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El niño y la bruja

Por: Edgar Rivero

     El olor del café recién hecho se entremezclaba con los sueños de aquel pequeñuelo que yacía envuelto entre las cobijas dando vueltas sin sentido, se había acostado muy cansado la noche anterior por las correrías y asustado, porque su padre había encontrado una mapanare en el gallinero matándola de un certero machetazo, la noche se vestía de un negro intenso y solo la luz de una vela que sostenía su hermano podía alumbrar a su padre que con la respiración entrecortada, un corazón dando tumbos y un sudor frío, pasaba el susto. Habían salido a buscar huevos para la cena.

– ¡Cristofué! ¡Cristofué!

Antero abre los ojos impresionados y se levanta corriendo hacia la ventana que daba al cuarto y en la cima de un tamarindo logra ver al ave que lo acaba de despertar.

– ¡Cristofué! ¡Cristofué!
– ¡Anterooo! A levantarse pa’ que le lleve el desayuno a su taita y a su hermano.
– ¡ Ya me desperté ma’!
– ¡Cristofué! Cristofué! Sigue leyendo

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DOSSIER 7.3: Mauricio: el encanto de Ocumare

Por: Juan de Dios Sánchez †

Artículo tomado del diario La voz del Viernes 22 de Septiembre de 1995.

     Dicen que, sin falta ni torpeza, ni duda ni retardo, Mauricio cuida las torrentes de las aguas, los árboles y las aves de todos los Valles del Tuy.

     Va por todos los caminos, protegido de los dioses llevando su justicia pura y simple en defensa de la grandeza misma de la Naturaleza. Se le ve, hombre pequeño y fuerte, acompañado de un cuatro sonoro y afinado, recorriendo los caminos que rodean a Ocumare, yendo a sitios alejados y permaneciendo, al lado de animales en problemas largos días.

Mauricio el encanto de Ocumare, talla realizada en gres, obra de Ygnacio José Guzmán, 2014.

Mauricio el encanto de Ocumare, talla realizada en gres, obra de Ygnacio José Guzmán, 2014.

     Ayudado por bellas ondinas, habitantes de cuevas misteriosas y dotado de poderes globales, Mauricio es un gran defensor de las cosas naturales de los poblados del Tuy siendo raíz de una magnifica verdad, un encanto puro, de cosas buenas, sencillas y profundas, sin intereses extraños a su eterna bondad de cuidador de las cosas más puras de la Naturaleza.

     Leyenda tiene por miles, episodios donde se mezclan conversaciones con dioses del Olimpo y animales salvajes, se repiten con alegría por ríos y caminos de Miranda. Narraciones donde confunden a los malvados y ayudan a los buenos son las delicias de las noches campesinas donde Mauricio se alza como un defensor de la paz y del equilibrio natural. Sigue leyendo

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DOSSIER 7.2: El encanto de Mauricio en la cueva del Peñón

Por: Manuel Vicente Monasterios

Detalle de la portada del libro "Mauricio" del Poeta Francisco Cadiz, adaptación de Isaac Morales, año 2012.Detalle de la portada del libro “Mauricio” del Poeta Francisco Cadiz, adaptación de Isaac Morales, año 2012.

     Para ingresar al mundo de los encantos, debemos vencer el universo racionalista o el prejuicio materialista que responde a la idea que solo existe en el mundo que se ve, el que podemos percibir por los sentidos. Sin embargo en todas las culturas y civilizaciones el mito y la leyenda han sido sustento importante en la explicación de los fenómenos herméticos y el hombre siempre ha creído en la existencia de un mundo paralelo donde seres de diversa naturaleza han convivido con lo humano y han influido en sus acciones. Sin embargo el racionalismo ha buscado de borrar de la memoria colectiva la dimensión cósmica, ese mundo paralelo al humano donde se mueven los ángeles, los duendes, los gnomos, las hadas, los demonios y los encantos.

     No es cuestión de afirmar o negar la existencia de estos seres, es aceptar que estas leyendas llenan las lagunas de la historia, que sería de Grecia y de Roma sin su mitología, de la Europa medieval sin la noche de San Juan, el solsticio de verano con la magia del fuego purificador, el cual se nos presenta en Venezuela mestizo, de la mano del negro, bailando al compás del “culo e puya” del tambor redondo. María Lionza el mito de los montes de Sorte en el Estado Yaracuy, el Anima del Pica-Pica en las cercanías de Santa María de Ipire en el Estado Guárico, el folclor venezolano está lleno de leyendas hermosas.

     Hemos querido recrear la leyenda del Encanto del Peñón, en Ocumare del Tuy, Mauricio el muchacho encantado por la Ninfa Potámides protectora de las aguas de los ríos, de los bosques, de la naturaleza. Hoy más que nunca la irracionalidad se ha encargado de destruir nuestras florestas. El Río Tuy agoniza y la indiferencia de la gente complica su futuro y compromete al planeta. El espíritu protector de la madre naturaleza simbolizado en la leyenda de Mauricio tiene mucho trabajo en estos valles, donde la deforestación, el crimen ecológico y la impunidad se dan la mano. Se recrea esta leyenda como una contribución para que los tuyeros nos reconciliemos con el medio ambiente tan golpeado en los últimos años. Sigue leyendo

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Miranda fue pionero con el museo de ciencias

Por: Juan José Flores †

     Para hablar de los Museos de Ciencias del país tendríamos que comenzar por recordar el Museo de Ciencias y Productos Naturales del Estado Miranda, el cual fue fundado en Ocumare del Tuy el 19 de abril de 1913, es decir 24 años antes del fundado en Caracas por el General Eleazar López Contreras, quien para el año 1937, fecha de su creación, era el Presidente de la República.

   El primer director de ese museo fue el doctor Francisco de Paula Álamo, ingeniero y sabio naturalista cuya consagración a las ciencias naturales dio magníficos frutos de investigación para la Ciencia Nacional.

Casa de la Cultura José Félix Ribas - Ocumare del Tuy, imagen tomada de PanoramioCasa de la Cultura José Félix Ribas – Ocumare del Tuy, imagen tomada de Panoramio

     Fundó y regentó la célebre asociación denominada “Junta de Aclimatación y Perfeccionamiento Industrial”; dirigió cátedras de botánica, escribió interesantes ensayos sobre otros temas, fue miembro correspondiente de importantes asociaciones científicas en el exterior y mereció varias distinciones muy meritorias por sus trabajos, entre ellas de la Academia de Ciencias de París.

     Además escribió una excelente obra geográfico-histórica sobre el estado Miranda y también dirigió el periódico El Heraldo de Miranda.

     En este Museo se exhibieron muestras auríferas y otros minerales, se mostraron petroglifos hallados en Quiripital; productos naturales de la zona, como pieles, maderas, especies animales y también se mantuvo un perenne mostrario de Artesanía Regional.

     En un anexo funcionó la primera biblioteca del estado, bajo el nombre de Cecilio Acosta, el cual era el primer homenaje regional en honor al gran pensador y humanista mirandino. Esta casa de lectura fue fundada el 19 de abril de 1913.

Casa de la Cultura José félix Ribas, Ocumare del Tuy, imagen tomada de  httpvictoriartesanias.blogspot.comCasa de la Cultura José félix Ribas, Ocumare del Tuy, imagen tomada de httpvictoriartesanias.blogspot.com

     En ese mismo edificio funcionó también, años más tarde, la biblioteca del Poder Judicial del estado Miranda, la primera del estado y quizás la única de su tipo en Venezuela. Esta biblioteca estuvo al servicio del público, pero más que todo para el uso de los abogados; este funcionaba en las horas laborables de los tribunales y después del mediodía hasta las 6 pm.

     Este edificio evoca una importante época histórica, no solo de Ocumare sino de todo el estado Miranda, por lo que el interés prioritario es su conservación y declaración como Patrimonio Histórico del Estado; está situado en la parte este de la Plaza Bolívar y, lamentablemente, años después el museo desapareció y alternativamente el edificio fue convertido en mercado, sala de cine y más tarde en cuartel de la policía y otros usos que en nada recuerdan su legítima creación.

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DOSSIER 6.2: La Guerra a muerte; aspectos económicos y sociales de la incursión de Rosete en el Valle del Tuy

Por: Antonio Delgado González

Revista Matria Nº 6.

      La Guerra a Muerte, aquella guerra terrible de los años 13 y 14 de la centuria decimonona venezolana, encontró a los pueblos tuyeros y aragüeños sumidos en una catástrofe económica y social, que tuvo gran impacto en la vida de la otrora provincia de Caracas y se constituyó en un acontecimiento significativo para las historias regionales y locales de estos pueblos.

John Hamilton Potter. Travels Through the Interior of Colombia. Londres, 1827. Colección Libros Raros de la Biblioteca Nacional de VenezuelaJohn Hamilton Potter. Travels Through the Interior of Colombia. Londres, 1827. Colección Libros Raros de la Biblioteca Nacional de Venezuela.

La desestructuración económica de Los Valles de Aragua y del Tuy ante la presencia de Rosette.

    Si muchos pueblos de Venezuela, asistieron como testigos horrorizados de la Guerra a Muerte, quizás, no haya alguno que la sufriera de manera cruel y espantosa como los Valles de Aragua y del Tuy. Estos pueblos, cayeron bajo la cuchilla y la barbarie que sacrificó a la población civil y destruyó o intentó destruir las unidades de producción, que durante el período colonial garantizó el suministro y abastecimiento de mercancías en el mercado caraqueño.

   Fueron dos los elementos a tomar en cuenta en el proceso de desestructuración económica y social en la Venezuela del siglo XIX, el primero natural y el segundo político. Si las condiciones geográficas limitaban las comunicaciones en el ámbito territorial; el estallido de la guerra nacional de independencia, sobre todo, la etapa de la Guerra a Muerte, contribuyó decisivamente a desarticular la producción agraria venezolana y la inevitable dispersión de la población. Sigue leyendo

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Historia de la música contemporánea en Santa Lucía, I (1892-1987) de Juan Ramón Ávila (Libro recomendado)

      Este libro, publicado por primera vez en 1987, es un registro cronológico e histórico, incunable y único en los Valles del Tuy (y tal vez en el estado Miranda). Su autor se dedicó, con máximo detalle, a escudriñar en el pasado de la música tanto popular como académica de su pueblo, recurriendo no solo a la referencia bibliográfica sino también a la revisión de documentos, fotos y la realización de entrevistas a las personas involucradas en una historia que lo toco muy de cerca. Una verdadera labor de cronista oficial, aún esperando el segundo tomo, que contendrá la historia desde 1987 hasta 2007.

Portada del libro Historia de la música contemporánea en Santa Lucía, I (1892-1987) de Juan Ramón ÁvilaPulse acá para descargar Historia de la música contemporánea en Santa Lucía, I (1892-1987)

     En la presentación de la primera edición de 1987 el profesor Luis Augusto González Díaz de forma certera sobre este obra expresó:

“Es buena la intención, pero mejor aún, en grado superlativo al hecho, al acontecimiento de la investigación y en este ensayo se acopia lo tradicional, lo histórico, lo contemporáneo de los quehaceres de la música en este Valle de Santa Lucía de Pariaguan, antaño y hogareño..”

      Si bien es una obra breve, es sin embargo un buen compendio de apuntes que muy fácilmente pueden dar pie a jóvenes investigadores que deseen iniciar análisis mas profundos en el área de la historia de la música, en Santa Lucía o a nivel del Valle del Tuy.

     Es una obra llena de anécdota de charlas – entrevistas entre amigos, vecinos y coterráneos que más que hablarnos de historia local nos echan el cuento de sus vivencias de sus andanzas y sus esfuerzos en el amor por la música, en palabras de propio autor podemos descubrir estos aspectos reflejados cuando al iniciar su obra nos refiere:

“La presente lleva por objeto el de elaborar una recopilación de la historia reciente en la música de nuestro pueblo… historia hecha con la vivencia de sus propios protagonistas y la indagación bibliográfica entre autores de este lar…”

      Desde Matria deseamos recomendar esta pieza de historia local del cronista Juan Ramón Ávila que más que un referente bibliográfico del Valle de Santa Lucía del Tuy puede y debe convertirse en una fuente de inspiración para las jóvenes generaciones de investigadores e historiadores, que bien pudieran fortalecer los aspectos en ella tratados.

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La maldición y el cura

Por: Manuel Vicente Monasterios.

       Durante el año 1877 llegó a Cúa el Padre José María Céspedes, Este Sacerdote era bastante moreno de piel, pero con facciones muy finas. Guzmán Blanco había puesto de moda el anticlericalismo, los principios de librepensadores y masones chocaban con la Iglesia Católica. El Gobierno de Guzmán introduce el matrimonio Civil, el registro Civil, desliga las actividades del estado de la influencia de la religión católica El padre Céspedes era un antiguzmancista que utilizaba el púlpito para descargar en sus sermones las actitudes del Presidente Guzmán Blanco contra el Arzobispo Guevara y Lira, el cierre de los conventos, la demolición de iglesias.

Ruinas del Templo de Cúa, foto tomada en 1880, y públicada en El Cojo Ilustrado Nº69, año III del 1º de noviembre de 1894

       El gobierno de Guzmán Blanco demolió el convento de las monjas Concepciones y construyó en su lugar el Palacio Federal, hoy sede del Poder Legislativo, demolió la Iglesia de San Pablo y construyó el teatro Guzmán Blanco, hoy conocido como Teatro Municipal. Confiscó las propiedades de la Iglesia. Prohibió el pago de diezmos y primicias. Expulsó del país varias congregaciones. Desterró al Arzobispo de Caracas Monseñor Dr. Silvestre Guevara y Lira En síntesis en aquella época pelear con la Iglesia Católica era un signo de tener una mentalidad de avanzada y progresista. Además Guzmán protegió la Masonería. Sigue leyendo

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DOSSIER 5.2: Las abuelas cimarronas y la pedagogía de la ancestralidad

Por: Luisa Pérez Madríz.

     Las abuelas son las madres dos veces, un trozo de papelón con chorrito de limón, es la mano que palma con fuerza para corregir y la misma mano que elabora dulces para consentir. Las que nos inducen a imitarlas sin proponérselo. A veces creemos odiarlas y terminamos por amarlas mucho, mucho, mucho…

     Son las que sobreviven en los recuerdos. “El que no tuvo abuela se perdió lo mejor de la niñez” ¡Mis abuelas cimarronas ambas! Una, dulcita como el yuyo de cacao, consentidora, amorosa, campesina, a quién el campo le chupó todo el sudor y sus fuerzas; esa era Rosalía Pérez, negrita de ébano pulido, delgadita y ágil, de quién jamás recibimos mis hermanos y yo un maltrato verbal, ni siquiera una mirada de ira; tenía el don maravilloso de la paciencia.

     Mi otra, abuela materna era un general en jefe, crió 9 hijos y 7 nietos, entre ellos yo. Mi adorada Eulalia Madríz una bachaca que no creía en nadie y su norte era el bienestar y la unión de la familia. Mis abuelas, mis tías, mis viejísimas y chochas vecinas, todas sabias, nobles, hermosas, reinas del cumbe curiepero y barloventeño, formando y forjando la descendencia con sus conocimientos.

Abuelas Cimarronas de Origen Africano foto, Juan Padilla

     Lo doloroso de esta gran verdad es que descubres que esos conocimientos se titulan en el doctorado de la vida, lamentablemente ya no están, se fueron a ese plano, dejándonos solamente ese valioso legado que despectivamente muchos llaman BRUJERÍA y yo insisto que es ciencia.Si muchas de estas mujeres no sabían leer y escribir ¿Cómo tenían soluciones y remedios para todo? Si te dolía la barriga, sabían si era mala digestión, un guarapo de menta o de concha de naranja seca. Si eran gases: col y anís estrellado.

     Si eran parásitos: purgante de coco y piña y luego para recogerlos, se preparaba en una bolsita de tela, fregosa, lombricera y pasote; así no se regaban todos y buscaban salida; si por algún motivo esto llegaba a suceder, le untaban en las coyunturas o articulaciones ajo machacado para que no provoquen la temida “alferecía de lombrices”. Kerosene, asafétida y ajo, reviviendo más de un muchacho.

     ¡Ay de resfríos, pechos trancados y flema! Café cerrero con aceite de oliva en ayuno.

     Frotarnos con aceite alcanforado calientico con la llama de una vela en el pecho y en la espalda. Beber una cucharilla de aceite de corozo, manteca de raya o infundio de gallina, que feo olíamos pero nos curábamos. Así mismo guarapo de clavellina, flor amarilla, paraíso, reseda, cebolla morada, sábila, tártago y hasta leche de vaca o chiva. ¿Nos dolía la garganta? Limón, miel, arcilla, bicarbonato y unos tantos tocamientos y adiós amigdalitis. ¿Ronquera? Jugo de remolacha y clara de huevos, té de conchas de cebolla, comer un trozo de vela o masticar jengibre. Si le salía un acceso o furúnculo: concha de ajo, hojas de ají, también hojas de tabaco y en horas empieza a drenar y desaparece. Si tienes una visita indeseable y quieres que se retire rápidamente, volteas cobre, un plato, un vaso de agua detrás de la puerta de la calle y solucionado el problema. ¿Le duele un oído? Gotas de leche materna u hojas de brusca. ¿Problemas en la piel? Yerba mora, amor seco, flores de cautaro, se toman, o se dejan secar en el aire y luego se cubre el cuerpo con almidón de yuca. ¿Mal de ojo? Primero buscar quién ensalme y luego llevar 3 ramitas de distintas plantas que casi siempre son crucetilla del niño, brusca y ruda.

     Así mismo, para limpiar ambientes de malas influencias, se colocan ramas de eucalipto, bayrun y alcanfor en sitios estratégicos de la casa.

      Si las hojas de los árboles se voltean, lluvia segura. Le salen los primeros dientes al niño y se babea, un chupón de auyama de huesito. ¿Diarrea? Té de conchas de granada y toronjil, sopa de plátanos y yerbabuena. Si un niño le cuesta dormir, acostarlo o arroparlo con una prenda usada de la madre, su olor lo tranquiliza.. Las abuelas con sus manos y el conocimiento gastronómico de la supervivencia y la economía, sin neveras, ni microondas, ni hornos eléctricos o de gas. ¡Pero no se desperdiciaba nada! ¿Muchos cambures maduros? Cafungas, berenges y titis deshidratados. ¿Muchos mangos? Caratos, jaleas y dulces. ¿Muchos cambures verdes? Bollos, mal llamados desgraciados.

     Secar pescados salados al sol, para luego degustarlos en salsa de ají. Tejer palmas y preparar altares diversos. Pelar topochos y plátanos verdes sin mancharse las manos. Ablandar carne con pitos de lechosa. Técnicas de elaboración de alimentos y dulces como Martinica, pan de horno. Preparar cacería.
¿Un repelente para zancudos y jejenes en las tardes húmedas? Aceite de coco con malojillo.

Abuelas en faenas diarias imagen de placomunidad.elpais.com

    Las abuelas con sus cantos para dormirnos, donde hasta versos de fulías o tonadas de tambor cambiaban de códigos con el fin de arrullarnos, o con el himno nacional. Cada vez que nacía un niño se sembraba una mata de coco, que era su responsabilidad cuidarla al crecer. A la hora de parir, estas aguerridas cimarronas aún con dolores de parto, lavaban, dejaban todo en orden y se iban a los conucos transportando en sus cabezas inmensos canastos cargados de cocos, topochos, ocumos, aguacate, uno que otro mango o cacao en baba, con la finalidad de aflojarse el muchacho. Cuantos nacieron en el medio de un conuco, teniendo como sábanas hojas de guanasna y el corte del ombligo realizado con un machete. Nuestras abuelas y madres conservaban su silueta por mucho tiempo, ya que se purgaban, hacían dieta para recién parida, le daban de mamar a sus hijos y hasta los ajenos, creando así el vínculo de hermanos de leche y superaban la cuarentena con sus lavados de yanten, bejuco de cadena u otros. La voz de la abuela era la última palabra. Era ley sembrando valores:

* Lo ajeno no se toca
* Respeta a los mayores.
* Cuida y protege a tus hermanos.
* Uno se arropa hasta donde le alcanza la cobija.
* La sangre se agua pero no se sale.
* El que le tira a su familia se arruina.
* Ruin es el pájaro que ensucia su nido.
* ¡Comparte y siempre tendrás!
* En la boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
* No maltrates los árboles, las hojas son sus cabellos.
¿Cómo aprendíamos? Por imitación. Aprendiendo viendo, aprendiendo haciéndolo.

     Reproducir valores y actitudes, entendían que los niños son como el cemento fresco: cualquier impresión deja sus huellas. Hasta una pela cantada tenía su razón de ser. Nuestras abuelas, las de mi época no decían groserías ni las permitían. ¿Qué pasa ahora? ¡Los jóvenes pronuncian una palabra y siete groserías! De igual manera los jovencitos y los no tan jóvenes arrinconan a las abuelas como trastos inservibles, las usan de cachifas o las atormentan con ruidos que no es música para sus oídos y sus gustos, las injurian, las vejan, las maltratan muchas veces con la venia de la indiferencia de los padres y les niegan el valor que tienen. De volver a nacer pediría ser quién soy para sentirme bendecida por mis abuelas afro y sus enseñanzas. Soy lo que soy por ellas, que me enseñaron a ser cimarrona sin saberlo.

     Recuerdo frases como:

* El que no tiene nalgas no busca taburete.
* Búsquese a sus iguales.
* Quiébrale los agallones a esa niña.
* Usted no es topocho sin sal.
* Con el pendejo ni a misa, porque llega saludando.
* Eres tú y no te pareces a nadie.
* No pida, ¡deje la maña!
* ¿Más grande que tú? ¡La luna!

     Descansen en paz todas las abuelas ancestrales y que vivan siempre en nuestras mentes y corazones. Quién tuvo la dicha de compartir con su abuela y no lo disfrutó y apreció, tenía a Dios en sus manos y no lo reconoció.

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San Diego de Alcalá santo patrono de Ocumare del Tuy

Por: Arturo Lev Álvarez.

     ¿Qué une a Ocumare del Tuy en Venezuela con Andalucía (capital Sevilla) o Alcalá de Henares (Madrid) en España, tan distantes geográficamente? La respuesta, además de la ya conocida culturización impuesta desde la conquista, es la unión en la cultura religiosa por la devoción y celebración a una figura de la iglesia católica, que forma parte de la idiosincrasia de estos pueblos y sus colectividades.

     En Ocumare del Tuy se celebra todos los 13 de noviembre de cada año, un sentido homenaje por parte de la iglesia católica de la parroquia y sus feligreses a su santo patrono San Diego de Alcalá. Esta festividad es para honrar, por medio de una imagen, a un fraile franciscano español nacido en Andalucía y fallecido en la ciudad de Alcalá de Henares en Madrid, y a su vez, se honra y conmemora la llegada de la imagen a tierras tuyeras, la realización del templo parroquial y fundación del futuro pueblo de Ocumare (se habla de fundación no por los caseríos que existiesen sino por la creación del templo parroquial que le da esa figura de fundación).

San Diego de Alcalá de Ocumare del Tuy.     Pero, ¿quién es San Diego de Alcalá realmente y por qué se le conmemora o celebra? Fray Diego de San Nicolás nació en San Nicolás del Puerto en Andalucía un 14 de noviembre de 1400, en el seno de una familia modesta. Sus padres, de fe cristiana, le pusieron el nombre de Diego, derivación de Santiago, patrón de España. Desde su más temprana juventud se consagró al Dios como ermitaño en la capilla de San Nicolás de Bari, en su localidad natal, y después en el eremitorio de Albaida bajo la dirección espiritual de un sacerdote ermitaño. Fue un hombre bastante viajero para su tiempo; vivió en Canarias, Roma, Castilla y Andalucía y recorrió numerosos lugares de Córdoba, Sevilla y Cádiz. Durante su peregrinación a Roma pasó por numerosos lugares de España, Francia e Italia. Residió en los conventos de La Arruzafa (Córdoba), Lanzarote, Fuerteventura, Sanlúcar de Barrameda, Santa María de Araceli (Roma) y Santa María de Jesús (Alcalá de Henares), donde falleció un 13 de noviembre 1463.

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DOSSIER 4.1: Hacienda Las Monjas en Mopia un lugar histórico-turístico por rescatar

Por: Yrene Fernández V.

     Una vez que Guzmán Blanco ejecutó su Decreto de eliminar todos los conventos y casas religiosas católicas, el año de 1874, en ello se fue el Convento de las monjas Concepciones en Caracas para darle paso al Capitolio, edificación de la hoy Asamblea Nacional, no sin que antes el caraqueño preservara en su memoria el nombre de la Esquina de Las Monjas, y pasara de familia en familia junto con las recetas de sus dulces coloniales. Al Tuy también llegó la expropiación de la hacienda Las Monjas, para pasar después de un siglo a las manos de la oligarquía caraqueña y perderse en el tiempo.

      Es muy difícil escribir sobre un tema que en buen tiempo generó expectativa, asombro o simple curiosidad lectora, y la “anticultura” (ignorancia del tesoro cultural que se tiene, tanto por parte de los dueños como de los habitantes que están alrededor cuando no tienen sentido de pertenencia) lo hubiera desprendido y desmembrado para echarlo en el olvido.

Entrada a Las Monjas

      Perdida en el Valle del Tuy Medio, entre los municipios Independencia y Paz Castillo, muy cerca de la Urbanización Gran Mariscal de Ayacucho (conocida más popularmente como Mopia) y del Nuevo Urbanismo La Morena, al norte de Santa Teresa del Tuy, se encuentran dos construcciones: una la Casona Las Monjas, y a pocos metros el antiguo Convento de las Monjas Concepciones. De ellas sólo quedan ruinas de lo que otrora fueron fuertes construcciones. Dichas edificaciones datan de la época de la Colonia, en terrenos de la propiedad de los Bolívar, como costumbre de entonces se donó por concepto de dote por la entrada de una novicia de la familia a la Orden Religiosa de las Monjas Concepciones. Sigue leyendo

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