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DOSSIER 8.4: El movimiento estudiantil tuyero y las luchas ideopolíticas, 1989-1995

Por: Antonio Delgado

Para los interesados en el debate, acerca del aporte del movimiento estudiantil en la evolución sociopolítica de la sociedad venezolana contemporánea, no es un secreto que la historiografía nacional ha dedicado pocas páginas al estudio de un tema tan interesante. El panorama anterior resulta poco alentador para la historiografía regional y local. Es por ello, que el presente escrito resulta pertinente como un breve aporte al estudio de la historia matria, en particular, la evolución del movimiento estudiantil en la localidad de los Valles del Tuy durante la etapa de implantación, consolidación y declive del neoliberalismo entre 1989 1995.

I. “La coronación”. Un régimen neoliberal de dolorosas pero inevitables medidas.

El 4 de diciembre de 1988, Carlos Andrés Pérez fue electo por segunda vez como Presidente de la República, con una abrumadora ventaja sobre su principal contendor, el candidato copeyano Eduardo Fernández. Los resultados fueron calificados como una contundente victoria tanto por la prensa nacional como internacional. Y no era para menos. A la luz de los primeros datos, Pérez obtuvo un margen superior al millón de votos sobre su adversario. El boletín oficial del entonces Consejo Supremo Electoral estimaba que Carlos Andrés Pérez, había obtenido 3.893.888 para un 54,1% y Eduardo Fernández, 2.734.007 equivalente a 33,7%. Era la primera vez que un candidato presidencial llegaba por segunda vez al solio de Miraflores a través del sufragio universal.

Juramentación de Carlos Andrés Pérez para la toma de posesión de la presidencia el 02 de febrero de 1989, foto de Jacobo Lugo

Entre los aspectos más resaltantes que contribuyeron a la abrumadora victoria del líder adeco, caben mencionar: una personalidad carismática, que la mayoría del país elegía con la esperanza de encontrar solución a las dificultades nunca antes vistas en Venezuela. Otro aspecto que influyó en la elección de Pérez, fue la percepción que tenía el electorado sobre su primer gobierno y sus realizaciones positivas: el pleno empleo, el espectacular programa de becas en el exterior que favoreció a más de 10.000 jóvenes estudiantes, la nacionalización del hierro y el petróleo. No obstante, el país que le tocaba gobernar ya no era el mismo que había gobernado entre 1973-1978. Un cúmulo de problemas agobiaba la depauperada economía nacional: La deuda externa remontaba la suma de 34000 MM$ de los cuales se cancelaban 5000 MM$ en intereses; este monto representaba el 14,70% del monto total de la deuda y comprometía el presupuesto nacional y las iniciativas de inversión. Aunada a esta situación, el nuevo gobierno debía enfrentar un déficit de 3000 MM$ en la balanza de pagos con unos ingresos petroleros que superaban más de 7000 MM$. El impacto de la crisis que se abalanzaba, marcaba el fin de la llamada “Venezuela Saudita”, pero a la vez, comenzaba una nueva etapa caracterizada por un largo período de “vacas flacas” y austeridad, cuyo común denominador era la ya mencionada deuda externa, el deterioro de la moneda, el déficit presupuestario, inflación, alto costo de la vida, de la vivienda, aumento del desempleo, la inseguridad, la corrupción y la aparición del incipiente narcotráfico, que impactaban de manera negativa sobre la calidad y el nivel de vida de la población.

La terrible realidad económica y social que salió a la luz pública no impidió que el 2 de febrero de 1989, se realizara el fastuoso acto de toma de posesión en el Teatro Teresa Carreño, mejor conocido por la gente como “La Coronación” e inmediatamente a los pocos días, el gabinete económico de CAP realizaba su primer anuncio oficial que consideraba ajustar los desequilibrios fiscales, cambiarios y de endeudamiento a través de un paquete de medidas económicas bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional. Este paquete anunciado por el Presidente Pérez el 15 de febrero de 1989, contemplaba la racionalización y eliminación de los aranceles de importación, aumento en un 30% de los precios del transporte, aumento del precio de la gasolina, liberación de las tasas de interés, aumento de las tarifas de los servicios públicos, eliminación de la tasa preferencial de divisas y darle mayor participación al empresariado privado en la economía nacional. Sigue leyendo

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EVENCIO CASTELLANOS

Por Manuel Vicente Monasterios.

      Nace en Cúa, Edotado Miranda, el 3 de Mayo de 1915. Muere en Caracas el 16 de Marzo de 1984. Pianista compositor y director de coros y orquesta. Fueron sus padres Pablo Castellanos y Matilde Yumar. Su iniciación musical se produjo de la mano de su padre, Pablo Castellanos, quien era organista y maestro de capilla. En 1938, ingresó a la Escuela Superior de Música de Caracas, donde estudió canto con Antonio Pardo Soubletle, violonchelo con Carlos Añez historia de la música con Juan Bautista Plaza y armonía y composición con Vicente Emilio Sojo. El 4 de julio de 1944 se graduó como maestro compositor, y como tal formó parte de la primera generación de compositores egresados de la catedra de composición del maestro Sojo que, sus creaciones musicales, se orientaron hacia la tendencia nacionalista. En 1946, le tocó dirigir al Orfeón Universitario, para el cual compuso el Himno universitario, con base a un texto de Luis Pastori y Tomás Alfaro Calatrava.

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FULGENCIO AQUINO, VIRTUOSISMO TUYERO

Por: Jesús Castro.

Fulgencio Aquino en el Teresa Carreño     Nace el 1º de enero de 1915, en el caserío de Sabaneta  de la población de Tácata en el Estado Miranda y muere el 21 de Julio de 1994  a sus 79 años de edad. Se inicia en este bello arte musical  a los diez (10) años, también asiste a clase de  primaria, pero,  tuvieron que retirarlo del colegio pues él estaba pendiente de aprender a tocar el arpa.  Cuenta Fulgencio, que el mismo día que agarró el arpa saco su primer golpecito. Estaba rodeado de una familia muy nombrada en el arte de tocar arpa como lo era su papá Julián Aquino,  el cual, fue un gran arpisto que se caracterizó por un toque recio, fue muy reconocido aunque no dejó grabaciones, también su hermano Melquiades Aquino era un buen arpisto  y  Fulgencio lo observaba en sus ratos de aprendizaje.

     Su primer baile de joropo lo toco a los 14 años de edad, cobrando para la época veinte  bolívares, que era un gran pago por tocar un baile de joropo. Fulgencio Aquino,  no dependió  del toque de arpa si no que desarrolló varios oficios, trabajó la agricultura, fue carbonero, trabajó en bodegas, comercios, fabricó alpargatas y fue carpintero, al punto de elaborar sus propias arpas con sus respectivos accesorios. Los bordones con cuero de venado que el mismo entorchaba. En el año de 1958,  a sus 43 años de edad aproximadamente, se dedica a los bailes de joropo de lleno y empieza en el mundo de las grabaciones y conciertos que lo darían a conocer Nacional e Internacionalmente.

     En palabras del maestro:

“para mi tocar arpa, es el amor más grande de mi vida por su puesto a parte de mi mamá, yo creo que no hay otra cosa que signifique más, que tenga más poder ni iguale el poder como lo es tocar el arpa, su música”.

     Fulgencio era un amante de la música que obtenía en la ejecución de su arpa, contaba que en su infatigable memoria musical tenía más de 1000 composiciones, es evidente que el maestro Fulgencio Aquino había desarrollado una capacidad retentiva de gran complejidad,  la cual, estaba muy compenetrada con sus improvisaciones dentro de un estilo clásico, con registros sutiles y únicos.

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