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Historia de la literatura en el municipio Independencia. (parte I)

Por: Isaac Morales Fernández

Santa Teresa del Tuy, capital del Municipio Independencia, debe su nombre a una escritora mística, Teresa de Cepeda y Ahumada, nacida en Ávila, España en 1515 y quien publicara textos tan importantes como El libro de mi vida, El libro de las Fundaciones, El camino de perfección y Las moradas o el castillo interior; quien también se hiciera amiga del hoy considerado santo de los escritores: San Juan de La Cruz y falleciera en 1582. El espíritu de Santa Teresa de Ávila aún ronda entre nosotros, impidiendo la muerte de la literatura, lo cual significaría la muerte de nuestra alma. 

Teresa de Cepeda y Ahumada o Santa Teresa de Jesús. Sigue leyendo

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DOSSIER 8.4: El movimiento estudiantil tuyero y las luchas ideopolíticas, 1989-1995

Por: Antonio Delgado

Para los interesados en el debate, acerca del aporte del movimiento estudiantil en la evolución sociopolítica de la sociedad venezolana contemporánea, no es un secreto que la historiografía nacional ha dedicado pocas páginas al estudio de un tema tan interesante. El panorama anterior resulta poco alentador para la historiografía regional y local. Es por ello, que el presente escrito resulta pertinente como un breve aporte al estudio de la historia matria, en particular, la evolución del movimiento estudiantil en la localidad de los Valles del Tuy durante la etapa de implantación, consolidación y declive del neoliberalismo entre 1989 1995.

I. “La coronación”. Un régimen neoliberal de dolorosas pero inevitables medidas.

El 4 de diciembre de 1988, Carlos Andrés Pérez fue electo por segunda vez como Presidente de la República, con una abrumadora ventaja sobre su principal contendor, el candidato copeyano Eduardo Fernández. Los resultados fueron calificados como una contundente victoria tanto por la prensa nacional como internacional. Y no era para menos. A la luz de los primeros datos, Pérez obtuvo un margen superior al millón de votos sobre su adversario. El boletín oficial del entonces Consejo Supremo Electoral estimaba que Carlos Andrés Pérez, había obtenido 3.893.888 para un 54,1% y Eduardo Fernández, 2.734.007 equivalente a 33,7%. Era la primera vez que un candidato presidencial llegaba por segunda vez al solio de Miraflores a través del sufragio universal.

Juramentación de Carlos Andrés Pérez para la toma de posesión de la presidencia el 02 de febrero de 1989, foto de Jacobo Lugo

Entre los aspectos más resaltantes que contribuyeron a la abrumadora victoria del líder adeco, caben mencionar: una personalidad carismática, que la mayoría del país elegía con la esperanza de encontrar solución a las dificultades nunca antes vistas en Venezuela. Otro aspecto que influyó en la elección de Pérez, fue la percepción que tenía el electorado sobre su primer gobierno y sus realizaciones positivas: el pleno empleo, el espectacular programa de becas en el exterior que favoreció a más de 10.000 jóvenes estudiantes, la nacionalización del hierro y el petróleo. No obstante, el país que le tocaba gobernar ya no era el mismo que había gobernado entre 1973-1978. Un cúmulo de problemas agobiaba la depauperada economía nacional: La deuda externa remontaba la suma de 34000 MM$ de los cuales se cancelaban 5000 MM$ en intereses; este monto representaba el 14,70% del monto total de la deuda y comprometía el presupuesto nacional y las iniciativas de inversión. Aunada a esta situación, el nuevo gobierno debía enfrentar un déficit de 3000 MM$ en la balanza de pagos con unos ingresos petroleros que superaban más de 7000 MM$. El impacto de la crisis que se abalanzaba, marcaba el fin de la llamada “Venezuela Saudita”, pero a la vez, comenzaba una nueva etapa caracterizada por un largo período de “vacas flacas” y austeridad, cuyo común denominador era la ya mencionada deuda externa, el deterioro de la moneda, el déficit presupuestario, inflación, alto costo de la vida, de la vivienda, aumento del desempleo, la inseguridad, la corrupción y la aparición del incipiente narcotráfico, que impactaban de manera negativa sobre la calidad y el nivel de vida de la población.

La terrible realidad económica y social que salió a la luz pública no impidió que el 2 de febrero de 1989, se realizara el fastuoso acto de toma de posesión en el Teatro Teresa Carreño, mejor conocido por la gente como “La Coronación” e inmediatamente a los pocos días, el gabinete económico de CAP realizaba su primer anuncio oficial que consideraba ajustar los desequilibrios fiscales, cambiarios y de endeudamiento a través de un paquete de medidas económicas bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional. Este paquete anunciado por el Presidente Pérez el 15 de febrero de 1989, contemplaba la racionalización y eliminación de los aranceles de importación, aumento en un 30% de los precios del transporte, aumento del precio de la gasolina, liberación de las tasas de interés, aumento de las tarifas de los servicios públicos, eliminación de la tasa preferencial de divisas y darle mayor participación al empresariado privado en la economía nacional. Sigue leyendo

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DOSSIER 8.1: Testimonios de luchas y líderes estudiantiles en los Valles del Tuy

Por: Isaac Morales Fernández

Presentación del dossier de Matria Nº 8

      Los Valles del Tuy han sido siempre una zona irredenta, al tono de los clamores del mundo por una sociedad justa, armónica e igualitaria. La ausencia de pueblos aborígenes sobrevivientes en la región es una prueba de ello: el español genocida tuvo que asesinarlos a todos porque no se dejaron someter jamás. Al quedar sin raíces originarias, hoy lo tuyero implica un desarraigo de por lo menos cuatro siglos, una decena de generaciones.

Disturbios Estudiantiles en Ocumare del Tuy, estudiantes del Liceo Pérez Bonalde años 90 del siglo XXDisturbios Estudiantiles en Ocumare del Tuy, estudiantes del Liceo Pérez Bonalde años 90 del siglo XX.

       En los tiempos de la colonia, con la llegada del africano cruelmente esclavizado, se sabe de algunas leyendas tuyeras que reflejan esa rebeldía: el negro Cambambúque libera a su amada Leonor del fuete del patrón (como lo refiere hermosamente el escritor Carlos Reyes en su libro Anécdotas del pueblo de Yare), el cimarronaje y los cumbes tuyeros delos cuales desconocemos tanto aún, la desobediencia de aquellos hombres esclavizados que preferían entregarse al alcohol antes que seguir sumisos al explotador (como lo relata con su visión conquistadora la crónica de Mariano Martí en 1783), o la sedición absoluta del Indio Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara. Sigue leyendo

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La estación Santa Teresa del Ferrocarril Central de Venezuela

Por: Iván López Calero

Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.

La anécdota

       El año de 1976 mis padres decidieron mudarse de Caracas a vivir en Santa Teresa del Tuy, ya establecidos y al poco tiempo de vivir allí empecé a escuchar expresiones como; eso queda por la estación, o llegando a la estación doblas a… también podías oír decir, en el estadio cerca de la estación y por radio era común que los locutores expresarán; en el sector La Estación…, esas expresiones o comentarios de los mayores llamaban mi atención y yo me empecé a preguntar ¿Qué estación? ¿Una estación de qué? ¿Dónde queda esa estación? Al poco tiempo le pregunté a mi padre Paulino “Iván” López y a mi tío José Miguel Calero -que trabajó de camionero muchos años- ¿qué era eso de la estación y dónde quedaba? y ellos me explicaron, cada uno a su manera, que se trataba de una antigua estación de ferrocarriles en la parte noreste de Santa Teresa del Tuy y que la gente del pueblo se acostumbró a llamar sencillamente la estación o sector la estación, en referencia a la antigua dependencia ferroviaria.

        Conocí la estación y la idea de un tren en el Tuy me parecía extraño, hoy algo bucólico de tiempos pasados, pero que extrañamente cada vez que oía hablar de la estación imaginaba el recorrido del tren por los diversos parajes del Valle del Tuy, como si lo hubiese vivido. Con el paso del tiempo en diversos paseos familiares a los cuales mi padre nos llevaba en su carro por la región del Tuy, pude observar otras estaciones, una en San Francisco de Yare y las ruinas de otra -hoy ya desaparecida- en el sector Aponte cerca de la hacienda La Guadalupe en Ocumare del Tuy, pero también en las orillas de la carretera en algunos sectores se podían ver las vías de la línea, en especial en la carretera entre Santa Lucía a Mariche y sobre el curso del río Guaire, esto me parecía fabuloso pues era como hacer paleontología y descubrir el fósil de un mega animal ya extinto. Sigue leyendo

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La Industrialización del Municipio Independencia

Por: Jesús Silva Yrazabal

      Santa Teresa del Tuy ha contado con tierras y llanas que permitieron el cultivo de la caña de azúcar procesada en su primera industria el ingenio Mopia que surgió en el siglo 19 y a partir de 1918 hasta la década del sesenta perteneció a la familia Mibelli.

      Entre 1958 y 1969 eran muy pocas las industrias situadas alrededor de Santa Teresa: Triplex, dedicada al contraenchapado, Acetra dedicada al acero transformado en piezas mecánicas y autopartes, la Metalúrgica en Paraíso del Tuy, el FrigoríficoEtiqueta de los sacos de 50 kilos de ázucar del ingenio Mopia, Santa Teresa del Tuy. (hoy Frituy) situado en el límite de lo que son hoy los municipios Independencia, Paz Castillo y Cristóbal Rojas.

  “Paraíso del Tuy” se desarrolló alrededor de 1954 con uso agro residencial, y luego llegando al año de 1975 con varias industrias instaladas, alrededor del año antes señalado empezó a tener en algunos sectores uso industrial.
      Por otra parte van surgiendo en el Distrito Independencia constituido en 1967 urbanizaciones industriales como “El Cujial”, “Dos Lagunas”, “ La Triplex”, “Deltuca” y “Mopia Industrial” pero no solo se van desarrollando urbanizaciones industriales, también la industria de la construcción se estaba desarrollando con planes de viviendas desde 1967 con las urbanizaciones “El Habanero” y “Las Flores”, “Ciudad Losada” en 1973, luego “Independencia”; a finales de la década de 1970 y comienzos de los 80`s crecieron los edificios multifamiliares alrededor y próximos de la plaza Bolívar tereseña: “Pasaje Independencia”, “Centro Ayacucho”, “Santa Teresa”, “Residencias Azules”.

       Las Cifras del desaparecido Mindur dan cuenta de la actividad económica entre 1981-1988, especificando al inicio del periodo 3.078 personas en la actividad industrial y 5.799 al finalizar el periodo, así como 1.970 personas dedicadas al comercio al comienzo de período y 4.772 al final y en la construcción 1.227 dedicadas a la construcción al inicio de dicho periodo y 3.594 al final de 1988.

Calle principal de la zona industrial El Cujial,  Santa Teresa del Tuy.Calle principal de la zona industrial El Cujial, Santa Teresa del Tuy.

     El desarrollo de las industrias en el municipio Independencia dio lugar a la creación de la Cámara de Comerciantes e Industriales. En los últimos 20 años el crecimiento industrial no ha seguido el ritmo acelerado de las décadas de 1970 y 1980, pero no se ha detenido y continuamos siendo un municipio comercial, industrial y de servicio, con un constante incremento de la economía informal que ocupa las principales calles de la ciudad de Santa Teresa del Tuy y algunos sectores de la parroquia del mismo nombre, así mismo el crecimiento comercial se ha ido extendiendo a la nueva parroquia de Cartanal precisamente en el centro de la urbanización que da su nombre.

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¿Qué es Julio Valderrey?

Por: Isaac Morales Fernández

      Muchos dicen que Julio Valderrey es un poeta. Y tienen razón, pero sin saberlo. En su caso no hay título superior… pero ¿qué hace que Julio Valderrey sea un poeta? Sin duda, su poesía, su obra, sus versos que hablan de amores perdidos, de noches quebrantadas, de fragores y fuegos altos y bajos, de vueltas de boxeo y flores crepusculares.
       Pero no sólo eso hace que Julio Valderrey sea un poeta en el sentido más amplio. Muchos “autoayudistas” quieren ser poetas para ser mejores julio-valderrey-retrato-a-lapiz-realizado-por-el-artista-plastico-carlos-bravo-2012seres humanos, yo cada día estoy más convencido de que Julio, mi padre Julio, es un ser humano para ser un mejor poeta (como debe ser). Y es que Julio hace como verdad suya, y universal a la vez, aquella afirmación tajante de Oscar Díaz Punceles: “la poesía es una forma de conocimiento (…) el conocimiento poético se contrapone al conocimiento racional”. Y lo mismo hace con esa bella expresión de Valverde citando a Proust: “la literatura pues no sirve para nada y, sin embargo, para quien la disfruta es, como dice el mismo Proust, ‘la verdadera vida’, la posesión más honda de sus días y de su mundo”.

     Si hay dos frases o ideas que definen el pensamiento poético de nuestro poeta, son estas dos: la poesía como forma de conocimiento y la idea de la poesía como aquello que no sirve para nada pero que, sin embargo, es la Verdad, con V mayúscula intencional y atorrante, duélale a quien le duela. Y estas son cosas de él que sólo se entienden cuándo se ha sido su discípulo y a la vez se ha disfrutado y sufrido a su lado cualquier cantidad de vivencias, experiencias y ocurrencias… tales y tan únicas en su estilo que el poeta, este ser humano que resulta de ser poeta, le hacen merecedor del apodo “Julito”. Por aquello de “¿Y quién hizo tal cosa?” -el grupo ¿al vacío…? está lleno de momentos como este en la oficina de la imprenta donde pervivimos y sobreexistimos-, “Eso fue Julio”… “¡Julito! ¡Tenía que ser Julito!”… En este sentido, los mendrugos de servilleta dejados en cualquier parte (sobre un escritorio, la computadora, un libro, una caja, en el piso, dentro de un vaso sucio, etc.), son parte de sus modus vivendi y operandi también. No dudemos ni un segundo que la idea que subyace bajo el apodo de “Julito” es un inmenso cariño, una gran admiración y una comprensión y aceptación totales gracias a que algunos le hemos leído hasta la carta astral a Julio. Y todo esto sirva para concluir inequívocamente la idea inicial de este párrafo.img_0004
      Inequívocamente, pues, Julio es un poeta, y no hay nada por encima de ello. Por encima del ser humano biológico, el homo sapiens, hay una cualidad extrataxonómica que es el homo poeticus, y a ese estrato se llega cuando se ha vivido en, por y para la poesía. Hay una bella estampa que hace de él el poeta William Osuna en la sección “Voces de la Calle” de la revista A plena voz, y destaca algo que, cuando lo leí recién publicado, me conmovió tremendamente: el talento escondido que tiene este poeta merideño para realizar artesanalmente nacimientos con palillos de fósforos o cerillos. Me conmovió especialmente que William Osuna destacara esto casi al principio de su texto porque, de hecho, uno de los recuerdos más bonitos (y de esta palabra cursi me jacto en este momento) que tengo es de la vez que Julio le regaló a mi mamá una de sus creaciones artesanales. Mi mamá, que colecciona nacimientos miniatura para adornar en diciembre, tiene por costumbre colocarlos todos de adorno (o más bien yo diría de exhibición) en la época navideña. Cierta vez Julio llegó a la casa de mi mamá y los vio y en seguida le ofreció el nacimiento de fósforos que, a los pocos días, le llevó.
      Un cartón pequeño, forrado de musgos de esos que venden también para la época, y los personajes de la escena todos hechos con los simples y sencillos palillos de papel encerado con cabeza de pólvora roja… No hacen falta brazos, sólo las expresiones que se manifiestan con el simple doblés de un palillo. Eso no lo hace un artesano.

      Eso lo hace un poeta, valgan ambas expresiones en los dos sentidos en que pueden leerse.

    Y aún podemos agregar la que me parece es la principal cualirazos,dad de Julio Valderrey: la capacidad de mimetizarse como personaje literario, de mutar en personaje de ficción, algo que sus amigos no pueden dejar de ver y apreciar en él. Nada más célebre que la simpática y ocurrente caricatura escrita que hace de él Gonzalo Fragui en sus Ebriedades o en sus Poeterías. En ellas, el poeta Valderrey hace gala de su indiscutible talento para la bebida y la alegría de la vida, y además cumple a la perfección roles de personaje de ficción como cualquier otro personaje de cualquier Garmendia, o de cualquier Onetti, o de cualquier Salinger. Y digo esto porque, a pesar de que Julio mantiene y sostiene que él jamás ha amanecido “entresacado” debajo de una litera, uno al leer esa Poetería de Fragui, no puede evitar pensar -o decir- “Poeta, yo de usted no lo dudo y casi creo cualquier cosa” para luego reír explayadamente a pesar de la incomodidad y aceptación de Julio ante el “chalequeo”. Julio pues, transmuta perfectamente entre los personajes de una obra literaria porque ha trascendido de lo meramente humano, es decir, lo meramente racional.
      A Julio también se le ha visto deambular entre los versos de mi profesora y poeta Gabriela Kizer, siempre bebiendo. Nuestro amigo guionista y narrador best-seller Jen Martínez Martínez lo dibujó escrituralmente tirado en el piso de una tasca gritando versos dPortada del poemario "Libro de Vida" de julio Valderrey.esde la alucinación. Afortunadamente (para Julio) Jen no ha podido llevar tal texto a la pantalla, pero cuando lo haga varios tendremos que huir de la ira poética del afectado.
      Sostenida y empecinada es la labor -si a eso se le puede llamar labor- que está haciendo mi hermano Leonardo Delgado con sus Tuyedades. Motivado por los “esfragos” que ha causado el mentado Gonzalo a la literatura venezolana, Leonardo tiene tiempo publicando en nuestra revista ¿al vacío…? anécdotas y mediasverdades o mediasmentiras, o abiertas calumnias amistosas a Julio Valderrey -y a varios escritores incautos-. En estas Tuyedades se ha visto a nuestro poeta en las más variopintas locuras y situaciones irrisorias, en donde queda muy en alto -y en alta dobleintención también- su gentilicio merideño, como aquella en que concluye, como el mejor personaje de ficción que hubiera podido construir Leonardo Delgado: “Es que yo no soy chino, yo soy es gocho”, aseveración producto de la imposibilidad de echar salsa de soya correctamente al chopsuey de una chica invitada.

      Mucha más seria y con esto terminamos el “chalequeo”, es la apreciación que haceportada del Libro "Los días perdidos" de julio Valderrey de su obra Gabriel Jiménez Emán en su libro El espejo de tinta, en donde ubica generacional y estéticamente a Julio Valderrey dentro del grupo de poetas influenciados por la generación beat. Es una apreciación acertada por cuanto que, precisamente, el propio Julio ha admitido su especial admiración por estos poetas norteamericanos (Ginsberg, Kerouac, Ferlinghetti, Burroughs, etc.).

      ¿Qué más podemos decir para hacer una “radiografía” de Julio?: salsero- salsómano con ínfulas de malandro viejo y soñador hippie bonachón; revolucionario y apegado a la causa de Castro, el Che y Chávez; pendenciero empedernido; pintor acuarelista de gran talento; conversador amplio y fiel seguidor del pensamiento de Ludovico Silva y Georges Politzer; alumno y respetuoso lector de Montejo, Barroeta, El Chino Valera Mora y Rafael José Muñoz (sólo por nombrar poetas venezolanos); bueno y fiel amigo, aún mejor padre a pesar de no haber tenido la dicha de haber engendrado hijos luego de sus tres matrimonios fallidos, ocasional pero buen deportista; en fin: un poeta sin ninguna pose -a pesar del innegable e innegado ego y ¿qué artista no lo tiene?-, un poeta humano más que un humano poeta.

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