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DOSSIER 8.3: Breve Testimonio

Por: Ximena Benítez 

Represión por la Policía Metropolitana a las protestas estudiantiles de Caracas, año 1990.Represión por la Policía Metropolitana a las protestas estudiantiles de Caracas, año 1990.

      Estudié en el liceo Pérez Bonalde de Ocumare del Tuy entre los años de 1986 y 1989. En esos años en nuestro liceo no había movimiento estudiantil organizado, éramos muchachos despiertos, informados, pero no se había constituido movimiento estudiantil. La policía actuaba en contra de los liceos como por una orden que venía emanada desde las autoridades y era por los sucesos de Mérida o Caracas, donde si habían movimientos estudiantiles constituidos exigiendo el medio pasaje por ejemplo, varios mártires hubo en esos años, cuando habían protestas por esas muertes en Caracas o en Mérida mandaban a la policía a reprimirnos en el Pérez Bonalde y en el Fray Manuel Aleson de manera brutal.

Anuncios de prensa en Venezuela, año 1990.

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Titulares de la prensa en Venezuela, año 1990.

      En el año del Caracazo hasta nos lanzaron bombas lacrimógenas dentro del liceo, recuerdo perfectamente el día del 27 de febrero. Luego ese año mis padres hicieron todo lo que pudieron para cambiarnos a mi hermano y a mí a un colegio privado (El Mara), para que termináramos el bachillerato de lo fuerte que fue el 89.

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DOSSIER 8.1: Testimonios de luchas y líderes estudiantiles en los Valles del Tuy

Por: Isaac Morales Fernández

Presentación del dossier de Matria Nº 8

      Los Valles del Tuy han sido siempre una zona irredenta, al tono de los clamores del mundo por una sociedad justa, armónica e igualitaria. La ausencia de pueblos aborígenes sobrevivientes en la región es una prueba de ello: el español genocida tuvo que asesinarlos a todos porque no se dejaron someter jamás. Al quedar sin raíces originarias, hoy lo tuyero implica un desarraigo de por lo menos cuatro siglos, una decena de generaciones.

Disturbios Estudiantiles en Ocumare del Tuy, estudiantes del Liceo Pérez Bonalde años 90 del siglo XXDisturbios Estudiantiles en Ocumare del Tuy, estudiantes del Liceo Pérez Bonalde años 90 del siglo XX.

       En los tiempos de la colonia, con la llegada del africano cruelmente esclavizado, se sabe de algunas leyendas tuyeras que reflejan esa rebeldía: el negro Cambambúque libera a su amada Leonor del fuete del patrón (como lo refiere hermosamente el escritor Carlos Reyes en su libro Anécdotas del pueblo de Yare), el cimarronaje y los cumbes tuyeros delos cuales desconocemos tanto aún, la desobediencia de aquellos hombres esclavizados que preferían entregarse al alcohol antes que seguir sumisos al explotador (como lo relata con su visión conquistadora la crónica de Mariano Martí en 1783), o la sedición absoluta del Indio Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara. Sigue leyendo

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La estación Santa Teresa del Ferrocarril Central de Venezuela

Por: Iván López Calero

Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.

La anécdota

       El año de 1976 mis padres decidieron mudarse de Caracas a vivir en Santa Teresa del Tuy, ya establecidos y al poco tiempo de vivir allí empecé a escuchar expresiones como; eso queda por la estación, o llegando a la estación doblas a… también podías oír decir, en el estadio cerca de la estación y por radio era común que los locutores expresarán; en el sector La Estación…, esas expresiones o comentarios de los mayores llamaban mi atención y yo me empecé a preguntar ¿Qué estación? ¿Una estación de qué? ¿Dónde queda esa estación? Al poco tiempo le pregunté a mi padre Paulino “Iván” López y a mi tío José Miguel Calero -que trabajó de camionero muchos años- ¿qué era eso de la estación y dónde quedaba? y ellos me explicaron, cada uno a su manera, que se trataba de una antigua estación de ferrocarriles en la parte noreste de Santa Teresa del Tuy y que la gente del pueblo se acostumbró a llamar sencillamente la estación o sector la estación, en referencia a la antigua dependencia ferroviaria.

        Conocí la estación y la idea de un tren en el Tuy me parecía extraño, hoy algo bucólico de tiempos pasados, pero que extrañamente cada vez que oía hablar de la estación imaginaba el recorrido del tren por los diversos parajes del Valle del Tuy, como si lo hubiese vivido. Con el paso del tiempo en diversos paseos familiares a los cuales mi padre nos llevaba en su carro por la región del Tuy, pude observar otras estaciones, una en San Francisco de Yare y las ruinas de otra -hoy ya desaparecida- en el sector Aponte cerca de la hacienda La Guadalupe en Ocumare del Tuy, pero también en las orillas de la carretera en algunos sectores se podían ver las vías de la línea, en especial en la carretera entre Santa Lucía a Mariche y sobre el curso del río Guaire, esto me parecía fabuloso pues era como hacer paleontología y descubrir el fósil de un mega animal ya extinto. Sigue leyendo

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La revolución mexicana. Transformación y legado del estado mexicano moderno

Por: Antonio Delgado

     La revolución mexicana fue un tumultuoso y peculiar movimiento político y social que sacudió los cimientos de la sociedad azteca. Dicho acontecimiento, que se remontaba a varios siglos de incubación, encontró en la postrimería del siglo XIX y en los albores del siglo XX el momento preciso para su estallido. México fue escenario de un inédito cambio político, económico y social, que sin duda, influyó sobremanera en la transformación del Estado y por ende, marcó un hito en la historia mundial en general, y de América Latina en particular. A su vez, la revolución mexicana puede catalogarse como un hecho trascendental latinoamericano por las características que adquirió y dado también por la situación en la que se encontraba México en comparación con el resto de los países latinoamericanos.

    Durante la primera década del siglo XX, México presentaba una situación muy distinta a la de los demás países de la región, sobre todo, los ubicados en Centroamérica y en los Andes: un gobierno dictatorial, una muy desequilibrada distribución de la propiedad territorial agraria, y un notable crecimiento económico que contribuyó al desarrollo urbanístico e industrial de la nación con la consecuente aparición de una incipiente clase media y proletaria. La combinación de estos tres elementos, hizo de México, un país con condiciones explosivas revolucionarias.

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Francisco (Pancho) Villa y sus Dorados, imagen tomada de Wikimedia Commons.

I. La crisis del porfiriato. Genuflexión hacia los inversionistas extranjeros y mano dura hacia los connacionales.

     Porfirio Díaz nacido en 1830, tomó el poder a raíz del triunfo de la Rebelión de Tuxtepec en 1876, y su prolongado régimen se extendió hasta 1910. La primera etapa de su gobierno estuvo definida por un período de ascenso y consolidación en el poder (1876-1890), en el que imperó el lema de “orden y progreso”, se apoyó en el sector militar y logró la pacificación del país y el control del ejército, con lo que se obtuvo cierta estabilidad política, a través de prácticas conciliatorias e incluyentes, aunque también acudió a la represión de sus enemigos y adversarios. En el ámbito internacional contó con el reconocimiento del gobierno estadounidense y se restablecieron las relaciones diplomáticas con Francia e Inglaterra. La segunda etapa (1890-1904), se distinguió por el perfeccionamiento del control político, apoyado por sus partidarios “científicos” y “reyistas” y un destacado crecimiento económico: saneamiento de la hacienda pública, reducción de gastos militares, renegociación de la deuda externa, modernización de los códigos minero y comercial, creación de bancos modernos y tendido de vías ferroviarias, líneas telefónicas y telegráficas. Arribaron al país inversiones extranjeras norteamericanas y europeas, obras de infraestructura y se modernizó la agricultura y los cultivos de exportación. Fue un período definido con el lema “poca política y mucha administración”. Sigue leyendo

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Apuntes sobre las actividades comunistas y anticomunistas en tiempos de Gómez y López Contreras

Por: Antonio Delgado

      Desde los tiempos del general Juan Vicente Gómez, se venían desarrollando las actividades de las primeras organizaciones políticas venezolanas de filiación comunista, anarquista y socialdemócrata, que después dieron paso a los nacientes partidos políticos modernos del siglo XX. Es importante destacar que estas actividades se llevaban a cabo, tanto fuera como dentro del país; lo que llevó a los gobiernos de la Rehabilitación y de la Transición Democrática, a contrarrestar la influencia del marxismo-leninismo por diversos medios entre los cuales se contaba la represión policíaca y las fórmulas legales para sancionar a los ciudadanos venezolanos o extranjeros que ingresaran al territorio venezolano las doctrinas antes dichas.

manifestacion-del-14-de-febrero-de-1936-en-caracas-imagen-tomada-de-independencia-200-1936Manifestación del 14 de febrero de 1936 en Caracas, imagen tomada de Independencia 200, 1936.

I. Las actividades comunistas entre 1923 y 1936.

      Entre 1923 y 1936, se desarrollaron un conjunto de actividades de agitación y propaganda, vinculadas a grupos que desde el exterior se organizaban con el propósito final de implantar el programa comunista en Venezuela. Desde París en 1923, circulaba un documento que auspiciaba cierta propaganda patriótica para instalar en Venezuela la “República Burguesa”, en una curiosa y ambigua asociación comunista-capitalista y que tenía como objeto final la realización completa del programa comunista. Tres años más tardes, en 1926, se constituía en Nueva York la primera célula del Partido Revolucionario Venezolano (PRV), de tendencia comunista y de la cual formaban parte integrante Salvador de la Plaza, Gustavo y Eduardo Machado, Pío Tamayo, Ricardo Martínez y Julio César Martínez, entre otros. Llama la atención el dinamismo con el que se movían los comunistas venezolanos en el exterior y la conexión que tenían con organismos internacionales, tales como la Liga Antiimperialista de las Américas, en el Comité “Manos fuera de Nicaragua” y en las asociaciones de solidaridad internacional. Otro ejemplo de lo descrito anteriormente, fue la actuación del PRV en la ciudad de México, donde lograron trasladar la sede del Partido dirigido por el Dr. Carlos León. Curiosamente, este personaje recibía pagos por sumas de hasta 10.000,00 Pesos Oro Nacional, y cuyas órdenes se hacían a cuenta de los gastos secretos de la Presidencia de la República de México. Sigue leyendo

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¿Qué es Julio Valderrey?

Por: Isaac Morales Fernández

      Muchos dicen que Julio Valderrey es un poeta. Y tienen razón, pero sin saberlo. En su caso no hay título superior… pero ¿qué hace que Julio Valderrey sea un poeta? Sin duda, su poesía, su obra, sus versos que hablan de amores perdidos, de noches quebrantadas, de fragores y fuegos altos y bajos, de vueltas de boxeo y flores crepusculares.
       Pero no sólo eso hace que Julio Valderrey sea un poeta en el sentido más amplio. Muchos “autoayudistas” quieren ser poetas para ser mejores julio-valderrey-retrato-a-lapiz-realizado-por-el-artista-plastico-carlos-bravo-2012seres humanos, yo cada día estoy más convencido de que Julio, mi padre Julio, es un ser humano para ser un mejor poeta (como debe ser). Y es que Julio hace como verdad suya, y universal a la vez, aquella afirmación tajante de Oscar Díaz Punceles: “la poesía es una forma de conocimiento (…) el conocimiento poético se contrapone al conocimiento racional”. Y lo mismo hace con esa bella expresión de Valverde citando a Proust: “la literatura pues no sirve para nada y, sin embargo, para quien la disfruta es, como dice el mismo Proust, ‘la verdadera vida’, la posesión más honda de sus días y de su mundo”.

     Si hay dos frases o ideas que definen el pensamiento poético de nuestro poeta, son estas dos: la poesía como forma de conocimiento y la idea de la poesía como aquello que no sirve para nada pero que, sin embargo, es la Verdad, con V mayúscula intencional y atorrante, duélale a quien le duela. Y estas son cosas de él que sólo se entienden cuándo se ha sido su discípulo y a la vez se ha disfrutado y sufrido a su lado cualquier cantidad de vivencias, experiencias y ocurrencias… tales y tan únicas en su estilo que el poeta, este ser humano que resulta de ser poeta, le hacen merecedor del apodo “Julito”. Por aquello de “¿Y quién hizo tal cosa?” -el grupo ¿al vacío…? está lleno de momentos como este en la oficina de la imprenta donde pervivimos y sobreexistimos-, “Eso fue Julio”… “¡Julito! ¡Tenía que ser Julito!”… En este sentido, los mendrugos de servilleta dejados en cualquier parte (sobre un escritorio, la computadora, un libro, una caja, en el piso, dentro de un vaso sucio, etc.), son parte de sus modus vivendi y operandi también. No dudemos ni un segundo que la idea que subyace bajo el apodo de “Julito” es un inmenso cariño, una gran admiración y una comprensión y aceptación totales gracias a que algunos le hemos leído hasta la carta astral a Julio. Y todo esto sirva para concluir inequívocamente la idea inicial de este párrafo.img_0004
      Inequívocamente, pues, Julio es un poeta, y no hay nada por encima de ello. Por encima del ser humano biológico, el homo sapiens, hay una cualidad extrataxonómica que es el homo poeticus, y a ese estrato se llega cuando se ha vivido en, por y para la poesía. Hay una bella estampa que hace de él el poeta William Osuna en la sección “Voces de la Calle” de la revista A plena voz, y destaca algo que, cuando lo leí recién publicado, me conmovió tremendamente: el talento escondido que tiene este poeta merideño para realizar artesanalmente nacimientos con palillos de fósforos o cerillos. Me conmovió especialmente que William Osuna destacara esto casi al principio de su texto porque, de hecho, uno de los recuerdos más bonitos (y de esta palabra cursi me jacto en este momento) que tengo es de la vez que Julio le regaló a mi mamá una de sus creaciones artesanales. Mi mamá, que colecciona nacimientos miniatura para adornar en diciembre, tiene por costumbre colocarlos todos de adorno (o más bien yo diría de exhibición) en la época navideña. Cierta vez Julio llegó a la casa de mi mamá y los vio y en seguida le ofreció el nacimiento de fósforos que, a los pocos días, le llevó.
      Un cartón pequeño, forrado de musgos de esos que venden también para la época, y los personajes de la escena todos hechos con los simples y sencillos palillos de papel encerado con cabeza de pólvora roja… No hacen falta brazos, sólo las expresiones que se manifiestan con el simple doblés de un palillo. Eso no lo hace un artesano.

      Eso lo hace un poeta, valgan ambas expresiones en los dos sentidos en que pueden leerse.

    Y aún podemos agregar la que me parece es la principal cualirazos,dad de Julio Valderrey: la capacidad de mimetizarse como personaje literario, de mutar en personaje de ficción, algo que sus amigos no pueden dejar de ver y apreciar en él. Nada más célebre que la simpática y ocurrente caricatura escrita que hace de él Gonzalo Fragui en sus Ebriedades o en sus Poeterías. En ellas, el poeta Valderrey hace gala de su indiscutible talento para la bebida y la alegría de la vida, y además cumple a la perfección roles de personaje de ficción como cualquier otro personaje de cualquier Garmendia, o de cualquier Onetti, o de cualquier Salinger. Y digo esto porque, a pesar de que Julio mantiene y sostiene que él jamás ha amanecido “entresacado” debajo de una litera, uno al leer esa Poetería de Fragui, no puede evitar pensar -o decir- “Poeta, yo de usted no lo dudo y casi creo cualquier cosa” para luego reír explayadamente a pesar de la incomodidad y aceptación de Julio ante el “chalequeo”. Julio pues, transmuta perfectamente entre los personajes de una obra literaria porque ha trascendido de lo meramente humano, es decir, lo meramente racional.
      A Julio también se le ha visto deambular entre los versos de mi profesora y poeta Gabriela Kizer, siempre bebiendo. Nuestro amigo guionista y narrador best-seller Jen Martínez Martínez lo dibujó escrituralmente tirado en el piso de una tasca gritando versos dPortada del poemario "Libro de Vida" de julio Valderrey.esde la alucinación. Afortunadamente (para Julio) Jen no ha podido llevar tal texto a la pantalla, pero cuando lo haga varios tendremos que huir de la ira poética del afectado.
      Sostenida y empecinada es la labor -si a eso se le puede llamar labor- que está haciendo mi hermano Leonardo Delgado con sus Tuyedades. Motivado por los “esfragos” que ha causado el mentado Gonzalo a la literatura venezolana, Leonardo tiene tiempo publicando en nuestra revista ¿al vacío…? anécdotas y mediasverdades o mediasmentiras, o abiertas calumnias amistosas a Julio Valderrey -y a varios escritores incautos-. En estas Tuyedades se ha visto a nuestro poeta en las más variopintas locuras y situaciones irrisorias, en donde queda muy en alto -y en alta dobleintención también- su gentilicio merideño, como aquella en que concluye, como el mejor personaje de ficción que hubiera podido construir Leonardo Delgado: “Es que yo no soy chino, yo soy es gocho”, aseveración producto de la imposibilidad de echar salsa de soya correctamente al chopsuey de una chica invitada.

      Mucha más seria y con esto terminamos el “chalequeo”, es la apreciación que haceportada del Libro "Los días perdidos" de julio Valderrey de su obra Gabriel Jiménez Emán en su libro El espejo de tinta, en donde ubica generacional y estéticamente a Julio Valderrey dentro del grupo de poetas influenciados por la generación beat. Es una apreciación acertada por cuanto que, precisamente, el propio Julio ha admitido su especial admiración por estos poetas norteamericanos (Ginsberg, Kerouac, Ferlinghetti, Burroughs, etc.).

      ¿Qué más podemos decir para hacer una “radiografía” de Julio?: salsero- salsómano con ínfulas de malandro viejo y soñador hippie bonachón; revolucionario y apegado a la causa de Castro, el Che y Chávez; pendenciero empedernido; pintor acuarelista de gran talento; conversador amplio y fiel seguidor del pensamiento de Ludovico Silva y Georges Politzer; alumno y respetuoso lector de Montejo, Barroeta, El Chino Valera Mora y Rafael José Muñoz (sólo por nombrar poetas venezolanos); bueno y fiel amigo, aún mejor padre a pesar de no haber tenido la dicha de haber engendrado hijos luego de sus tres matrimonios fallidos, ocasional pero buen deportista; en fin: un poeta sin ninguna pose -a pesar del innegable e innegado ego y ¿qué artista no lo tiene?-, un poeta humano más que un humano poeta.

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Revista Matria Nº 7

     El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

       La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 7

Editorial.

       El clamor de la Tierra se hace ímpetu en los espíritus rumorosos entre el ramaje que pendúla bajo la borrasca. Parpadea una luz y en breve una deidad lanza un feroz gruñido, vibra la ira divina. La roca viscosa de humedad perpetua abre su vientre para mostrar una insistente cabellera blanca espumosa, o tal vez es un sayal, el ojo no sabe si ella desemboca o emerge, pero sin duda es una silueta femenina que llama y clama, invoca y convoca.

    Los primeros que habitaron esta tierra tuyera sin duda habrán tenido alguna epifanía allí. Una historia relatada con poesía y pasión, tal y como lo demuestran las teorías literarias, se transforma en leyenda, adquiere carácter ancestral, sagrado, es donde los contemporáneos -con sus palabrejas técnicas pero útiles para lo específico- avizoran la hermenéutica. Esto implica una tradicionalidad oral. Cuando una leyenda comienza a trascender hacia lo simbólico, lo arquetipal, la moraleja, la leyenda se transforma en mito. La historia engendra a la leyenda por la literatura oral, y en otras centenas de años, la leyenda engendra al mito por la literatura escrita. Y así terminamos hablando, en el Tuy, inevitablemente de Mauricio, el “Encantado”. Un personaje real y ficticio a la vez, porque si algo es natural en toda cultura es el imaginario sobrenatural, y si creamos un silogismo, algo sobrenatural es natural que nazca en toda cultura. Lo irreal, cuando no es impuesto (como la Iglesia) por nadie sino por el imaginario popular mismo (las originales ecclesiae), se convierte en real en la experiencia individual de todo habitante de esa cultura, y entonces todo significa algo.

     En Matria quisimos ver así, para esta edición, a la leyenda en vías de mito de Mauricio, que como toda leyenda colonial venezolana, tiene posible o probablemente su origen en la literatura oral indígena, así como se sabe hoy, por ejemplo, que el llamado Silbón nace del dios maligno Oddosha de los aborígenes del sur de Venezuela.

     En un principio literatura, arte e historia eran lo mismo… Hoy se hace necesario volver a ese origen donde la palabra y el imaginario lo podían todo y no existía el dinero. La Tierra nos llama y nos convoca, y se hace tarde.

Isaac Morales Fernández

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