doctrinas antes dichas” (2014: 34)(3). Prueba de ello fue la Ley Lara de junio de 1936 que perseguía la finalidad de controlar manifestaciones de la oposición y reprimirlas de ser necesario, con derecho a “capturar” a los revoltosos políticos y expulsarlos del territorio.

Movilización del 14 de febrero de 1936 desde la U.C.V. hasta Miraflores en protestas contra el continuismo Gomecista. año 1936

Entre esos gobiernos que enfrentaron a los primeros hombres y mujeres con ideas y discursos anarquistas, socialistas, socialdemócratas y comunistas, con nuevas formas de organización diferenciadas del siglo XIX (formación moderna de los partidos políticos), y, por otra parte, los gobiernos de la “democracia representativa pactada”, hay un hilo conductor, que es el discurso “anticomunista” impuesto en ambas épocas y amparados por la política exterior estadounidense en algunos casos, donde el “otro”, que se opone al poder soberano estatal dominante, se encuentra automáticamente fuera del orden político-jurídico establecido, y es convertido en un enemigo del Estado y del pueblo, es allí donde las medidas de fuerza se tornan legitimas, además del trabajo propagandístico desde el Estado para obtener una “subjetividad normalizada y legitimante” del poder soberano estatal. Sigue leyendo

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DOSSIER 8.4: El movimiento estudiantil tuyero y las luchas ideopolíticas, 1989-1995

Por: Antonio Delgado

Para los interesados en el debate, acerca del aporte del movimiento estudiantil en la evolución sociopolítica de la sociedad venezolana contemporánea, no es un secreto que la historiografía nacional ha dedicado pocas páginas al estudio de un tema tan interesante. El panorama anterior resulta poco alentador para la historiografía regional y local. Es por ello, que el presente escrito resulta pertinente como un breve aporte al estudio de la historia matria, en particular, la evolución del movimiento estudiantil en la localidad de los Valles del Tuy durante la etapa de implantación, consolidación y declive del neoliberalismo entre 1989 1995.

I. “La coronación”. Un régimen neoliberal de dolorosas pero inevitables medidas.

El 4 de diciembre de 1988, Carlos Andrés Pérez fue electo por segunda vez como Presidente de la República, con una abrumadora ventaja sobre su principal contendor, el candidato copeyano Eduardo Fernández. Los resultados fueron calificados como una contundente victoria tanto por la prensa nacional como internacional. Y no era para menos. A la luz de los primeros datos, Pérez obtuvo un margen superior al millón de votos sobre su adversario. El boletín oficial del entonces Consejo Supremo Electoral estimaba que Carlos Andrés Pérez, había obtenido 3.893.888 para un 54,1% y Eduardo Fernández, 2.734.007 equivalente a 33,7%. Era la primera vez que un candidato presidencial llegaba por segunda vez al solio de Miraflores a través del sufragio universal.

Juramentación de Carlos Andrés Pérez para la toma de posesión de la presidencia el 02 de febrero de 1989, foto de Jacobo Lugo

Entre los aspectos más resaltantes que contribuyeron a la abrumadora victoria del líder adeco, caben mencionar: una personalidad carismática, que la mayoría del país elegía con la esperanza de encontrar solución a las dificultades nunca antes vistas en Venezuela. Otro aspecto que influyó en la elección de Pérez, fue la percepción que tenía el electorado sobre su primer gobierno y sus realizaciones positivas: el pleno empleo, el espectacular programa de becas en el exterior que favoreció a más de 10.000 jóvenes estudiantes, la nacionalización del hierro y el petróleo. No obstante, el país que le tocaba gobernar ya no era el mismo que había gobernado entre 1973-1978. Un cúmulo de problemas agobiaba la depauperada economía nacional: La deuda externa remontaba la suma de 34000 MM$ de los cuales se cancelaban 5000 MM$ en intereses; este monto representaba el 14,70% del monto total de la deuda y comprometía el presupuesto nacional y las iniciativas de inversión. Aunada a esta situación, el nuevo gobierno debía enfrentar un déficit de 3000 MM$ en la balanza de pagos con unos ingresos petroleros que superaban más de 7000 MM$. El impacto de la crisis que se abalanzaba, marcaba el fin de la llamada “Venezuela Saudita”, pero a la vez, comenzaba una nueva etapa caracterizada por un largo período de “vacas flacas” y austeridad, cuyo común denominador era la ya mencionada deuda externa, el deterioro de la moneda, el déficit presupuestario, inflación, alto costo de la vida, de la vivienda, aumento del desempleo, la inseguridad, la corrupción y la aparición del incipiente narcotráfico, que impactaban de manera negativa sobre la calidad y el nivel de vida de la población.

La terrible realidad económica y social que salió a la luz pública no impidió que el 2 de febrero de 1989, se realizara el fastuoso acto de toma de posesión en el Teatro Teresa Carreño, mejor conocido por la gente como “La Coronación” e inmediatamente a los pocos días, el gabinete económico de CAP realizaba su primer anuncio oficial que consideraba ajustar los desequilibrios fiscales, cambiarios y de endeudamiento a través de un paquete de medidas económicas bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional. Este paquete anunciado por el Presidente Pérez el 15 de febrero de 1989, contemplaba la racionalización y eliminación de los aranceles de importación, aumento en un 30% de los precios del transporte, aumento del precio de la gasolina, liberación de las tasas de interés, aumento de las tarifas de los servicios públicos, eliminación de la tasa preferencial de divisas y darle mayor participación al empresariado privado en la economía nacional. Sigue leyendo

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DOSSIER 8.3: Breve Testimonio

Por: Ximena Benítez 

Represión por la Policía Metropolitana a las protestas estudiantiles de Caracas, año 1990.Represión por la Policía Metropolitana a las protestas estudiantiles de Caracas, año 1990.

      Estudié en el liceo Pérez Bonalde de Ocumare del Tuy entre los años de 1986 y 1989. En esos años en nuestro liceo no había movimiento estudiantil organizado, éramos muchachos despiertos, informados, pero no se había constituido movimiento estudiantil. La policía actuaba en contra de los liceos como por una orden que venía emanada desde las autoridades y era por los sucesos de Mérida o Caracas, donde si habían movimientos estudiantiles constituidos exigiendo el medio pasaje por ejemplo, varios mártires hubo en esos años, cuando habían protestas por esas muertes en Caracas o en Mérida mandaban a la policía a reprimirnos en el Pérez Bonalde y en el Fray Manuel Aleson de manera brutal.

Anuncios de prensa en Venezuela, año 1990.

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Titulares de la prensa en Venezuela, año 1990.

      En el año del Caracazo hasta nos lanzaron bombas lacrimógenas dentro del liceo, recuerdo perfectamente el día del 27 de febrero. Luego ese año mis padres hicieron todo lo que pudieron para cambiarnos a mi hermano y a mí a un colegio privado (El Mara), para que termináramos el bachillerato de lo fuerte que fue el 89.

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DOSSIER 8.2: Las luchas estudiantiles en el Tuy

Por: Manuel Vicente Monasterios

      Hablar de las luchas estudiantiles en los valles del Tuy es referirnos a la historia contemporánea, pues su primer liceo (estudios secundarios) se funda en la década de los cuarenta, por lo tanto a sus estudiantes les tocó vivir distintos momentos como la llamada revolución de octubre o golpe de estado contra el gobierno del general Isaías Medina Angarita, el golpe de estado contra el gobierno civil de Don Rómulo Gallegos, la dictadura suave de la Junta de Gobierno presidida por el Teniente Coronel Carlos Delgado Chalbaud, víctima de un magnicidio en 1950 y luego presidida por el Dr. Germán Suarez Flamerich. En 1952 se entronizó, por determinación de las fuerzas militares, la dictadura del general Marcos Evangelista Pérez Jiménez, la cual es derrocada cinco años después por el movimiento cívico militar conocido con el nombre de 23 de enero del año 1958.

General Marcos Pérez Jiménez, año 1952General Marcos Pérez Jiménez, año 1952.

      Así pasan los primeros quince años del Liceo Pérez Bonalde de Ocumare del Tuy, única casa de estudios secundarios de la región, cuyos cursos apenas llegaban hasta el tercer año, por lo cual quien quería y sus recursos se lo permitían, al terminar el bachillerato ingresar a la universidad, tenía que trasladarse a la ciudad de Caracas. Es decir que la mayoría de sus estudiantes eran casi niños. La edad de la inconformidad, de la rebelión contra lo establecido, del sarampión ideológico es aproximadamente a partir de los 15 años, es en ese período de 5 años, el cual ocupa el término de la secundaria e ingreso a los primeros años de una carrera Universitaria. Esta es la etapa del desconcierto y de la rebeldía, actitud que en algunos, influenciados por el ejemplo cubano, se hacen parte del impulso revolucionario, en aquellos años finales de la década de los 50 ocurre la entrada triunfante a la Habana de un grupo de jóvenes, los cuales venían de una lucha de guerra de guerrillas en la Sierra Maestra y El Escambray al oriente de Cuba. Movimiento encabezado por un joven de 32 años llamado Fidel Castro.

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