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Historia de la literatura en el municipio Independencia (parte II)

Por: Isaac Morales Fernández

      Nacido en Las Labranzas, Estado Mérida, en enero de 1954, pero residenciado en Santa Teresa del Tuy desde 2001, el poeta Julio Valderrey (pseudónimo de Julio Ramón Flores), también ha constituido una figura emblemática de las letras tereseñas. De formación académica en el Instituto Pedagógico de Caracas, en Castellano, Literatura y Latín, ha publicado los poemarios Greda y Papeles de ocio en los ochenta, y en los noventa y lo que va de siglo XXI ha publicado Libro de vida, El corazón está seco, Castaño y Los días perdidos (estos dos últimos escritos en Santa Teresa del Tuy). También publicó en 1995 el libro Llaves de la poesía. Material para talleres. A partir de un taller de poesía que impartiera en 2001 aquí, y un taller de narrativa impartido por el escritor Julián Márquez, Valderrey comenzó una incansable labor con la formación del Grupo Literario ¿al vacío…? de Santa Teresa del Tuy y la revista literaria homónima que hasta la fecha mantiene sus publicaciones. También a Julio Valderrey se debe la llegada del Sistema Nacional de Imprentas Regionales y el 4to Festival Mundial de Poesía Subsede Miranda, ambas cosas a Santa Teresa del Tuy y en 2007.

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TuS-eSeS, punk rock Vallejo

Por: Julio Marcano

TuS-eSeS

      Es una banda de Punk-Rock callejero o Street Punk formada en los primeros meses del año 2005, siendo apenas unos adolescentes que escuchaban todo lo que se definiera como rock, se propusieron ponerle muchas ganas a escribir y formar una banda de música. Sin ningún conocimiento previo al instrumento que cada uno había decidido tocar, se unieron Moisés Prado y Julio Marcano (compañeros desde niños por conexiones familiares y rivales de videojuegos) decidieron formar un grupo de Punk Rock, en primera instancia a ellos se une en la primera formación Ciliou, amigo que vivía en San Antonio de los Altos (que por razones de la distancia de vivienda no pudieron integrarlo de lleno al grupo pero formó parte del concepto que definiría la banda) para el miércoles de semana santa 23 de marzo de ese año 2005 en Santa Teresa del Tuy en un ensayo casero de otros colegas que ya tenían grupo, por primera vez los dos (Julio y Moises) más un amigo llamado Alejandro (compañero de clases de Julio) y Dionis (amigo de Moises) se juntaron para hacer lo que menos sabían… tocar un instrumento, lograron tocar unas canciones de otras bandas punk y salió puro ruido. Sigue leyendo

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La estación Santa Teresa del Ferrocarril Central de Venezuela

Por: Iván López Calero

Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.

La anécdota

       El año de 1976 mis padres decidieron mudarse de Caracas a vivir en Santa Teresa del Tuy, ya establecidos y al poco tiempo de vivir allí empecé a escuchar expresiones como; eso queda por la estación, o llegando a la estación doblas a… también podías oír decir, en el estadio cerca de la estación y por radio era común que los locutores expresarán; en el sector La Estación…, esas expresiones o comentarios de los mayores llamaban mi atención y yo me empecé a preguntar ¿Qué estación? ¿Una estación de qué? ¿Dónde queda esa estación? Al poco tiempo le pregunté a mi padre Paulino “Iván” López y a mi tío José Miguel Calero -que trabajó de camionero muchos años- ¿qué era eso de la estación y dónde quedaba? y ellos me explicaron, cada uno a su manera, que se trataba de una antigua estación de ferrocarriles en la parte noreste de Santa Teresa del Tuy y que la gente del pueblo se acostumbró a llamar sencillamente la estación o sector la estación, en referencia a la antigua dependencia ferroviaria.

        Conocí la estación y la idea de un tren en el Tuy me parecía extraño, hoy algo bucólico de tiempos pasados, pero que extrañamente cada vez que oía hablar de la estación imaginaba el recorrido del tren por los diversos parajes del Valle del Tuy, como si lo hubiese vivido. Con el paso del tiempo en diversos paseos familiares a los cuales mi padre nos llevaba en su carro por la región del Tuy, pude observar otras estaciones, una en San Francisco de Yare y las ruinas de otra -hoy ya desaparecida- en el sector Aponte cerca de la hacienda La Guadalupe en Ocumare del Tuy, pero también en las orillas de la carretera en algunos sectores se podían ver las vías de la línea, en especial en la carretera entre Santa Lucía a Mariche y sobre el curso del río Guaire, esto me parecía fabuloso pues era como hacer paleontología y descubrir el fósil de un mega animal ya extinto. Sigue leyendo

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Revista Matria Nº 10

    El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

      La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 10

Editorial.

    Necesario es hoy fortalecer los conceptos de Identidad nacional, de identidad regional y más aún, el de identidad local o de la Matria, es decir, del terruño, del lugar de nuestras querencias; esto como una estrategia necesaria contra todos los intentos de colonización que amenazan los ideales de patria y nacionalidad, disfrazados de modernidad, pseudoprogreso, de un supuesto bienestar subyacente en el comercio de mercados y no en la producción nacional, en fin, de la globalización, los cuales son impuestos a las naciones a través de grandes baterías mediáticas de publicidad y promoción de falsos valores y falsos sentimientos morales que terminan por socavar las raíces identitarias de las naciones, con el fin de volverlas títeres consumistas arrodillados a los intereses de los grandes conglomerados transnacionales que controlan esos mismos mercados.

      Por todo lo antes expuesto se revela que el eje fundamental para hacer perder la identidad a los individuos y naciones del mundo es a través del olvido de su historia, de sus costumbres, de su memoria ancestral; de allí, que la protección de la historia patria y aún más allá, la memoria de los pueblos, es decir la historia Matria, debe ser la premisa, marcada o signada principalmente con la difusión de todos los hechos ocurridos en los pueblos, comunidades, con el fin de fortalecer primeramente, el sentido de pertenencia y desde éste, la identidad, para así lograr la defensa del patrimonio material e inmaterial legado por nuestros ancestros y la verdadera defensa de nuestra propia autodeterminación como pueblo.

     En esta décima entrega de Matria, dedicada a la Visita Pastoral del Obispo Mariano Martí a la provincia de Venezuela a finales del siglo XVIII, se realiza una revisión específica de los documentos relativos a la región del Tuy, esto con la finalidad de identificar aspectos o elementos históricos, económicos, sociales, culturales, entre otros, más allá del discurso colonial y eclesiástico empleados por Martí en sus escritos, con el objetivo de compilar y mostrar a través de distintas visiones y posiciones, al Valle del Tuy de finales del siglo XVIII, un Valle del Tuy, agrícola y pecuario de gran importancia económica y aporte de constructo de país en positivo, considerado estratégico para la capital por el mantuanaje de la provincia de Venezuela, por su riqueza hídrica,  por la calidad de sus tierras y gentes.

    Un Valle del Tuy que aún hoy día, en pleno siglo XXI, aporta a Venezuela esa riqueza de sus gentes, de su cultura, música y costumbres propias bien definidas, y de una identidad que nos muestra y nos hace reconocibles, a pesar de los grandes intentos mediáticos y transculturizadores que derrotan mentalidades y trastocan las costumbres y culturas de los pueblos.

Iván López Calero

Portada de la Revista Matria Nº 10Pulse acá para descargar Revista Matria Nº 10

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La Escapada

Por: Edgar Rivero

     Tendría 12 años cuando mis padres partieron al Edo. Táchira de viaje, mi padre era ese tipo de persona muy estricta y sobre protectora y por lo tanto eran muy pocos los permisos que me otorgaba, solía yo ver a mi primo jugar en la calle y de regreso a la casa me relataba sus aventuras, un día me contó sobre cómo fue a pescar a la montaña con los amigos de la cuadra, yo lo escuchaba con esa envidia pasmosa que suelen tener los jóvenes “sometidos” y me invitó para la próxima aventura, la pregunta era ¿Cómo iba a salir sin el permiso de mi padre?

Selva Tropical, imagen tomada de www.bloglemu.blogspot.comSelva Tropical
imagen tomada de http://www.bloglemu.blogspot.com

     Aprovechando la ausencia de ambos, resolví aventurarme con mi primo y nuestros compañeros, ya que mis padres regresaban el Domingo por la noche, decidimos partir el Sábado hacia la quebrada “El Negro”, muy temprano nos despertamos, preparamos todo para la pesca y partimos, confieso que tenía cierta congoja porque era la primera vez que salía de mi hogar sin permiso, nos fuimos a pie desde el centro de Santa Teresa del Tuy, y surcando calles y avenidas nos detuvimos a comprar pan en la Avenida Lamas, luego cruzando el puente que va hacia Altagracia de Orituco nos desviamos a la derecha y un poco antes de llegar al parque “Quebrada de Agua” , ingresamos a la montaña por un caminíto improvisado.

     Guatopo nos mostraba sus encantos y nos daba su bienvenida entre esa vegetación exuberante que siempre suele tener, se abría ante mí una belleza inimaginable y sentía una agradable libertad, por así decirlo, un poco después llegamos a la quebrada e íbamos caminando por sus orillas, el agua era cristalina y se podía ver entre sus corrientes los peces, las pobres sardinas que íbamos a pescar.

      Novato al fin, poco a poco me fui adaptando a la pesca y lo que pescábamos lo metíamos en una lata de leche “La Campiña”, de vez en cuando veíamos a algún campesino que salía de los muchos parajes que tiene el parque nacional y cada vez nos adentrábamos más arriba donde la quebrada era más virgen, nos metíamos en los pozos, movíamos las piedras, divisamos bagres de río, cangrejos, tortugas y toda clase de aves.

     Ya de tarde nos disponíamos volver al pueblo bajando nuevamente por la quebrada por donde habíamos llegado, despidiéndonos de sus aguas, y con el premio de la aventura entre los brazos: la lata de leche con las sardinas. El cielo se torno obscuro y las gotas no se hicieron esperar, empezaron a caer duramente contra la tierra y contra nuestra humanidad, llovía torrencialmente y el caudal de la quebrada empezó a elevarse y sus aguas antes claras tomaron un color marrón y de repente para asombro de nosotros entre la turbia agua salió un pez grande con muchos matices de colores, muy bello, nos miramos las caras de sorpresa y se escucho de alguien decir: ¡es el encanto de la quebrada!. Y sin más que decir, arrancamos a correr vertiente abajo, la montaña parecía querer tragarnos entre su espesura y entre la carrera, la lata llena de sardinas se nos cayó en algún pozo, y nuestras victimas escaparon felices entre la corriente.

      Al fin, la salida, la carretera, el pueblo, el cansancio, sin las sardinas pero con la alegría de vivir una aventura inédita, ¿y el encantado? ¡Sabrá Dios compañero!

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Fotografías de la Estación de Servicios Guárico y el Portón de los Anafres en Santa Teresa del Tuy

Por: Iván López Calero

     Cada ciudad, cada pueblo, cada comunidad o urbanización, poseen lugares emblemáticos y atractivos a los habitantes propios o foráneos que en ellos se encuentran, los cuales ya sea por acciones del imaginario popular, por la actividad comercial, por hechos violentos (guerras, asesinatos, retos a duelos etc…) o por actos políticos, se vuelven de interés de los muchos y que comúnmente son muy concurridos en busca de distracción, retiro espiritual o el sustento diario, entre otros, generalmente las plazas, iglesias y mercados destacan como estos centros de atracción de masas.

     Pero cada pueblo a su vez posee teatros, museos, estaciones de antiguos ferrocarriles, mangas de coleo, cines, restaurantes, entre otros, donde las personas con intereses comunes se reúnen para departir o convivir, en torno a un hecho intangible o a un bien tangible, apropiándose a través del uso, de la expresión ritual o de la celebración festiva de los mismos, de año en año, trasmitiéndolo así colectivamente de generación en generación, aportando elementos en cada una de ellas, creando de esta manera una expresión cultural o un valor patrimonial propios de ese entorno geográfico.

     En palabras de Joan Santacana tenemos que:

     “Si la palabra “patrimonio” la aplicamos a una colectividad, a una ciudad o un país, se entiende que nos referimos a todo aquel bagaje cultural del que sus ciudadanos disponen. Al tratarse de una “herencia” recibida, no significa que no pueda incrementarse; así una ciudad puede poseer un patrimonio importante heredado de las generaciones anteriores, pero a su vez, la generación actual puede incrementarlo con nuevos aportes, ya fueren edificios, obras de arte, composiciones musicales u otros elementos.”

     Dentro de este legado podemos insertar la labor del fotógrafo, de ese cronista gráfico, muchas veces anónimo, otras veces muy poco conocido, que registra a través del lente de su cámara, estos lugares emblemáticos, esos centros de diversión, lugares destacados, de ritos religiosos o de actividades que son dignas de inmortalizar para las generaciones futuras, mostrando así el rostro de los pueblos, de sus gentes, de sus hechos y lugares en cada época, donde muchos vivieron momentos que marcaron su vida y recordaron o recordarán por el resto de la misma.

Joan Santacana I Mestre (Calafell, Tarragona 1948), arqueólogo, museólogo y didacta Sigue leyendo

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Metodio Aurely

Por: Isaac Morales Fernández

      Metodio Aurely, pseudónimo de Metodio Ibarra, nació en Santa Teresa del Tuy el 7 de julio de 1933, hijo del aragüeño Antonio Ibarra y la tereseña Carmen Alvarado. Heredó de sus padres el hábito de la lectura y la inquietud por el periodismo. Egresó como Bachiller del Liceo Pérez Bonalde en 1949.

      Su actividad cultural lo llevó a fundar, junto con otros jóvenes cultores de la población, entre los que destaca el director y productor teatral Herman Lejter, el 8 de diciembre de 1951 el Centro Social Cultural “Juan España”, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España” (cabe destacar este epónimo fue idea de él). Posteriormente, en 1955 funda y dirige el periódico noticioso-cultural Luces. Más adelante seguirá colaborando en la fundación de órganos impresos tereseños de irregular duración tales como Juventud (1953-1955), Ecos del Tuy (1962-’63), Avanzada Regional (finales de los ’60), El Tuy Industrial (1973-’74), Así es Miranda (1974), Alerta Mirandino (1975), El Telón (Santa Lucía, 1975-’76) y más recientemente también colaboró en la fundación del periódico tereseño Ecos Web (2000). Sigue leyendo

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El teatro de Ángel Fuenmayor, de Edgar Loreto (Libro Recomendado)

     Edgar Loreto (Caracas, 12-03-1956) Vive en Santa Teresa del Tuy. Lcdo. en Artes Escénicas (UCV), donde su tesis sobre la dramaturgia de Ángel Fuenmayor (esta que el lector tiene en su mano) mereció la mención publicación en 2003. Su formación en el teatro data desde 1978 cuando estudió Artes Escénicas en la Escuela “Enrique Benchimol”. Trabajó como actor y asistente técnico en diversos canales de televisión, así como en los filmes Señora Bolero, Sicario, La voz del corazón, Desnudo con naranja y Tres noches. Dirigió el Taller de Teatro para el Ministerio de Justicia, Misión Ribas y UNEFA-Ocumare del Tuy.

     El estudio pormenorizado de la dramaturgia venezolana como continuum histórico ha tenido un auge creciente durante las últimas dos décadas, es decir, desde los últimos años del siglo XX y durante las dos décadas y algo más que van del XXI. Lo que llamaríamos coloquialmente “una biblia” en este sentido es el libro Dramaturgia venezolana del siglo XX, 470 páginas de historia teatral investigada, analizada, comentada y esquematizada por Alba Lía Barrios, Carmen Mannarino y Enrique Izaguirre, publicado en 1997. Este libro abrió las puertas a muchas investigaciones posteriores que han profundizado el conocimiento sobre esta materia, y ha servido para reconstruir tanto el teatro venezolano de los siglos XIX y hacia atrás (gracias a especialísimos aportes de investigadores como William Anseume, Leonardo Azparren, Orlando Rodríguez), y todo el desarrollo acelerado que vivió el teatro venezolano en el siglo XX, con otros aportes invaluables como los de Rojas Uzcátegui y Cardozo. Sigue leyendo

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42º Aniversario de la nueva estatua de Simón Bolívar en la plaza Bolívar de Santa Teresa del Tuy

Por: Jesús Silva Irazábal

     En 1930 motivado al centenario de la muerte del Padre de la Patria, el General Gómez dispuso la erección de una estatua del Libertador en cada plaza de distritos (hoy municipios) existentes en Venezuela, excluyendo el distrito Zamora levantado en armas en contra de su gobierno, y donde los guatireños crearon la plaza “24 de Julio”.
     Se da cuenta de la erección de estatuas de El Libertador en muchos pueblos mirandinos desde 1927 gracias al General Luque Presidente del Estado en esa época, siendo beneficiadas poblaciones como Santa Teresa del Tuy entre otras.
    Las categorías propuestas eran ecuestre para las capitales de distritos como el caso de Santa Lucia en Paz Castillo, pedestres para las parroquias como el pueblo de Santa Teresa del Tuy, pero ante el costo de la obra escultórica la mayoría de las estatuas en distritos y parroquias fueron pedestres y bustos, quedando las ecuestres para los distritos que incluían las capitales de estados y algunas ciudades de mayor valor histórico.
     Cuando los centros poblados de Venezuela eran pueblos rodeados de valles y montañas con pocos caseríos, cobró importancia la plaza Bolívar en el centro de pueblos como Santa Teresa del Tuy, rodeada o inmediata a la Iglesia Católica, la Jefatura Civil, la Junta Comunal y en los distritos el Concejo Municipal.

Debelación de la escultura pedestre del libertador Simón Bolívar en Santa Teresa del Tuy, 15 de Octubre de 1971.

    Con el correr del tiempo los pueblos se han convertido en ciudades rodeadas de urbanizaciones y barrios, donde sus organizaciones cívicas levantan plazas con bustos en honor a Simón Bolívar, seguido de la plaza en honor a Francisco de Miranda para quien siempre se reserva un espacio. Y también en honor a indígenas, sacerdotes, otros próceres y ciudadanos meritorios.

     La plaza Bolívar de la ciudad capital del municipio por su antigüedad y erigida a partir de las disposiciones legales ya comentadas tiene la primicia oficial para la celebración de actos oficiales municipales y debería tener reglamentado por ordenanza su uso y el comportamiento ciudadano en ella, por servir de sede a los actos más importantes y trascendentes de la vida pública municipal de carácter histórico, cultural, religioso, político o social. Sin que esto les quite el derecho de efectuarse en las otras plazas Bolívar de parroquias, urbanizaciones o barrios los actos cívicos que correspondan a estas dependencias ya sea por aniversario, en honor a un Santo Patrón local o de otro interés cultural específico para la parroquia, la urbanización o el barrio.

Debelación de la escultura pedestre del libertador Simón Bolívar en Santa Teresa del Tuy, 15 de Octubre de 1971

     Muchos historiadores señalan que las estatuas de Simón Bolívar deben ver al sur por su eterno sueño de la integración latinoamericana, Sin embargo esto no es obligatorio. Aunque en nuestro municipio se vería mejor si no diera la espalda a la Iglesia y al conjunto de astas de las banderas enarboladas en fechas patrias.
     La estatua actual de la plaza Bolívar de la ciudad de Santa Teresa del Tuy fue develada el 15 de octubre de 1971 cuando se cumplieron 200 años de la elevación a Parroquia de Santa Teresa de Jesús, ese día el Dr. Rafael Caldera Rodríguez Presidente de la Republica junto al Dr. Daniel Scott Cuervo Gobernador del estado Miranda, visitaron en horas de la tarde nuestra población y desde entonces ha sido testigo del ir y venir de propios y extraños del Pueblo de Santa Teresa del Tuy a lo largo de estos 42 años.

Debelación de la escultura pedestre del libertador Simón Bolívar en Santa Teresa del Tuy, 15 de Octubre de 1971..

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