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DOSSIER 9.3: Dionisio Cisneros en la literatura tuyera

Por: Isaac Morales Fernández

Wild scenes in South America; or Life in the Llanos of  Venezuela, Londres, 1863. tomada de Ramón Páez.

      Dionisio Cisneros nació cerca de lo que es hoy el Municipio Paz Castillo, al norte, en una hacienda baruteña, a finales del siglo XVIII. Descendiente de indios, era un manumiso que abrazó la causa realista a cambio de los ofrecimientos de los aristócratas criollos, seguidores y beneficiarios aún de la monarquía española. Comienza a aparecer en la historia en 1820 con el rango de Sargento, comandando tropas a favor del Rey, asediando las comunidades tuyeras que querían la liberación de la corona española. Desde los valles tuyeros, hasta las tierras del norte de Guárico, pasando por todo el centro y sur de Aragua, el indio Cisneros pasó arrasando, asesinando, robando y aterrorizando durante los días de la Guerra de Independencia y algún tiempo más.

      Es José Antonio Páez quien logra “apaciguar” a Cisneros luego de haber tomado como rehén a su hijo. Después vendrían los tiempos de La Cosiata, la separación de Colombia, la presidencia de facto de Páez, la traición a Bolívar y el fallecimiento de este ya en 1830. Algunos años después Páez y su nuevo protegido Cisneros se han unido a la oligarquía que gobierna el país. Ahora compadres ambos, pues Páez ha bautizado al hijo de Cisneros, se unen para sofocar la revolución reformista liderada por Santiago Mariño y José Tadeo Monagas. Más adelante, derrocado el gobierno conservador de José María Vargas, Páez, alejado de la coyuntura pero siempre detrás de todos los hilos de la política nacional, siempre seguido por Cisneros, se une a la candidatura de Carlos Soublette para las elecciones de 1835.

      Todo este contexto de belicosidad, la Venezuela “cuero seco” (por el decir de Páez de que Venezuela parecía un cuero seco, que al pisarlo por un lado se levantaba por el otro), sirvió de contexto sangriento para que Cisneros siguiera siendo el bandolero de siempre, pero ahora protegidas sus crueldades por el gobierno oligarca. Al surgimiento de la insurrección campesina en 1846, y de Ezequiel Zamora como militante liberal en respaldo a la candidatura de Antonio Leocadio Guzmán, Cisneros sigue en sus funciones militares y es enviado a combatir contra Zamora en Carabobo. Renuente a ser un simple mandadero obediente, comete crímenes de guerra contra campesinos y hacendados por igual. Páez se ha convertido en un avezado y astuto político y finalmente se distancia de Cisneros, quitándole su protección. Cisneros se intenta rebelar y es finalmente sometido, enjuiciado y fusilado en 1847. Sigue leyendo

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DOSSIER 8.2: Las luchas estudiantiles en el Tuy

Por: Manuel Vicente Monasterios

      Hablar de las luchas estudiantiles en los valles del Tuy es referirnos a la historia contemporánea, pues su primer liceo (estudios secundarios) se funda en la década de los cuarenta, por lo tanto a sus estudiantes les tocó vivir distintos momentos como la llamada revolución de octubre o golpe de estado contra el gobierno del general Isaías Medina Angarita, el golpe de estado contra el gobierno civil de Don Rómulo Gallegos, la dictadura suave de la Junta de Gobierno presidida por el Teniente Coronel Carlos Delgado Chalbaud, víctima de un magnicidio en 1950 y luego presidida por el Dr. Germán Suarez Flamerich. En 1952 se entronizó, por determinación de las fuerzas militares, la dictadura del general Marcos Evangelista Pérez Jiménez, la cual es derrocada cinco años después por el movimiento cívico militar conocido con el nombre de 23 de enero del año 1958.

General Marcos Pérez Jiménez, año 1952General Marcos Pérez Jiménez, año 1952.

      Así pasan los primeros quince años del Liceo Pérez Bonalde de Ocumare del Tuy, única casa de estudios secundarios de la región, cuyos cursos apenas llegaban hasta el tercer año, por lo cual quien quería y sus recursos se lo permitían, al terminar el bachillerato ingresar a la universidad, tenía que trasladarse a la ciudad de Caracas. Es decir que la mayoría de sus estudiantes eran casi niños. La edad de la inconformidad, de la rebelión contra lo establecido, del sarampión ideológico es aproximadamente a partir de los 15 años, es en ese período de 5 años, el cual ocupa el término de la secundaria e ingreso a los primeros años de una carrera Universitaria. Esta es la etapa del desconcierto y de la rebeldía, actitud que en algunos, influenciados por el ejemplo cubano, se hacen parte del impulso revolucionario, en aquellos años finales de la década de los 50 ocurre la entrada triunfante a la Habana de un grupo de jóvenes, los cuales venían de una lucha de guerra de guerrillas en la Sierra Maestra y El Escambray al oriente de Cuba. Movimiento encabezado por un joven de 32 años llamado Fidel Castro.

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DOSSIER 8.1: Testimonios de luchas y líderes estudiantiles en los Valles del Tuy

Por: Isaac Morales Fernández

Presentación del dossier de Matria Nº 8

      Los Valles del Tuy han sido siempre una zona irredenta, al tono de los clamores del mundo por una sociedad justa, armónica e igualitaria. La ausencia de pueblos aborígenes sobrevivientes en la región es una prueba de ello: el español genocida tuvo que asesinarlos a todos porque no se dejaron someter jamás. Al quedar sin raíces originarias, hoy lo tuyero implica un desarraigo de por lo menos cuatro siglos, una decena de generaciones.

Disturbios Estudiantiles en Ocumare del Tuy, estudiantes del Liceo Pérez Bonalde años 90 del siglo XXDisturbios Estudiantiles en Ocumare del Tuy, estudiantes del Liceo Pérez Bonalde años 90 del siglo XX.

       En los tiempos de la colonia, con la llegada del africano cruelmente esclavizado, se sabe de algunas leyendas tuyeras que reflejan esa rebeldía: el negro Cambambúque libera a su amada Leonor del fuete del patrón (como lo refiere hermosamente el escritor Carlos Reyes en su libro Anécdotas del pueblo de Yare), el cimarronaje y los cumbes tuyeros delos cuales desconocemos tanto aún, la desobediencia de aquellos hombres esclavizados que preferían entregarse al alcohol antes que seguir sumisos al explotador (como lo relata con su visión conquistadora la crónica de Mariano Martí en 1783), o la sedición absoluta del Indio Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara. Sigue leyendo

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La estación Santa Teresa del Ferrocarril Central de Venezuela

Por: Iván López Calero

Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.

La anécdota

       El año de 1976 mis padres decidieron mudarse de Caracas a vivir en Santa Teresa del Tuy, ya establecidos y al poco tiempo de vivir allí empecé a escuchar expresiones como; eso queda por la estación, o llegando a la estación doblas a… también podías oír decir, en el estadio cerca de la estación y por radio era común que los locutores expresarán; en el sector La Estación…, esas expresiones o comentarios de los mayores llamaban mi atención y yo me empecé a preguntar ¿Qué estación? ¿Una estación de qué? ¿Dónde queda esa estación? Al poco tiempo le pregunté a mi padre Paulino “Iván” López y a mi tío José Miguel Calero -que trabajó de camionero muchos años- ¿qué era eso de la estación y dónde quedaba? y ellos me explicaron, cada uno a su manera, que se trataba de una antigua estación de ferrocarriles en la parte noreste de Santa Teresa del Tuy y que la gente del pueblo se acostumbró a llamar sencillamente la estación o sector la estación, en referencia a la antigua dependencia ferroviaria.

        Conocí la estación y la idea de un tren en el Tuy me parecía extraño, hoy algo bucólico de tiempos pasados, pero que extrañamente cada vez que oía hablar de la estación imaginaba el recorrido del tren por los diversos parajes del Valle del Tuy, como si lo hubiese vivido. Con el paso del tiempo en diversos paseos familiares a los cuales mi padre nos llevaba en su carro por la región del Tuy, pude observar otras estaciones, una en San Francisco de Yare y las ruinas de otra -hoy ya desaparecida- en el sector Aponte cerca de la hacienda La Guadalupe en Ocumare del Tuy, pero también en las orillas de la carretera en algunos sectores se podían ver las vías de la línea, en especial en la carretera entre Santa Lucía a Mariche y sobre el curso del río Guaire, esto me parecía fabuloso pues era como hacer paleontología y descubrir el fósil de un mega animal ya extinto. Sigue leyendo

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Juan España Delgado

Por: Isaac morales Fernández

        Nació en la población de Cúa el 5 de noviembre de 1878, hijo de José María España e Isabel Delgado. Estudió su primaria en Cúa, en la Escuela Unitaria con el maestro Poeta Juan Espana DelgadoDávila. En 1896, cuando el joven tiene dieciocho años, decide trasladarse a El Valle, en las zonas aledañas a Caracas. Para ese entonces era muy común que la gente del Tuy que quería vivir cerca de Caracas, se mudara a esa Parroquia, por entonces sólo un caserío.

        Allí inauguró Juan España una humilde pulpería ese mismo año: Bodega “La Equitativa”. Pronto la personalidad de Juan España comenzó a atraer a los jóvenes bohemios de la capital, quienes comenzaron a frecuentar cada vez la pulpería de este afable poeta llegado de los Valles del Tuy, de Cúa específicamente, tierra hasta entonces apenas imaginada por la mayoría de los caraqueños a través de la obra narrativa de Rómulo Gallegos (principalmente en La trepadora, de 1925, ambientada en las tierras de Charallave y Cúa). En esa pulpería se hizo amigo de Francisco Pimentel “Job Pim”, Luis Manuel Urbaneja Achelpohl, Pedro Mancera, Ramón González, Tomás Rodríguez, Andrés Eloy Blanco, Rómulo Gallegos, y no dejarían de visitarlo alguna vez Pedro-Emilio Coll, Udón Pérez y tantos otros. Francisco Pimentel “Job Pim” le escribe esta estampa que nos da un buen acercamiento imaginario a cómo vivía Juan España: Sigue leyendo

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Apuntes sobre las actividades comunistas y anticomunistas en tiempos de Gómez y López Contreras

Por: Antonio Delgado

      Desde los tiempos del general Juan Vicente Gómez, se venían desarrollando las actividades de las primeras organizaciones políticas venezolanas de filiación comunista, anarquista y socialdemócrata, que después dieron paso a los nacientes partidos políticos modernos del siglo XX. Es importante destacar que estas actividades se llevaban a cabo, tanto fuera como dentro del país; lo que llevó a los gobiernos de la Rehabilitación y de la Transición Democrática, a contrarrestar la influencia del marxismo-leninismo por diversos medios entre los cuales se contaba la represión policíaca y las fórmulas legales para sancionar a los ciudadanos venezolanos o extranjeros que ingresaran al territorio venezolano las doctrinas antes dichas.

manifestacion-del-14-de-febrero-de-1936-en-caracas-imagen-tomada-de-independencia-200-1936Manifestación del 14 de febrero de 1936 en Caracas, imagen tomada de Independencia 200, 1936.

I. Las actividades comunistas entre 1923 y 1936.

      Entre 1923 y 1936, se desarrollaron un conjunto de actividades de agitación y propaganda, vinculadas a grupos que desde el exterior se organizaban con el propósito final de implantar el programa comunista en Venezuela. Desde París en 1923, circulaba un documento que auspiciaba cierta propaganda patriótica para instalar en Venezuela la “República Burguesa”, en una curiosa y ambigua asociación comunista-capitalista y que tenía como objeto final la realización completa del programa comunista. Tres años más tardes, en 1926, se constituía en Nueva York la primera célula del Partido Revolucionario Venezolano (PRV), de tendencia comunista y de la cual formaban parte integrante Salvador de la Plaza, Gustavo y Eduardo Machado, Pío Tamayo, Ricardo Martínez y Julio César Martínez, entre otros. Llama la atención el dinamismo con el que se movían los comunistas venezolanos en el exterior y la conexión que tenían con organismos internacionales, tales como la Liga Antiimperialista de las Américas, en el Comité “Manos fuera de Nicaragua” y en las asociaciones de solidaridad internacional. Otro ejemplo de lo descrito anteriormente, fue la actuación del PRV en la ciudad de México, donde lograron trasladar la sede del Partido dirigido por el Dr. Carlos León. Curiosamente, este personaje recibía pagos por sumas de hasta 10.000,00 Pesos Oro Nacional, y cuyas órdenes se hacían a cuenta de los gastos secretos de la Presidencia de la República de México. Sigue leyendo

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Casa de Bolívar en Yare

Por: Iván López Calerocasa-de-bolivar-en-yare-3

      Ubicada en la población de San Francisco de Yare, estado Bolivariano de Miranda, Venezuela, se encuentra el Museo Casa de Bolívar, lugar donde habitó el libertador Simón Bolívar durante algunos días en el año de 1809, esto mientras ejercía el cargo de Juez de Justicia Mayor del pueblo de Yare. 

    Esta hermosa Casa Colonial fue decretada Monumento Histórico Nacional según resolución publicada en Gaceta Oficial Nº 32.039 de fecha 04 de agosto de 1980. Se encuentra abierta al público desde el 28 de noviembre de 1982.

      En la actualidad conserva parte de sus características arquitectónicas y constructivas originales, como los muros de tapia y rafas, pilares de ladrillo, techo de madera cubierto de teja a dos aguas. Los espacios principales se organizan en torno a un gran patio central delimitado por galerías cubiertas que se conectan con el exterior mediante el zaguán. Actualmente en las habitaciones cercanas al patio principal, se encuentra la biblioteca José Vicente Espejo.

      Podrá usted observar una piedra tallada, del 17 de diciembre de 1930 y un medallón incrustado de mármol con la imagen del Libertador, entre otras casa-de-bolivar-en-yare-2tantas piezas antiguas y de interés histórico.

       La invitación es para que venga y disfrute de esta bella casa en la que habitó el Libertador y conozca bien de cerca otros aspectos de la vida de nuestro inmortal héroe, al caminar en sus pasillos y habitaciones disfrutará de su conservada arquitectura y la frescura de las casas de época colonial. Reviva en este lugar los avatares políticos y jurídicos entre los que se debatió el padre de la patria, apartado del centro de los hechos que desembocaron en el 19 de abril de 1810.

      Este museo se encuentra ubicado en el Boulevard Bolívar a dos cuadras de la Plaza Bolívar detrás de la Iglesia de San Francisco casa-de-bolivar-en-yarede Yare, Municipio Simón Bolívar, Estado Bolivariano de Miranda, Venezuela y abre sus puertas al público de Lunes a Viernes en los horarios de 08:30 a.m. a 12:00 m y de 2:00 p.m. a 4:30 p.m.

       Venga a disfrutar de buen turismo histórico en el Museo Casa Bolívar de Yare así como del resto de la historia y hospitalidad que siempre saben expresar los residentes del pueblo de Yare y de estos Valles del Tuy.

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¿Qué es Julio Valderrey?

Por: Isaac Morales Fernández

      Muchos dicen que Julio Valderrey es un poeta. Y tienen razón, pero sin saberlo. En su caso no hay título superior… pero ¿qué hace que Julio Valderrey sea un poeta? Sin duda, su poesía, su obra, sus versos que hablan de amores perdidos, de noches quebrantadas, de fragores y fuegos altos y bajos, de vueltas de boxeo y flores crepusculares.
       Pero no sólo eso hace que Julio Valderrey sea un poeta en el sentido más amplio. Muchos “autoayudistas” quieren ser poetas para ser mejores julio-valderrey-retrato-a-lapiz-realizado-por-el-artista-plastico-carlos-bravo-2012seres humanos, yo cada día estoy más convencido de que Julio, mi padre Julio, es un ser humano para ser un mejor poeta (como debe ser). Y es que Julio hace como verdad suya, y universal a la vez, aquella afirmación tajante de Oscar Díaz Punceles: “la poesía es una forma de conocimiento (…) el conocimiento poético se contrapone al conocimiento racional”. Y lo mismo hace con esa bella expresión de Valverde citando a Proust: “la literatura pues no sirve para nada y, sin embargo, para quien la disfruta es, como dice el mismo Proust, ‘la verdadera vida’, la posesión más honda de sus días y de su mundo”.

     Si hay dos frases o ideas que definen el pensamiento poético de nuestro poeta, son estas dos: la poesía como forma de conocimiento y la idea de la poesía como aquello que no sirve para nada pero que, sin embargo, es la Verdad, con V mayúscula intencional y atorrante, duélale a quien le duela. Y estas son cosas de él que sólo se entienden cuándo se ha sido su discípulo y a la vez se ha disfrutado y sufrido a su lado cualquier cantidad de vivencias, experiencias y ocurrencias… tales y tan únicas en su estilo que el poeta, este ser humano que resulta de ser poeta, le hacen merecedor del apodo “Julito”. Por aquello de “¿Y quién hizo tal cosa?” -el grupo ¿al vacío…? está lleno de momentos como este en la oficina de la imprenta donde pervivimos y sobreexistimos-, “Eso fue Julio”… “¡Julito! ¡Tenía que ser Julito!”… En este sentido, los mendrugos de servilleta dejados en cualquier parte (sobre un escritorio, la computadora, un libro, una caja, en el piso, dentro de un vaso sucio, etc.), son parte de sus modus vivendi y operandi también. No dudemos ni un segundo que la idea que subyace bajo el apodo de “Julito” es un inmenso cariño, una gran admiración y una comprensión y aceptación totales gracias a que algunos le hemos leído hasta la carta astral a Julio. Y todo esto sirva para concluir inequívocamente la idea inicial de este párrafo.img_0004
      Inequívocamente, pues, Julio es un poeta, y no hay nada por encima de ello. Por encima del ser humano biológico, el homo sapiens, hay una cualidad extrataxonómica que es el homo poeticus, y a ese estrato se llega cuando se ha vivido en, por y para la poesía. Hay una bella estampa que hace de él el poeta William Osuna en la sección “Voces de la Calle” de la revista A plena voz, y destaca algo que, cuando lo leí recién publicado, me conmovió tremendamente: el talento escondido que tiene este poeta merideño para realizar artesanalmente nacimientos con palillos de fósforos o cerillos. Me conmovió especialmente que William Osuna destacara esto casi al principio de su texto porque, de hecho, uno de los recuerdos más bonitos (y de esta palabra cursi me jacto en este momento) que tengo es de la vez que Julio le regaló a mi mamá una de sus creaciones artesanales. Mi mamá, que colecciona nacimientos miniatura para adornar en diciembre, tiene por costumbre colocarlos todos de adorno (o más bien yo diría de exhibición) en la época navideña. Cierta vez Julio llegó a la casa de mi mamá y los vio y en seguida le ofreció el nacimiento de fósforos que, a los pocos días, le llevó.
      Un cartón pequeño, forrado de musgos de esos que venden también para la época, y los personajes de la escena todos hechos con los simples y sencillos palillos de papel encerado con cabeza de pólvora roja… No hacen falta brazos, sólo las expresiones que se manifiestan con el simple doblés de un palillo. Eso no lo hace un artesano.

      Eso lo hace un poeta, valgan ambas expresiones en los dos sentidos en que pueden leerse.

    Y aún podemos agregar la que me parece es la principal cualirazos,dad de Julio Valderrey: la capacidad de mimetizarse como personaje literario, de mutar en personaje de ficción, algo que sus amigos no pueden dejar de ver y apreciar en él. Nada más célebre que la simpática y ocurrente caricatura escrita que hace de él Gonzalo Fragui en sus Ebriedades o en sus Poeterías. En ellas, el poeta Valderrey hace gala de su indiscutible talento para la bebida y la alegría de la vida, y además cumple a la perfección roles de personaje de ficción como cualquier otro personaje de cualquier Garmendia, o de cualquier Onetti, o de cualquier Salinger. Y digo esto porque, a pesar de que Julio mantiene y sostiene que él jamás ha amanecido “entresacado” debajo de una litera, uno al leer esa Poetería de Fragui, no puede evitar pensar -o decir- “Poeta, yo de usted no lo dudo y casi creo cualquier cosa” para luego reír explayadamente a pesar de la incomodidad y aceptación de Julio ante el “chalequeo”. Julio pues, transmuta perfectamente entre los personajes de una obra literaria porque ha trascendido de lo meramente humano, es decir, lo meramente racional.
      A Julio también se le ha visto deambular entre los versos de mi profesora y poeta Gabriela Kizer, siempre bebiendo. Nuestro amigo guionista y narrador best-seller Jen Martínez Martínez lo dibujó escrituralmente tirado en el piso de una tasca gritando versos dPortada del poemario "Libro de Vida" de julio Valderrey.esde la alucinación. Afortunadamente (para Julio) Jen no ha podido llevar tal texto a la pantalla, pero cuando lo haga varios tendremos que huir de la ira poética del afectado.
      Sostenida y empecinada es la labor -si a eso se le puede llamar labor- que está haciendo mi hermano Leonardo Delgado con sus Tuyedades. Motivado por los “esfragos” que ha causado el mentado Gonzalo a la literatura venezolana, Leonardo tiene tiempo publicando en nuestra revista ¿al vacío…? anécdotas y mediasverdades o mediasmentiras, o abiertas calumnias amistosas a Julio Valderrey -y a varios escritores incautos-. En estas Tuyedades se ha visto a nuestro poeta en las más variopintas locuras y situaciones irrisorias, en donde queda muy en alto -y en alta dobleintención también- su gentilicio merideño, como aquella en que concluye, como el mejor personaje de ficción que hubiera podido construir Leonardo Delgado: “Es que yo no soy chino, yo soy es gocho”, aseveración producto de la imposibilidad de echar salsa de soya correctamente al chopsuey de una chica invitada.

      Mucha más seria y con esto terminamos el “chalequeo”, es la apreciación que haceportada del Libro "Los días perdidos" de julio Valderrey de su obra Gabriel Jiménez Emán en su libro El espejo de tinta, en donde ubica generacional y estéticamente a Julio Valderrey dentro del grupo de poetas influenciados por la generación beat. Es una apreciación acertada por cuanto que, precisamente, el propio Julio ha admitido su especial admiración por estos poetas norteamericanos (Ginsberg, Kerouac, Ferlinghetti, Burroughs, etc.).

      ¿Qué más podemos decir para hacer una “radiografía” de Julio?: salsero- salsómano con ínfulas de malandro viejo y soñador hippie bonachón; revolucionario y apegado a la causa de Castro, el Che y Chávez; pendenciero empedernido; pintor acuarelista de gran talento; conversador amplio y fiel seguidor del pensamiento de Ludovico Silva y Georges Politzer; alumno y respetuoso lector de Montejo, Barroeta, El Chino Valera Mora y Rafael José Muñoz (sólo por nombrar poetas venezolanos); bueno y fiel amigo, aún mejor padre a pesar de no haber tenido la dicha de haber engendrado hijos luego de sus tres matrimonios fallidos, ocasional pero buen deportista; en fin: un poeta sin ninguna pose -a pesar del innegable e innegado ego y ¿qué artista no lo tiene?-, un poeta humano más que un humano poeta.

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Revista Matria Nº 8

     El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

      La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 8

Editorial.

     Finalizamos por este año 2014 con una edición enmarcada en las fechas históricas de noviembre, alusivas a las luchas estudiantiles, esos escenarios donde se han forjado siempre los grandes transformadores de la realidad, los principales impulsores de la nueva sociedad, los soñadores de juventud eternamente erigida contra los poderes opresores del establishment mundial. Para el Colectivo Matria y sus más consuetudinarios allegados, es una gran oportunidad de comenzar a reconstruir esa historia en nuestra tierra tuyera, que data de varias décadas ya y que muy poco ha sido reseñada por los cronistas e historiadores de la región, una historia que yace solapada en las viejas páginas de los periódicos locales, en la memoria de algunos antiguos estudiantes revolucionarios, hoy convertidos en trabajadores profesionales al servicio del pueblo en el marco de una revolución que aún puja por darse una forma definida pero que sin duda está protagonizada, actualmente, por muchos de esos jóvenes de los setenta, ochenta y noventa que enarbolaron las banderas de la rebelión popular, de la reivindicación de eso que llamamos comúnmente “el futuro de Venezuela”, y que poco a poco fueron conformándose en lo que debemos ser hoy: ejemplo.

      Los profesionales de hoy, que alguna vez hicieron una incipiente revolución, una pre-revolución desde sus modestas trincheras, deben ser ejemplo de vida para los estudiantes que están actualmente formándose en los liceos y universidades y que aún tienen batallas por librar, aún tienen contradicciones que enfrentar, porque aún hay un imperio que derrotar, una burguesía estatal por destruir, pero con la consciencia de que en la época de Livia Gouverneur y más reciente en la época de Belinda Álvarez, los estudiantes aquí eran humillados, perseguidos, masacrados, desaparecidos, hoy en día en este proceso de transformación, los estudiantes son escuchados, atendidos, y principalmente: sensibilizados a la organización, al alistamiento en la lucha, al despertar de la consciencia. Los estudiantes de ayer son los maestros de hoy y no nos referimos sólo a los que trabajan en el aparato educativo.

      En tiempos de revolución debemos tomar consciencia de que todos los roles que cumplimos en la sociedad, hasta el más rebelde como el del músico punk o el más contestatario como el del escritor: todos debemos ser maestros de ética para las generaciones que vienen. Y que este año 2015 toda la patria sea una escuela y las escuelas sean la vida misma, la calle, la comunidad, los campos, las montañas, los mares y el horizonte en constante expansión como el universo mismo.

Isaac Morales Fernández

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