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DOSSIER 9.5: Cisneros, la ira de dios en el Tuy (Relato Histórico)

Por Edgar Rivero

     Despuntaba una nueva mañana en el Valle del Tuy, una brisa suave, fresca, jugueteaba con los árboles, el Sol acariciaba con sus rayos sutilmente a aquel muchacho que yacía tumbado en el lodo he iba secando sus ropas, sus cabellos, sus recuerdos, estaba inerte, cansado, adolorido, poco a poco fue abriendo sus ojos hacia un cielo cada vez más azul y ve a lo lejos una bandada de zamuros revoloteando en círculos, al voltear la mirada, se topa con dos ojos que lo observaban fijamente ya sin vida, el muchacho se para bruscamente y ve a algunos compañeros caídos, otros amarrados a los árboles, rendidos, pasando el susto y con la certeza de que nacieron nuevamente. Las mulas ya no estaban, mucho menos la carga y las pocas armas que tenían, no recordaba mucho, una carcajada sonora, un indio fornido acercándose y un fuerte golpe en la cabeza.

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      Hace semanas atrás habían partido de Caicara del Orinoco rumbo a Caracas, treinta burros y mulas junto a un grupo de 50 hombres aproximadamente, llevando un cargamento de oro perteneciente al General Elías Acosta, dicho oro iba camuflado entre el pescado salado que se llevaba a la capital para venderlo durante la Semana Santa. El General Acosta no quería vender su oro  a los compradores de la zona pues le parecía injusto el precio que ofrecían, así que lo fue acumulando en Cabruta, hasta que decidió enviarlo no por el Orinoco ya que le parecía peligroso, envió a sus hombres por las Mercedes del Llano, pasando por San Rafael de Orituco hasta llegar a San Casimiro para luego caer en el camino que va hacia a Cúa, justamente casi llegando a esta población al anochecer y bajo un diluvio que ahogaba las penas ajenas, fueron emboscados por 150 hombres, muy pocos ofrecieron resistencia. Sigue leyendo

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DOSSIER 9.1: Dionisio Cisneros, el Atila del Tuy

Por: Iván López Calero

  Presentación del dossier de Matria Nº 9

        Por muchos es conocida la vida y la historia de Attila el último y más terrible Rey de los Hunos procedentes de Asia, probablemente de la tribu Xiong Nu, a la que se ha denominado como una agrupación de nómadas, organizados militarmente y sin una clara filiación étnica, que controlaban las rutas de comercio entre Europa y Asia durante gran parte del siglo V después de Cristo.

Fragmento de “Atila”, obra de Eugene Ferdinand Victor Delacroix Sigue leyendo

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La Escapada

Por: Edgar Rivero

     Tendría 12 años cuando mis padres partieron al Edo. Táchira de viaje, mi padre era ese tipo de persona muy estricta y sobre protectora y por lo tanto eran muy pocos los permisos que me otorgaba, solía yo ver a mi primo jugar en la calle y de regreso a la casa me relataba sus aventuras, un día me contó sobre cómo fue a pescar a la montaña con los amigos de la cuadra, yo lo escuchaba con esa envidia pasmosa que suelen tener los jóvenes “sometidos” y me invitó para la próxima aventura, la pregunta era ¿Cómo iba a salir sin el permiso de mi padre?

Selva Tropical, imagen tomada de www.bloglemu.blogspot.comSelva Tropical
imagen tomada de http://www.bloglemu.blogspot.com

     Aprovechando la ausencia de ambos, resolví aventurarme con mi primo y nuestros compañeros, ya que mis padres regresaban el Domingo por la noche, decidimos partir el Sábado hacia la quebrada “El Negro”, muy temprano nos despertamos, preparamos todo para la pesca y partimos, confieso que tenía cierta congoja porque era la primera vez que salía de mi hogar sin permiso, nos fuimos a pie desde el centro de Santa Teresa del Tuy, y surcando calles y avenidas nos detuvimos a comprar pan en la Avenida Lamas, luego cruzando el puente que va hacia Altagracia de Orituco nos desviamos a la derecha y un poco antes de llegar al parque “Quebrada de Agua” , ingresamos a la montaña por un caminíto improvisado.

     Guatopo nos mostraba sus encantos y nos daba su bienvenida entre esa vegetación exuberante que siempre suele tener, se abría ante mí una belleza inimaginable y sentía una agradable libertad, por así decirlo, un poco después llegamos a la quebrada e íbamos caminando por sus orillas, el agua era cristalina y se podía ver entre sus corrientes los peces, las pobres sardinas que íbamos a pescar.

      Novato al fin, poco a poco me fui adaptando a la pesca y lo que pescábamos lo metíamos en una lata de leche “La Campiña”, de vez en cuando veíamos a algún campesino que salía de los muchos parajes que tiene el parque nacional y cada vez nos adentrábamos más arriba donde la quebrada era más virgen, nos metíamos en los pozos, movíamos las piedras, divisamos bagres de río, cangrejos, tortugas y toda clase de aves.

     Ya de tarde nos disponíamos volver al pueblo bajando nuevamente por la quebrada por donde habíamos llegado, despidiéndonos de sus aguas, y con el premio de la aventura entre los brazos: la lata de leche con las sardinas. El cielo se torno obscuro y las gotas no se hicieron esperar, empezaron a caer duramente contra la tierra y contra nuestra humanidad, llovía torrencialmente y el caudal de la quebrada empezó a elevarse y sus aguas antes claras tomaron un color marrón y de repente para asombro de nosotros entre la turbia agua salió un pez grande con muchos matices de colores, muy bello, nos miramos las caras de sorpresa y se escucho de alguien decir: ¡es el encanto de la quebrada!. Y sin más que decir, arrancamos a correr vertiente abajo, la montaña parecía querer tragarnos entre su espesura y entre la carrera, la lata llena de sardinas se nos cayó en algún pozo, y nuestras victimas escaparon felices entre la corriente.

      Al fin, la salida, la carretera, el pueblo, el cansancio, sin las sardinas pero con la alegría de vivir una aventura inédita, ¿y el encantado? ¡Sabrá Dios compañero!

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Cantares: Canto y poesía popular

Por: Investigaciones Tucuy

Revista Matria Nº 6.

Cruz de Mayo, obra de Armando Reverón, 1948, Pintura al agua, grafito y carboncillo sobre papel 83 x 96,9 cmsCruz de Mayo, obra de Armando Reverón, 1948, Pintura al agua, grafito y carboncillo sobre papel 83 x 96,9 cms

     El canto popular es una manifestación muy restringida en esta época, es el canto del pueblo, por lo tanto no tiene un autor, pasa de generación en generación y sus raíces se remontan a la antigüedad, nos llega por la herencia de la cultura española: Las coplas, el romance, la seguidilla, los corridos, las décimas nos llegaron en los galeones negreros y tomaron la savia del negro y del indio. Los temas varían, siempre conservando la versificación clásica, puede ser que un coplero, o un juglar no sepa de octava, de endecasílabos y hemistiquios, que no sepa leer, ni escribir pero cuando canta una copla jamás le sale un verso cojo, esa es la sabiduría popular, lo que los ingleses llamaron folklor “Saber del Pueblo”.

      Hemos recogido algunas de estas coplas, muchas de ellas con más de 200 años de existencia, algunas pasan de los 500 años, se van acomodando de acuerdo al medio, al paisaje, conservado ese sabor puro, que jamás pierde vigencia.
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