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La Industrialización del Municipio Independencia

Por: Jesús Silva Yrazabal

      Santa Teresa del Tuy ha contado con tierras y llanas que permitieron el cultivo de la caña de azúcar procesada en su primera industria el ingenio Mopia que surgió en el siglo 19 y a partir de 1918 hasta la década del sesenta perteneció a la familia Mibelli.

      Entre 1958 y 1969 eran muy pocas las industrias situadas alrededor de Santa Teresa: Triplex, dedicada al contraenchapado, Acetra dedicada al acero transformado en piezas mecánicas y autopartes, la Metalúrgica en Paraíso del Tuy, el FrigoríficoEtiqueta de los sacos de 50 kilos de ázucar del ingenio Mopia, Santa Teresa del Tuy. (hoy Frituy) situado en el límite de lo que son hoy los municipios Independencia, Paz Castillo y Cristóbal Rojas.

  “Paraíso del Tuy” se desarrolló alrededor de 1954 con uso agro residencial, y luego llegando al año de 1975 con varias industrias instaladas, alrededor del año antes señalado empezó a tener en algunos sectores uso industrial.
      Por otra parte van surgiendo en el Distrito Independencia constituido en 1967 urbanizaciones industriales como “El Cujial”, “Dos Lagunas”, “ La Triplex”, “Deltuca” y “Mopia Industrial” pero no solo se van desarrollando urbanizaciones industriales, también la industria de la construcción se estaba desarrollando con planes de viviendas desde 1967 con las urbanizaciones “El Habanero” y “Las Flores”, “Ciudad Losada” en 1973, luego “Independencia”; a finales de la década de 1970 y comienzos de los 80`s crecieron los edificios multifamiliares alrededor y próximos de la plaza Bolívar tereseña: “Pasaje Independencia”, “Centro Ayacucho”, “Santa Teresa”, “Residencias Azules”.

       Las Cifras del desaparecido Mindur dan cuenta de la actividad económica entre 1981-1988, especificando al inicio del periodo 3.078 personas en la actividad industrial y 5.799 al finalizar el periodo, así como 1.970 personas dedicadas al comercio al comienzo de período y 4.772 al final y en la construcción 1.227 dedicadas a la construcción al inicio de dicho periodo y 3.594 al final de 1988.

Calle principal de la zona industrial El Cujial,  Santa Teresa del Tuy.Calle principal de la zona industrial El Cujial, Santa Teresa del Tuy.

     El desarrollo de las industrias en el municipio Independencia dio lugar a la creación de la Cámara de Comerciantes e Industriales. En los últimos 20 años el crecimiento industrial no ha seguido el ritmo acelerado de las décadas de 1970 y 1980, pero no se ha detenido y continuamos siendo un municipio comercial, industrial y de servicio, con un constante incremento de la economía informal que ocupa las principales calles de la ciudad de Santa Teresa del Tuy y algunos sectores de la parroquia del mismo nombre, así mismo el crecimiento comercial se ha ido extendiendo a la nueva parroquia de Cartanal precisamente en el centro de la urbanización que da su nombre.

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DOSSIER 4.4: Apuntes para pensar en el potencial histórico-turístico de Mopia, en tiempos de socialismo

Por: Isaac Morales Fernández

     El nombre de Mopia no puede seguir siendo estigmatizado por los tereseños. Por supuesto que el nombre “Gran Mariscal de Ayacucho” alude a uno de nuestros más insignes héroes de la patria, Antonio José de Sucre, pero para los fines revolucionarios del rescate de la historia local de esta urbanización, es urgente que este toponímico de presunta (y casi segura) herencia indígena, retome el lugar que le corresponde.

Vista de Mopia desde la carretera al Paraiso del Tuy, foto Leonardo Delgado, año 2013Vista de Mopia desde la carretera al Paraiso del Tuy, foto Leonardo Delgado, año 2013.

* La actualmente llamada Urbanización Gran Mariscal de Ayacucho, “Mopia”, tiene un pasado que debe estudiarse, principalmente en todas las instituciones educativas (inicial, básica y universitaria) presentes en su sector y, por supuesto, en el municipio Independencia entero.

* Es digno de análisis el pasado socioproductivo de lo que fue todo el sector ubicado al norte del río Guaire en el Municipio Independencia. La producción de caña de azúcar fue una de las principales fuerzas económicas de los Valles del Tuy, que generó empleo e impulsó el desarrollo comercial de la población.

* Por supuesto hablamos de una “socioproductividad” de tiempos en que los trabajadores eran explotados, tercerizados, y los grandes capitales dominaban la economía. En los actuales tiempos en que se intenta desarrollar un estado socialista, una nueva industria azucarera que pudiera re-crearse, pero bajo control obrero y comunal, sería de gran reimpulso para la economía tereseña (es decir, la de su pueblo trabajador, no la de la omnisciente empresa privada).

Calles de Mopia Foto de Leonardo Delgado, año 2013Calles de Mopia Foto de Leonardo Delgado, año 2013.

* Ya existe un antecedente muy cercano. La Comuna de El Paraíso, a pocos metros, en la misma vía, de Mopia. Con todas las contradicciones que hayan podido darse en el desarrollo de la construcción esta Comuna, el movimiento popular organizado, la unificación de los esfuerzos de todas las comunidades circunvecinas, tiene en sus manos lo que llamaba Bolívar el “despeje de la misteriosa incógnita del hombre del libertad”, para nosotros los tereseños.

* Pero un desarrollo socioeconómico no bastará para que los logros socialistas se solidifiquen en la comunidad. Es imperativo un desarrollo cultural que sirva para crear el sentido de pertenencia, el sentimiento de matria. La valorización de la historia local es principal herramienta para este desarrollo cultural. “La revolución es, tiene que ser, un hecho cultural” argumentaba inequívocamente Chávez.

* Las ruinas de la Hacienda Las Monjas juegan un papel preponderante. Constituyen el principal potencial de desarrollo agro-turístico e histórico-cultural, todo en uno, de la urbanización Mopia y su “hija”, la urbanización La Morena, así como del Municipio todo.

* Un gran proyecto debe desarrollarse, desde las entrañas de la misma comunidad, en que estas ruinas sean convertidas en un lugar de atracción cultural e histórico, que muestre a todos los pobladores y visitantes, propios y foráneos, la historia de este lugar, de lo que fue su belleza arquitectónica, de lo que su vida apacible, así conocer su historia en sus tres períodos: colonial, siglo XIX y siglo XX. Incluso, una película venezolana llegó a tener escenas filmadas allí.

Centro de Diagnóstico Integral de Mopia Foto de Leonardo Delgado, año 2013Centro de Diagnóstico Integral de Mopia Foto de Leonardo Delgado, año 2013.

* A su vez, para mantener las ruinas como un recinto cultural autosustentable y autogestionario, que le garantice un éxito sostenido en el tiempo, la comunidad debe desarrollarse agrariamente y económicamente, de manera responsable, organizada y ecológica. Impulsar una Empresa de Producción Social, dedicada al abastecimiento, mantenimiento, cuidado, desarrollo y perdurabilidad, puede ser la clave. Y por supuesto, esto también debe salir de las entrañas del poder popular.

* Pero no seamos mezquinos. Mientras más manos, mejor asidos estarán los logros. La Hacienda Las Monjas están en el territorio del sector Mopia-La Morena, pero de otras comunidades vecinas, hacia el sur, sólo la separa el río Guaire. Por ahí están los barrios La Premex, El Hoyito y la urbanización Ciudad Lozada, entre otras comunidades. Si todas esas comunidades se organizan, se unen, y se responsabilizan, podrán hacer algo grande y remarcable.

* Además de todo, es bien sabido que mafias y delincuentes han hecho de las suyas en Las Monjas. Para ello, es obligatorio contar con fuerzas públicas como el ejército, guardia nacional, milicia, policía, etc. Igualmente, Corpoelec deberá apoyar un alumbrado público de gran inversión, que podría instalarse conjuntamente con una avenida de entrada a la Hacienda, con puestos comerciales de la misma comunidad, como especie de mercado artesanal popular, que comercie cosas alusivas a la historia y cultura tuyera, tereseña y mopiense.

* En síntesis, es menester una gran voluntad política, tanto de las autoridades municipales, como coordinaciones parroquiales y vocerías comunales. El apoyo del gobierno nacional y estadal será de suma importancia también para el éxito del sueño que persiguen los colectivos de ese sector, tales como MopiActiva, la Brigada Ecológica de Mopia, la Fundación Tuyeros, Danzas Vencol, la Casa Cultural Carmen Cedeño, entre otras organizaciones culturales populares que hacen vida allí y que pueden impulsar, juntos, unidos y con consciencia revolucionaria, de la mano con los consejos comunales, lo que podría ser uno de los principales atractivos turísticos del Estado Miranda, por su gran potencial cultural, agrario, histórico, geográfico y social. La historia nos convoca, como siempre, y nos apunta con el dedo.

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DOSSIER 4.2: Mopia una rica historia por contar

Por: Leonardo Delgado

    Esta tierra tereseña donde habitaba la nación originaria quiriquire, resguarda una fascinante y mágica historia, ansiosa por que la escudriñen y descubran. Es una historia que no está contada del todo y que pocos se han dignado a sacar a la luz indicios importantes para la construcción de esta historia local. Historia que sería fundamental para crear el sentido de pertenencia.

     En relación al origen del nombre de la urbanización Mopia es pertinente decir que existen varias versiones aún por definir, la que tenía más fuerza era que Mopia obedecía a las siglas de “Molinos Para la Industria Azucarera, pero esta aseveración se cae por su propio peso cuando vemos que el proceso de industrialización de la caña empieza a tener su mayor auge en la segunda década del siglo XX mientras que ya desde 1891 el historiador Telasco Macpherson en su diccionario del estado Miranda da cuenta de la existencia Mopia como caserío-hacienda del municipio Santa Teresa, distrito Paz Castillo, sección Bolívar, con 31 casas y 169 habitantes. También algunas personas dicen que han escuchado que Mopia es un vocablo indígena o africano, esto último no hay que soslayarlo si vemos que para 1808 ya la palabra Mopia existía, en documento que explica la lucha entre ganaderos y añileros en los linderos de la hacienda Mopia, según fuente de la colección privada Machado Zuloaga.

Ruinas de la Hacienda Mopia en Santa Teresa del Tuy, año 2013, autor Leonardo Delgado Sigue leyendo

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Editorial Revista Matria Nº 4

Por: Arturo Lev Álvarez

     Las historias siempre se desarrollan en espacios geográficos bien definidos por el hombre, ese espacio le da al ser humano lo que necesita para vivir o el ser humano lo acondiciona para ello. Después de la independencia muchas regiones fueron creciendo o delimitándose a través de sus antiguas haciendas, primero de cacao, luego café, y en otras oportunidades ganado o caña de azúcar.
Los valles del Tuy vivieron en un tiempo desde el siglo XIX hasta mediados del siglo XX un empuje económico y comercial con la producción de caña de azúcar y sus derivados, aguardiente, papelón, azúcar moscabada o llamada morena, y en sus haciendas se encontraba el trapiche. Su cercanía con Caracas era vital, ya que, la producción era vendida en la capital. Un medio de transporte usado era el antiguo Ferrocarril Central de Venezuela, ruta Caracas-Valles del Tuy. Pero los tiempos cambiaban, Caracas crecía en habitantes, se expandía ferozmente y así tenían que ir creciendo sus ciudades cercanas. Se desarrolló un eje productivo-industrial entre Maracay y Valencia, para así convertir los suelos fértiles de los valles del Tuy en planes habitacionales. Fue un impacto que alcanzo a todos los pueblos tuyeros, a sus haciendas, trabajadores, y les cambió el ritmo de vida que llevaban.
     La revista MATRIA se complace en presentar en esté su número 4, una serie de artículos relacionados con un acercamiento histórico y una propuesta para comprender lo que algún día fue Mopia y su central azucarero, su importancia para el Tuy, y el impacto causado con la llegada de grandes construcciones con sentido urbanístico. Las firmas que acompañan el presente Dossier son las de la Licenciada Yrene Fernández V., con su investigación-propuesta HACIENDA LAS MONJAS EN MOPIA, UN LUGAR HISTÓRICO-TURÍSTICO POR RESCATAR; Leonardo Delgado con un trabajo de construcción histórica sobre Mopia, MOPIA, UNA RICA HISTORIA PARA CONTAR; un rico testimonio del señor Ruffo Batatima en EL PITO DE MOPIA Y OTROS TESTIMONIOS DEL PASADO TERESEÑO; y , por último, pero no menos importante, el Licenciado Isaac Morales Fernández nos presenta una serie de propuestas para entender, comprender y cambiar tanto en la conciencia como en la praxis la visión actual de Mopia en tiempos de revolución y cambios, un reclamo a la conciencia de los lugareños, los tuyeros, mirandinos y autoridades locales y nacionales.
     Esperamos que a partir de este número se adhieran nuevos investigadores como el caso del Profesor Jonathan Viloria con su trabajo LA IDEA DE UN SISTEMA REPÚBLICANO EN SIMÓN RODRÍGUEZ. Es definitivamente la apertura para nuevos rumbos históricos que relacionan y entrecruzan lo local en lo global y viceversa. Los cambios no surgen desde un mismo sitio sino desde diversos puntos del horizonte.

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Bolívar en Yare

Por: Juan de Dios Sánchez
Cronista del Municipio Baruta

     En el mes de septiembre de 1807, el futuro Libertador de Venezuela estaba viviendo en su hacienda del valle de Yare, actual municipio Simón Bolívar del Estado Miranda y en la placidez de las tardes disfrutaba de sus propiedades en largos paseos a caballo concibiendo ampliar las operaciones agrícolas de sus haciendas con varias siembras de añil.

     Aquella decisión del futuro General causó grandes oposiciones, siendo una de ellas, la más activa, la del abogado y vecino Antonio Nicolás Briceño Briceño (apodado El Diablo), quien no sólo se opuso a la actividad sino que se confabuló con el resto de los propietarios para que se opusieran a Bolívar en sus planes.

     Las cosas llegan a un término de conflicto cuando todos se oponen a que Bolívar construya un callejón que requiere para el tránsito de sus tierras a la oficina de comercio del añil y un canal de drenaje que, pasando por las tierras de Briceño, cayera en un río cercano.

Bolívar Campesino, Óleo sobre tela 90 x 70 cm. Autor: Rafael D`Montijo, año 2009. Sigue leyendo

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DOSSIER 3.1: La Guerra a Muerte, Aspectos económicos y sociales de la incursión de Rosete en el Valle del Tuy.

Por: Antonio Delgado.

Detalle de la portada del libro "Guerra de exterminio" de Gustavo Machado Guzmán.    La Guerra a Muerte, aquella guerra terrible de los años 13 y 14 de la centuria decimonona venezolana, encontró a los pueblos tuyeros y aragüeños sumidos en una catástrofe económica y social, que tuvo gran impacto en la vida de la otrora provincia de Caracas y se constituyó en un acontecimiento significativo para las historias regionales y locales de estos pueblos.

La desestructuración económica de Los Valles de Aragua y del Tuy ante la presencia de Rosete 

     Si muchos pueblos de Venezuela asistieron como testigos horrorizados de la Guerra a Muerte, quizás no haya alguno que la sufriera de manera cruel y espantosa como los Valles de Aragua y del Tuy. Estos pueblos, cayeron bajo la cuchilla y la barbarie que sacrificó a la población civil y destruyó o intentó destruir las unidades de producción, que durante el período colonial garantizó el suministro y abastecimiento de mercancías en el mercado caraqueño.

   Fueron dos los elementos a tomar en cuenta en el proceso de desestructuración económica y social en la Venezuela del siglo XIX, el primero natural y el segundo político. Si las condiciones geográficas limitaban las comunicaciones en el ámbito territorial; el estallido de la guerra nacional de independencia, sobre todo, la etapa de la Guerra a Muerte, contribuyó decisivamente a desarticular la producción agraria venezolana y la inevitable dispersión de la población.

     Los valles de Aragua, Tuy, Caracas, la zona de Barlovento y las tierras bajas del Lago de Valencia, que en el período colonial, se constituyeron en asientos de prósperas agriculturas de plantaciones de caña de azúcar, añil y trigo, entre otros rubros, exteriorizaban durante la Guerra a Muerte un panorama económico pavoroso. Las regiones mencionadas no tenían nada que exportar y apenas podían satisfacer las necesidades elementales del mercado interno. El llamado “granero de Caracas”, los Valles del Tuy, concurrieron como testigos y víctimas de una guerra terrible, que entre 1813-1814, hizo estragos en la población y en las actividades productivas de las haciendas monocultoras y monoproductoras, ya que impidió el abastecimiento suficiente de productos y el comercio con el mercado de Caracas.

     Al respecto, los estudios realizados sobre la región por el historiador Diógenes Molina Castro, refieren que la población de Santa Lucía del Guaire y otros cantones de la provincia de Caracas, vivieron años aciagos desde 1812 hasta 1814, primero con la catástrofe natural del terremoto, y luego, con la tragedia político-social que significó la presencia de Rosete en el Valle del Tuy, particularmente, en Ocumare.

     Pobreza colectiva, parálisis productiva, saqueo y estampidas negreras que huían de las haciendas, era el cuadro desolador que pintaban estos pueblos durante la Guerra a Muerte.

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