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Originarios y revolución en el siglo XIX

Por: Julian Lautaro. @julianlautaro

     Previo a la conquista, macroetnias como la azteca y la inca, habían dominado a etnias menores. Éstas vieron como aliadas a las espadas conquistadoras, que las aprovecharon para vencer. Considerando a todos los originarios como bárbaros, “incultos e inhumanos”, los Cortés y los Pizarro los subyugaron o exterminaron. El Vaticano otorgó el “Nuevo Mundo” a los reyes españoles (bula Inter coetera, 1493) y todos los diezmos recolectados en él a cambio de que la Corona financiara todos los costos para evangelizar a los indígenas (bula Eximiae Devotionis Sinceritas, 1501).

     El brutal saqueo minero acrecentó la primaria acumulación de capital en Europa, sólo “entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América”, sin incluir el cuantioso contrabando (1). Potosí sangró ese yugo. De 70 millones de indígenas, tras un siglo y medio de colonización sólo quedaban 3,5 millones (2). La trata de esclavos traería nueva mano de obra. Incluso las pestes llegadas de Europa mataron a millones, más que la inhumana explotación y masacres. Bolívar en la Carta de Jamaica denunció que se cometieron “los actos más horrorosos de un frenesí sanguinario, (…) nada ahorran los españoles con tal que logren someter a los que han tenido la desgracia de nacer en este suelo”.

Pizarro y Atahualpa en una ilustración de la Nueva crónica y buen gobierno, obra de Felipe Guamán Poma de AyalaLa Conquista, Pizarro y Atahualpa en una ilustración realizada por Felipe Guamán Poma de Ayala para su obra “Nueva coronica y buen gobierno”, realizada entre los años de 1600 a 1615.

     El fray Bartolomé de las Casas denunciaría que los indios preferían ir al infierno para no encontrarse con los cristianos (3) La conquista agregó instrucción a la mera coacción. En 1537 el Papa “ascendió” a los indígenas de animales a hombres, susceptibles de ser convertidos a la fe (bula Sublimis Deus). “Si los indios tenían alma o no” fue una ardua discusión de 14 años. En 1542, las “Reglamentaciones de protección al indígena” los declararon súbditos de Castilla en “condición de minoridad”. Puestos bajo la tutela del encomendero, en los hechos fueron sometidos a una esclavitud no reconocida como tal, que no modificó la figura del corregidor, creada en 1565.

Fray Bartolomé de Las Casas, protector de los originarios Americanos, Sevilla 1484 - Madrid 1566Fray Bartolomé de Las Casas, protector de los originarios Americanos, Sevilla 1484 – Madrid 1566.

     La expansión del catolicismo se implementó colonizando las almas. Destrucción de templos y simbologías autóctonas, férreo adoctrinamiento religioso, la Inquisición para los “infieles”. Afros e indígenas sincretizaron la fé impuesta con sus propios panteones politeístas.

     Ante el crecimiento del mestizaje, durante el S.XVII se impuso un racista sistema de castas cerrado y hereditario, basado en la “limpieza de sangre”. Otorgaba derechos y obligaciones a perpetuidad, el ascenso social dependía del grado de “blancura”. La base de la pirámide eran las esclavizadas poblaciones africanas.

     Para el dominio político, plantea Sartre que:

“la élite europea se dedicó a fabricar una élite indígena; se seleccionaron adolescentes, se les marcó en la frente, con hierro candente, los principios de la cultura occidental, (…) tras una breve estancia en la metrópoli se les regresaba a su país, falsificados” (4). Estudiando al Perú, Lewin sostiene que “a pesar de la degradación social de los indios”y “debido a su importancia para ´el buen gobierno´ y el hecho de ser imprescindible su intervención en el manejo administrativo”, el curaca gozó de “ciertas prerrogativas que no sólo lo ubicaban al margen de la casta indígena, sino también de las castas en general, en una peligrosa y ambigua situación intermedia.” (5)

     A esta nobleza indígena se le reconocían sus títulos y beneficios, y fue intermediaria entre la élite dominante y las mayorías dominadas de su propia etnia. El sistema de gobierno fue de dos repúblicas separadas jurídica, económica, social y geográficamente, la de españoles y la de indios (6), que funcionaban como autonomías tuteladas, marginadas políticamente. Esto se mantuvo incluso con las Reformas Borbónicas del S. XVIII. Entró en crisis con el agotamiento del régimen monárquico.

     Esas reformas centralizaron el imperio en el rey. Acotaron el poder de la Iglesia, modificaron el comercio y también aumentaron la presión impositiva, atizando las tensiones sociales. En 1780 y 1781 y tras casi tres siglos de resistencia y rebeliones indígenas y esclavas, las insurrecciones andinas de Túpac Amarú y Túpac Katari estremecieron al continente. Con la colaboración de “indios fieles” al rey, fueron cruelmente aplastadas. La amenaza al poder colonial fue tal que el miedo al indígena se hizo carne en las élites, relegando la mirada tutelar.
Casi 30 años después, las élites criollas lucharán por más poder, los revolucionarios buscarán a los indígenas por la Patria Grande.

Tupac Amaru II, último Sapa Inca, líder revolucionario, Canas, Perú 1738 - Cuzco 1781Tupac Amaru II, último Sapa Inca, líder revolucionario, Canas, Perú 1738 – Cuzco 1781.

Notas:

(1) Hamilton, Earl J. American Treasure and the Price Revolution in Spain (1501-1650), Massachusetts, 1934. En Galeano, Eduardo. Las venas abiertas de América Latina, Catálogos, Bs. As., 2004 (1ª ed. 1984), pág. 40.
(2) Ribero, Darcy. Las Américas y la civilización, tomo I: La civilización occidental y nosotros. Los pueblos testimonio. Bs. As. 1969. En Galeano, ob.cit., pág. 59
(3) Galeano, ob. Cit., pág. 62
(4) Sartre, J.P. prefacio a Los condenados de la Tierra de Franz Fanon, Último Recurso, Rosario. 2006. pág. 5.
(5) Lewin, Boleslao. Túpac Amarú. Bibliot. Virtual Omegalfa, 2010 (1ª ed. 1943), pág. 8
(6) Levaggi, Abelardo. “República de Indios y República de Españoles en los Reinos de Indias”, Revista de estudios histórico-jurídicos Nº 23, Valparaíso, 2001.

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DOSSIER 3.3: La Batalla de Charallave.

Por: Efrén Calero.

     Como consecuencia de la pérdida de la Primera República en el año de 1812, Domingo de Monteverde y sus lugartenientes restablecen la monarquía española en Venezuela, a través de la violencia y la barbarie, creando así el clima de lo que luego se ha denominado los años de la Guerra a Muerte (1812 – 1815).
     Posteriormente, en el segundo semestre de 1813 aparecen en escena José Tomás Boves, Francisco Rosete y Francisco Tomás Morales entre otros, la matanza se hace más intensa por parte de los realistas y la respuesta de los republicanos es radicalizar la aplicación de la «guerra a muerte». Derivado de esto se produjo la ejecución de los presos españoles y canarios de Caracas y La Guaira ordenada por Bolívar en febrero de 1814.

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DOSSIER 3.1: La Guerra a Muerte, Aspectos económicos y sociales de la incursión de Rosete en el Valle del Tuy.

Por: Antonio Delgado.

Detalle de la portada del libro "Guerra de exterminio" de Gustavo Machado Guzmán.    La Guerra a Muerte, aquella guerra terrible de los años 13 y 14 de la centuria decimonona venezolana, encontró a los pueblos tuyeros y aragüeños sumidos en una catástrofe económica y social, que tuvo gran impacto en la vida de la otrora provincia de Caracas y se constituyó en un acontecimiento significativo para las historias regionales y locales de estos pueblos.

La desestructuración económica de Los Valles de Aragua y del Tuy ante la presencia de Rosete 

     Si muchos pueblos de Venezuela asistieron como testigos horrorizados de la Guerra a Muerte, quizás no haya alguno que la sufriera de manera cruel y espantosa como los Valles de Aragua y del Tuy. Estos pueblos, cayeron bajo la cuchilla y la barbarie que sacrificó a la población civil y destruyó o intentó destruir las unidades de producción, que durante el período colonial garantizó el suministro y abastecimiento de mercancías en el mercado caraqueño.

   Fueron dos los elementos a tomar en cuenta en el proceso de desestructuración económica y social en la Venezuela del siglo XIX, el primero natural y el segundo político. Si las condiciones geográficas limitaban las comunicaciones en el ámbito territorial; el estallido de la guerra nacional de independencia, sobre todo, la etapa de la Guerra a Muerte, contribuyó decisivamente a desarticular la producción agraria venezolana y la inevitable dispersión de la población.

     Los valles de Aragua, Tuy, Caracas, la zona de Barlovento y las tierras bajas del Lago de Valencia, que en el período colonial, se constituyeron en asientos de prósperas agriculturas de plantaciones de caña de azúcar, añil y trigo, entre otros rubros, exteriorizaban durante la Guerra a Muerte un panorama económico pavoroso. Las regiones mencionadas no tenían nada que exportar y apenas podían satisfacer las necesidades elementales del mercado interno. El llamado “granero de Caracas”, los Valles del Tuy, concurrieron como testigos y víctimas de una guerra terrible, que entre 1813-1814, hizo estragos en la población y en las actividades productivas de las haciendas monocultoras y monoproductoras, ya que impidió el abastecimiento suficiente de productos y el comercio con el mercado de Caracas.

     Al respecto, los estudios realizados sobre la región por el historiador Diógenes Molina Castro, refieren que la población de Santa Lucía del Guaire y otros cantones de la provincia de Caracas, vivieron años aciagos desde 1812 hasta 1814, primero con la catástrofe natural del terremoto, y luego, con la tragedia político-social que significó la presencia de Rosete en el Valle del Tuy, particularmente, en Ocumare.

     Pobreza colectiva, parálisis productiva, saqueo y estampidas negreras que huían de las haciendas, era el cuadro desolador que pintaban estos pueblos durante la Guerra a Muerte.

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1º DE MAYO: Días de huelga y reivindicaciones laborales

Por Arturo Lev Alvarez A.

1º de Mayo

1º de Mayo: huelgas, exigencias y búsqueda de reivindicaciones laborales.

     Las relaciones sociales retribuidas entre el hombre que ofrece su esfuerzo físico o intelectual (llamado obrero), y aquel otro hombre o grupos de personas que tienen el poder político o económico empresarial, sea una industria privada o ente público del Estado (llamado patrono), son las conocidas relaciones de trabajo existentes desde antes de la Revolución Industrial de la segunda mitad del siglo XVIII. Sigue leyendo

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