Archivo de la etiqueta: montaña

DOSSIER 9.5: Cisneros, la ira de dios en el Tuy (Relato Histórico)

Por Edgar Rivero

     Despuntaba una nueva mañana en el Valle del Tuy, una brisa suave, fresca, jugueteaba con los árboles, el Sol acariciaba con sus rayos sutilmente a aquel muchacho que yacía tumbado en el lodo he iba secando sus ropas, sus cabellos, sus recuerdos, estaba inerte, cansado, adolorido, poco a poco fue abriendo sus ojos hacia un cielo cada vez más azul y ve a lo lejos una bandada de zamuros revoloteando en círculos, al voltear la mirada, se topa con dos ojos que lo observaban fijamente ya sin vida, el muchacho se para bruscamente y ve a algunos compañeros caídos, otros amarrados a los árboles, rendidos, pasando el susto y con la certeza de que nacieron nuevamente. Las mulas ya no estaban, mucho menos la carga y las pocas armas que tenían, no recordaba mucho, una carcajada sonora, un indio fornido acercándose y un fuerte golpe en la cabeza.

IMG 33

      Hace semanas atrás habían partido de Caicara del Orinoco rumbo a Caracas, treinta burros y mulas junto a un grupo de 50 hombres aproximadamente, llevando un cargamento de oro perteneciente al General Elías Acosta, dicho oro iba camuflado entre el pescado salado que se llevaba a la capital para venderlo durante la Semana Santa. El General Acosta no quería vender su oro  a los compradores de la zona pues le parecía injusto el precio que ofrecían, así que lo fue acumulando en Cabruta, hasta que decidió enviarlo no por el Orinoco ya que le parecía peligroso, envió a sus hombres por las Mercedes del Llano, pasando por San Rafael de Orituco hasta llegar a San Casimiro para luego caer en el camino que va hacia a Cúa, justamente casi llegando a esta población al anochecer y bajo un diluvio que ahogaba las penas ajenas, fueron emboscados por 150 hombres, muy pocos ofrecieron resistencia. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo DOSSIER

DOSSIER 7.5: Yo entreviste a Mauricio

Por: Juan Alberto Paz (Juber)

 Publicado originalmente en el diario, “El Periódico de Ocumare”, Año I. Nº 7, 2da quincena de mayo de 1980, página Nº 2.

       Era una mañana fría del mes de Mayo donde a Valles del Tuy desde los cielos caía como un almíbar, una 1 lluvia pertinaz de Norte a Sur lo cual daba lugar a que nuestro principal río fuera casi navegable, ¡Oh que hermoso panorama!, Ocumarito, La Guamita, el cauce de sus aguas eran alentadoras, se veían las garzas contemplando con ternura el azul de los pozos, la neblina estaba a ras de la tierra empapando con su aliento nuestra vida cotidiana.

El poeta Juan Alberto Paz

     En aquella mañana quise inspirar un poema a través de esta gran naturaleza, para ello tomé el rumbo este de Ocumare del Tuy hacia las vías de Quiripital por una carretera de tierra, y ante el bullicio de turpiales, arrendajos, gonzalitos, guacharacas y paraulatas, con sus cantos embelesaban mi espíritu que como bardo vive enamorado de lo hermoso del Valle que me vio nacer.

     Veía a mi lado una espesa vegetación, un suave olor a espiga de maíz, vitalizaban mi mente, tablones de caña dulce lista para ir al trapiche, daban matiz al caerle el sol, como si fueran nidos de oro y plata, al cruzar el río de Súcuta, calmé la sed con sus cristalinas aguas; pero al caminar como una hora vi a la izquierda un peñón que se alzaba en un copo de árboles, lo cual llamo mucho mi atención y de la nada surgió un lugareño al cual después de los saludos correspondientes pregunte:

– ¿Qué significa aquel Peñón en aquella fronda? Y este me respondió:
– Hombre, allí vive “Mauricio” que pa` más señas es un “encantao”
– ¿Cómo es posible? Me dije.

      Me despedí del campesino y me fui hacia la cueva a constatar lo que acababa de oír. En efecto llegue a la puerta de la misma, vi a un hombre blanco, flaco, de regular tamaño, con una mochila al hombro como quien iba de salida, y sí iba para el pueblo, le di los buenos días, y aquel hombre desconfiado, receloso, ve a su alrededor, frunce el entrecejo, baja la vista como buscando lejanas meditaciones, pero al fin alza la mirada hacia mí, y me responde: Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo DOSSIER

DOSSIER 7.4: Mauricio

Por: Isaac Morales Fernández

(Basado en un cuento popular tuyero)

      El niño abraza a su madre, pero es un abrazo extraño. La temperatura del niño es extraña, es un poco fría. La madre llora con confusión, pasa la mano por su rostro con énfasis, le pregunta dónde ha estado. Lo ve pálido. Su mirada tiene algo.

    Cada vez que su madre lo enviaba a buscar agua en el río, él sentía unas ganas tremendas de entrar en la cueva. La entrada tiene la forma de una hermosa mujer con un largo vestido negro. Atrás quedó el pueblo y su algarabía inentendible. Mauricio siempre se ha sentido incómodo entre el gentío, por ello adentrarse en el monte ha sido desde muy pequeño su mayor divertimento, y siempre tuvo deseos de entrar en la cueva. Sube el peñasco con dificultad pero con firmeza. Finalmente está en la entrada. Escucha los ruidos que hacen los murciélagos mientras duermen.

      La madre introduce al niño rápidamente en la casa. MImagen de Mauricioauricio le dice que estaba estudiando. La madre lo acusa de mentiroso mientras atraviesan la puerta. Una vez en el cuarto del jovencito, su madre empieza a quitarle las ropas sucias de pantano y polvo. En los pantalones tiene múltiples cadillos que le quedaron adheridos a la ropa desde hace tres días ya. ¿Por qué cada vez que te mando a buscar agua te metes para el monte? ¿Cuántas veces tengo que decirte que no lo hagas?

      El hombre está demasiado mal vestido y harapiento como para no llamar la atención de los policías, quienes en seguida le ordenan colocar las manos contra la pared y lo revisan. El hombre accede dócil y sin decir palabra. No carga ningún tipo de documento que lo identifique, y eso, sumado a que lleva un puñal tallado en madera y amarrado con bejuco a una vaina que lleva metida en el desteñido pantalón, hace que lo metan a la camioneta de inmediato. Sabe que ha caído en una redada por primera vez en su vida, justo como lo había planeado. Sigue leyendo

2 comentarios

Archivado bajo DOSSIER

DOSSIER 7.2: El encanto de Mauricio en la cueva del Peñón

Por: Manuel Vicente Monasterios

Detalle de la portada del libro "Mauricio" del Poeta Francisco Cadiz, adaptación de Isaac Morales, año 2012.Detalle de la portada del libro “Mauricio” del Poeta Francisco Cadiz, adaptación de Isaac Morales, año 2012.

     Para ingresar al mundo de los encantos, debemos vencer el universo racionalista o el prejuicio materialista que responde a la idea que solo existe en el mundo que se ve, el que podemos percibir por los sentidos. Sin embargo en todas las culturas y civilizaciones el mito y la leyenda han sido sustento importante en la explicación de los fenómenos herméticos y el hombre siempre ha creído en la existencia de un mundo paralelo donde seres de diversa naturaleza han convivido con lo humano y han influido en sus acciones. Sin embargo el racionalismo ha buscado de borrar de la memoria colectiva la dimensión cósmica, ese mundo paralelo al humano donde se mueven los ángeles, los duendes, los gnomos, las hadas, los demonios y los encantos.

     No es cuestión de afirmar o negar la existencia de estos seres, es aceptar que estas leyendas llenan las lagunas de la historia, que sería de Grecia y de Roma sin su mitología, de la Europa medieval sin la noche de San Juan, el solsticio de verano con la magia del fuego purificador, el cual se nos presenta en Venezuela mestizo, de la mano del negro, bailando al compás del “culo e puya” del tambor redondo. María Lionza el mito de los montes de Sorte en el Estado Yaracuy, el Anima del Pica-Pica en las cercanías de Santa María de Ipire en el Estado Guárico, el folclor venezolano está lleno de leyendas hermosas.

     Hemos querido recrear la leyenda del Encanto del Peñón, en Ocumare del Tuy, Mauricio el muchacho encantado por la Ninfa Potámides protectora de las aguas de los ríos, de los bosques, de la naturaleza. Hoy más que nunca la irracionalidad se ha encargado de destruir nuestras florestas. El Río Tuy agoniza y la indiferencia de la gente complica su futuro y compromete al planeta. El espíritu protector de la madre naturaleza simbolizado en la leyenda de Mauricio tiene mucho trabajo en estos valles, donde la deforestación, el crimen ecológico y la impunidad se dan la mano. Se recrea esta leyenda como una contribución para que los tuyeros nos reconciliemos con el medio ambiente tan golpeado en los últimos años. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo DOSSIER

La Escapada

Por: Edgar Rivero

     Tendría 12 años cuando mis padres partieron al Edo. Táchira de viaje, mi padre era ese tipo de persona muy estricta y sobre protectora y por lo tanto eran muy pocos los permisos que me otorgaba, solía yo ver a mi primo jugar en la calle y de regreso a la casa me relataba sus aventuras, un día me contó sobre cómo fue a pescar a la montaña con los amigos de la cuadra, yo lo escuchaba con esa envidia pasmosa que suelen tener los jóvenes “sometidos” y me invitó para la próxima aventura, la pregunta era ¿Cómo iba a salir sin el permiso de mi padre?

Selva Tropical, imagen tomada de www.bloglemu.blogspot.comSelva Tropical
imagen tomada de http://www.bloglemu.blogspot.com

     Aprovechando la ausencia de ambos, resolví aventurarme con mi primo y nuestros compañeros, ya que mis padres regresaban el Domingo por la noche, decidimos partir el Sábado hacia la quebrada “El Negro”, muy temprano nos despertamos, preparamos todo para la pesca y partimos, confieso que tenía cierta congoja porque era la primera vez que salía de mi hogar sin permiso, nos fuimos a pie desde el centro de Santa Teresa del Tuy, y surcando calles y avenidas nos detuvimos a comprar pan en la Avenida Lamas, luego cruzando el puente que va hacia Altagracia de Orituco nos desviamos a la derecha y un poco antes de llegar al parque “Quebrada de Agua” , ingresamos a la montaña por un caminíto improvisado.

     Guatopo nos mostraba sus encantos y nos daba su bienvenida entre esa vegetación exuberante que siempre suele tener, se abría ante mí una belleza inimaginable y sentía una agradable libertad, por así decirlo, un poco después llegamos a la quebrada e íbamos caminando por sus orillas, el agua era cristalina y se podía ver entre sus corrientes los peces, las pobres sardinas que íbamos a pescar.

      Novato al fin, poco a poco me fui adaptando a la pesca y lo que pescábamos lo metíamos en una lata de leche “La Campiña”, de vez en cuando veíamos a algún campesino que salía de los muchos parajes que tiene el parque nacional y cada vez nos adentrábamos más arriba donde la quebrada era más virgen, nos metíamos en los pozos, movíamos las piedras, divisamos bagres de río, cangrejos, tortugas y toda clase de aves.

     Ya de tarde nos disponíamos volver al pueblo bajando nuevamente por la quebrada por donde habíamos llegado, despidiéndonos de sus aguas, y con el premio de la aventura entre los brazos: la lata de leche con las sardinas. El cielo se torno obscuro y las gotas no se hicieron esperar, empezaron a caer duramente contra la tierra y contra nuestra humanidad, llovía torrencialmente y el caudal de la quebrada empezó a elevarse y sus aguas antes claras tomaron un color marrón y de repente para asombro de nosotros entre la turbia agua salió un pez grande con muchos matices de colores, muy bello, nos miramos las caras de sorpresa y se escucho de alguien decir: ¡es el encanto de la quebrada!. Y sin más que decir, arrancamos a correr vertiente abajo, la montaña parecía querer tragarnos entre su espesura y entre la carrera, la lata llena de sardinas se nos cayó en algún pozo, y nuestras victimas escaparon felices entre la corriente.

      Al fin, la salida, la carretera, el pueblo, el cansancio, sin las sardinas pero con la alegría de vivir una aventura inédita, ¿y el encantado? ¡Sabrá Dios compañero!

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas del Tuy