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Juan Martínez: Arpisto de joropo tuyero

Por: Jesús Castro

Maestro Juan Martínez, Foto: Jesús Castro, año 2015

      Nació el 24 de Julio de 1.930 en Cambural de Cataure Edo Aragua, siendo sus Padres Hermenegildo García y Manuela Martínez. Tiene actualmente 43 años residenciado en la calle los cedros de Quebrada de Cúa en el Municipio Rafael Urdaneta, Edo Miranda. Sus Inicios fueron con la Guitarra la cual aprendió a tocar de Nicolás Ascanio a la edad de catorce (14) años. Durante mucho tiempo, amenizo bailes tocando la Guitarra, en Quiripital, Cambural, la Democracia en Ocumare del Tuy. Inicia el toque del arpa a los veinte (20) años de edad, perfeccionándolo posteriormente con el apoyo del gran arpisto de la época como era Pedro José Sarmiento, apodado Pedro Piringa. Sigue leyendo

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Editorial Revista Matria Nº 9

      Nosotros luchamos porque la memoria de nuestros pueblos no se pierda. Hemos venido aquí a demostrarnos a nosotros mismos que valemos como herederos de una cultura ancestral Quiriquire, Tomuza, Mariche, que tal vez hayamos perdido totalmente en el tiempo, como si nos hubieran arrancado de los brazos de nuestros padres para dejarnos abandonados en una vastedad desértica, pero que no por eso nos dejamos vencer por quienes nos oprimieron y aún nos oprimen hoy en día. Es posible que no sepamos hacerlo de la mejor manera, que no manejemos los medios más apropiados para liberarnos del desarraigo que nos cancela los sueños y los transmuta en mercancía, inmediatez y pacatería, pero hacemos nuestro mejor esfuerzo por que el tuyero se conozca a sí mismo, de donde viene, qué tierra pisa, qué aire respira. La ciencia nos podrá enseñar de qué está compuesta la naturaleza, pero sólo la cultura nos ayuda a saber qué hacer con ese conocimiento. Sigue leyendo

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Alejandrina Martínez (Cantadora)

Por: Jesús Castro.

      Nace en Santa Lucia, Municipio Paz Castillo el 28 de Mayo de 1963, siendo hija de Elizabeth Belisario. Se inició en el canto del joropo tuyero a los 10 años cuando escuchaba los programas de radio que promovían este género musical. Es a los 14 años cuando concreta su sueño de cantar como aficionada en la emisora Radio Valles del Tuy. En la actualidad tiene una experiencia de más de 30 años en este difícil arte musical durante ese tiempo ha recibió la ayuda de varios arpistos como lo son Ramón Reyes, Emiliano Salazar, Williams Andrade, Yustardi Laza y Albín Martínez entre otros.

Alejandrina Martínez

      Alejandrina, se caracteriza por ser una mujer luchadora y constante, a lo cual debe el hecho de estar hoy día cosechando los frutos como cantadora de joropo Tuyero. Cuenta con el apoyo de grandes personalidades de este género musical que dan buena referencia de su desempeño en el canto pudiendo citar a Juan Martínez (Arpisto), William Andrade (Arpisto Cantador), Emilio Hurtado (Cantador) y muchos más.

PRIMER FESTIVAL DE JOROPO “DON PABLO HIDALGO”

      El día lunes 14 de junio del 2010, se realizó en la Plaza Bolívar de Charallave del Municipio Cristóbal Rojas el primer Festival de Joropo Tuyero en homenaje al arpisto y compositor Don Pablo Hidalgo Esta actividad cultural fue auspiciada por la alcaldía del municipio y organizada por la Dirección de Educación y Cultura de la misma (Juan Barrios y José Herrera directores correspondientes). Por primera vez los valles del Tuy se visten de gala y logra unir en una gran fiesta los representantes del Joropo tuyero de los seis municipios. En este acto se hizo merecido reconocimiento a Alejandrina Martínez como Cantadora de Joropo.

GRABACIONES DISCOGRÁFICAS

1. Sentimiento Tuyero (1999), Tema Promocional “El gran amor de mi vida” L. Agrispín Laza
M. William Andrade
2. Dos Copleras (2008), Tema Promocional “Puro Cuento” L. Alejandrina Martínez Participación especial de la

cantadora Gaby Duarte”
3. Mujeres al Poder (2012)

      Este último proyecto musical del reconocido arpisto Yustardi Laza donde participaron otras mujeres del canto de joropo: Gaby Duarte, Celestina Díaz, Yelitza Parra, Elizabeth Belisario, Ana Oropeza, Rosita Román y Miriam Bolívar.

REPRESENTACIONES

      Alejandrina ha representado al Tuy en los estados Miranda, Aragua, Carabobo y zona Central del País. Recientemente (2014), concreta su primera presentación en el exterior al lado de William Andrade viajando a Guyana, bajo la coordinación del Ministerio del Poder Popular para la Cultura de la República Bolivariana de Venezuela, para de esta manera enaltecer nuestro joropo tuyero como parte del folclore nacional.

GESTIÓN AÑO 2014

      Durante el primer semestre correspondiente al año 2014, Alejandrina Martínez ha participado en una serie de eventos culturales bajo la coordinación del sistema nacional de cultura teniendo como escenario PDVSA La Estancia, en Caracas, así como otros auditórium de relevancia nacional. Actualmente se proyecta realizar una gira por otros países latinoamericanos llevando en alto el canto del joropo tuyero y representando con orgullo el folclor nacional.

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Revista Matria Nº 9

      El Grupo de investigación histórico – cultural de los valles del Tuy MATRIA, es un colectivo nacido de las inquietudes de un grupo de amigos de esta región del estado Bolivariano de Miranda, con intereses afines por la historia regional y local  y que desde hace ya algunos años se han venido desempeñando en distintas actividades, grupos, colectivos o de forma individual en pro de la investigación, compilación, escritura y difusión de la historia regional y local y las distintas manifestaciones culturales del Valle del Tuy.

      La REVISTA MATRIA tiene el reto de crear un vínculo entre el lector, sus recuerdos y la revista, por medio de artículos de investigación relacionados con lo más cercano al tuyero, es decir, sus orígenes, sus poblados, sus haciendas, sus medios de comunicación, sus comercios, centros de distracción, parques, gente, la esquina, el barrio, la poesía, sus edificaciones, la iglesia… la MATRIA.

Revista Matria Nº 9

Editorial.

      Nosotros luchamos porque la memoria de nuestros pueblos no se pierda. Hemos venido aquí a demostrarnos a nosotros mismos que valemos como herederos de una cultura ancestral Quiriquire, Tomuza, Mariche, que tal vez hayamos perdido totalmente en el tiempo, como si nos hubieran arrancado de los brazos de nuestros padres para dejarnos abandonados en una vastedad desértica, pero que no por eso nos dejamos vencer por quienes nos oprimieron y aún nos oprimen hoy en día. Es posible que no sepamos hacerlo de la mejor manera, que no manejemos los medios más apropiados para liberarnos del desarraigo que nos cancela los sueños y los transmuta en mercancía, inmediatez y pacatería, pero hacemos nuestro mejor esfuerzo por que el tuyero se conozca a sí mismo, de donde viene, qué tierra pisa, qué aire respira. La ciencia nos podrá enseñar de qué está compuesta la naturaleza, pero sólo la cultura nos ayuda a saber qué hacer con ese conocimiento.

      En el caso que nos cita acá, algunos han entendido qué vía debemos tomar para, entonces, reinventarnos así sea de la nada, convertir lo impuesto y destructor en disposición creadora, fabricar las más hermosas vasijas con el barro que arrastramos y nos ha hecho pesado el caminar durante siglos. El teatro, el joropo, la literatura, el puro juego de la imaginación, son herramientas fundamentales para defenderse anímicamente del sufrimiento heredado de nuestros antepasados, sobreponernos victoriosos de la derrota histórica sufrida por nuestra indigenidad.

      Una derrota ante todo ideológica, cuyo fenómeno principal en estos valles tuyeros se llamó Dionisio Cisneros, un indio que, sin proponérselo, renegó de sí mismo, desarraigado completamente en una tierra cuyos abuelos defendieron pero que ya se había vuelto ajena, maniatada, arrebatada y totalmente colonizada. Ya no eran Quiriquires, ni Tomuzas, ni Mariches, ahora eran blancos, pardos, negros, mulatos, zambos… ¿Quiénes eran ellos? Para él una otredad insignificante. Arremetió entonces contra todo y todos, aferrado a una fe destructora que acabó con sus orígenes y no le dejó otra cosa que el deseo ciego e irrazonado de la venganza y la crueldad como modo de vida. Pero supo, en todo caso, asegurarse un lugar en la historia. Dicen que hay sólo dos maneras de entrar en la Historia, con mayúscula. Una es por las buenas (el poder de crear), la otra es por las malas (el poder de destruir). Cisneros entró por las malas, y supo hacerlo bien… y a la larga nosotros como que, sin darnos cuenta, también… Con Matria seguimos siendo unos insubordinados, unos sediciosos antisistema, pero hacemos lo posible por frenar esta expoliación autoinfligida por la mezquindad de nuestra ignorancia.

      En fin, lo tuyero es hoy una cultura invicta a fuerza de derrotas, y no decaeremos jamás en el intento por abrir los cerebros vacilantes para arrojarles semillas de musgo y helechos guatopeños, y así crear las condiciones necesarias para que florezca de nuevo el orgulloso Roso Blanco en el jardín de nuestra canción y nuestra selva de tinta.

Isaac Morales Fernández

Portada de la Revista Matria Nº 9Pulse acá para descargar Revista Matria Nº 9

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Pancho Prin (Francisco de Paula Prin Villegas cantador)

Por: Jesús Castro.

     Nace el 2 de Abril de 1930 en la hacienda Mume de la población de Cúa, eran sus padres Don Faustino Prin y Doña María Villegas, siendo el cuarto de nueve hermanos. De niño es llevado por sus padres a otra hacienda (Aragüita), propiedad de Don Faustino, ubicada en la carretera nacional que conduce a San Casimiro. Allí transcurren sus primeros años de vida entre las labores del campo (Carbonero, becerrero, labores propias del campesino).
     Su inclinación al canto comienza desde niño, al lado de su hermano mayor Antonio quien tocaba la guitarra y el cuatro punteado con mucha destreza y amenizaban las fiestas de los caseríos que circundaban las haciendas de su padre. Luego se traslada hasta Sabana de la Cruz en Ocumare del Tuy, donde vivía su abuelo materno Filomeno Echezuría, quien era un reconocido arpisto de la época, tanto así, que llegó a acompañar a cantadores de gran talla como Esteban Romero “El Jilguero de Ocumare” y Juan Onofre Machillanda entre otros.

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FULGENCIO AQUINO, VIRTUOSISMO TUYERO

Por: Jesús Castro.

Fulgencio Aquino en el Teresa Carreño     Nace el 1º de enero de 1915, en el caserío de Sabaneta  de la población de Tácata en el Estado Miranda y muere el 21 de Julio de 1994  a sus 79 años de edad. Se inicia en este bello arte musical  a los diez (10) años, también asiste a clase de  primaria, pero,  tuvieron que retirarlo del colegio pues él estaba pendiente de aprender a tocar el arpa.  Cuenta Fulgencio, que el mismo día que agarró el arpa saco su primer golpecito. Estaba rodeado de una familia muy nombrada en el arte de tocar arpa como lo era su papá Julián Aquino,  el cual, fue un gran arpisto que se caracterizó por un toque recio, fue muy reconocido aunque no dejó grabaciones, también su hermano Melquiades Aquino era un buen arpisto  y  Fulgencio lo observaba en sus ratos de aprendizaje.

     Su primer baile de joropo lo toco a los 14 años de edad, cobrando para la época veinte  bolívares, que era un gran pago por tocar un baile de joropo. Fulgencio Aquino,  no dependió  del toque de arpa si no que desarrolló varios oficios, trabajó la agricultura, fue carbonero, trabajó en bodegas, comercios, fabricó alpargatas y fue carpintero, al punto de elaborar sus propias arpas con sus respectivos accesorios. Los bordones con cuero de venado que el mismo entorchaba. En el año de 1958,  a sus 43 años de edad aproximadamente, se dedica a los bailes de joropo de lleno y empieza en el mundo de las grabaciones y conciertos que lo darían a conocer Nacional e Internacionalmente.

     En palabras del maestro:

“para mi tocar arpa, es el amor más grande de mi vida por su puesto a parte de mi mamá, yo creo que no hay otra cosa que signifique más, que tenga más poder ni iguale el poder como lo es tocar el arpa, su música”.

     Fulgencio era un amante de la música que obtenía en la ejecución de su arpa, contaba que en su infatigable memoria musical tenía más de 1000 composiciones, es evidente que el maestro Fulgencio Aquino había desarrollado una capacidad retentiva de gran complejidad,  la cual, estaba muy compenetrada con sus improvisaciones dentro de un estilo clásico, con registros sutiles y únicos.

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