Archivo de la etiqueta: biografías

Emma Soler, Emma Cumbre.

Por: Iván López Calero

      Ignacia Villasana nació en la población tuyera de Cúa, el 08 de julio de 1868, nombre que, al comenzar su carrera como actriz de teatro, cambiará por el de Emma Soler, de acuerdo a sugerencia que le hiciera el periodista y empresario Gabriel Aramburo, fundador de la Compañía Infantil Venezolana, la primera en su género, formada, de acuerdo a lo divulgado por el historiador Carlos Salas, “por niños menores de quince años”, encontrándose entre ellos Ignacia Villasana, con esta compañía cada diciembre interpretaba “nacimientos” en la Plaza La Pastora de Caracas, con los que alcanzaron bastantes éxitos por su precocidad artística.

      De la empresa arriba señalada también formó parte el gran músico José Ángel Montero, autor de la ópera “Virginia”. Cuando corría el año de 1880, en Caracas se conocían los llamados teatros de aficionados. En las carteleras de estas modestas instituciones, comenzará a figurar el nombre de la jovencita Ignacia Villasana.

      Don Carlos Salas, en su bien documentado trabajo “Historia del Teatro en Caracas”, muestra una imagen de cuerpo entero de Emma Soler y nos dice: “Empezó actuando en las plazas públicas y en los teatros de corral, donde eran representados cuadros vivos y Nacimientos”. Durante el año de 1887 se le verá al lado del gran actor Teófilo Leal (amigo de Ignacia desde su Infancia), actuando con la Compañía Americana, en 1889, salieron contratados Emma y Teófilo para Maracaibo, con Don Enrique Terradas y Gutiérrez. 

      En Maracaibo se separaron, yéndose Teófilo en la Compañía de Gerardo López del Castillo, para Centro América y Buenos Aires, hasta 1913, cuando regresa para trabajar de nuevo con Emma y Emilita Montes, en el desaparecido Teatro Caracas. Y ella en su condición de actriz y asumiendo roles de empresaria se va en compañía de los actores venezolanos, Guillermo Bolívar y Manuel Vicente Pellicer, a realiza una gira artística por El Llano y Los Andes venezolanos, la cual tiene un resultado triunfal. En la capital zuliana Emma Soler actuó en obras escritas por el poeta Udón Pérez. En esa histórica ciudad, a Emma Soler la elevan a la condición de primera dama del teatro nacional y la comienzan a llamar por un segundo seudónimo el de “Emma Cumbre”. Sigue leyendo

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Metodio Aurely

Por: Isaac Morales Fernández

      Metodio Aurely, pseudónimo de Metodio Ibarra, nació en Santa Teresa del Tuy el 7 de julio de 1933, hijo del aragüeño Antonio Ibarra y la tereseña Carmen Alvarado. Heredó de sus padres el hábito de la lectura y la inquietud por el periodismo. Egresó como Bachiller del Liceo Pérez Bonalde en 1949.

      Su actividad cultural lo llevó a fundar, junto con otros jóvenes cultores de la población, entre los que destaca el director y productor teatral Herman Lejter, el 8 de diciembre de 1951 el Centro Social Cultural “Juan España”, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España” (cabe destacar este epónimo fue idea de él). Posteriormente, en 1955 funda y dirige el periódico noticioso-cultural Luces. Más adelante seguirá colaborando en la fundación de órganos impresos tereseños de irregular duración tales como Juventud (1953-1955), Ecos del Tuy (1962-’63), Avanzada Regional (finales de los ’60), El Tuy Industrial (1973-’74), Así es Miranda (1974), Alerta Mirandino (1975), El Telón (Santa Lucía, 1975-’76) y más recientemente también colaboró en la fundación del periódico tereseño Ecos Web (2000). Sigue leyendo

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JUAN CRISÓSTOMO SERRANO PINTA SUS AÑORANZAS.

Por: Juan Manuel Carrasco.

Juan Crisosto Serrano

     La vida le regaló desde muy temprana edad el don de escuchar los colores y las formas de la naturaleza, para interpretarlos y volcarlos casi sobre cualquier materia. A los 14 años le dijo a su padre que quería pintar, a lo que este le contestó “bueno, sí, pero tiene que aplicarse a la letra también”, refiriéndose a la escuela. 

     Nativo de estas tierras luciteñas, Juan Crisóstomo Serrano, de 76 años de edad, casado desde hace más de 30 años y con dos hijos, llegó a ser pintor de sentimiento. “Nunca estudié pintura en alguna academia, y lo que aprendí lo hice investigando por mi cuenta, mirando los libros de historia del arte”, expresa. Poco a poco su mente se fue inundando de cierta técnica propia, una mezcla de subjetividad, surrealismo e ingenuidad. Es entonces cuando se dedica con pasión a crear cuadros que expresan la nostalgia de otros tiempos, lo festivo y lo tradicional, traducidos en pinceladas cuidadosamente distribuidas por la superficie del soporte. “Algunas personas han querido comprarme los cuadros más viejos, pero no los vendo porque siento mucho apego hacia ellos. Yo digo que de aquí en adelante los que pinte sí los venderé”, comenta. 

     Cuando pudo empezar a trabajar en una empresa, a los 19 años, lo hizo en un taller donde fabricaban piezas de madera tallada. “A partir de allí comencé a interesarme por la talla sencilla de la madera y la piedra, en miniatura”, señala, afirmando que cuando se dispone a delinear la forma de estas materias es porque “me hablan y me dicen en qué figura quieren que las transforme”. 

   A partir de ese momento sus obras pictóricas fueron bañadas de un estilo surreal, más como el armado de disímiles piezas mecánicas y humanoides que como un cuadro realista. Nacen entonces sus obras Cerebro de Plata, Mapa de Oro y El Primitivo, las cuales tienen reminiscencias de Picasso, Braque, Gris, Miró y el venezolano Bárbaro Rivas. “Cuando pinto este tipo de cuadros es como si estuviera armando una máquina de verdad, colocando piezas y atornillándolas”, revela. 

     A finales de los años 70 y comienzo de los 80, este artista pudo exponer las obras que producía en su propia casa, en Santa Rita. Participó por entonces en una exposición en la Casa Cultural Juan España, de Santa Teresa, junto a otros artistas, y en 1982 sus cuadros formaron parte del II Salón Municipal de Pintura, invitado por el ya fallecido profesor Julio Escobar -quien fue director durante años de la Escuela Municipal de Artes Plásticas “Don Rafael Monasterios”- organizador del evento. “El profesor Escobar me invitó porque pensaba que mis cuadros, a pesar de no salir de manos de un ‘académico’, tenían técnica”, dijo. 

     Cabe destacar que este artista es hermano del reconocido arpisto luciteño Julio Serrano, intérprete del joropo tuyero, por lo cual parte de su obra la ha dedicado también a la música. “Yo mismo fabrico las maracas y algunos instrumentos de mi propia invención. Cuando se arma una fiesta y hay joropo, ahí estoy yo también dándole a los capachos”, expresa festivo. 

     Recientemente este artista local fue declarado, junto a su hermano y otros cultores de la región, Patrimonio Viviente del Estado Miranda, por lo cual dice sentirse agradecido. “La pintura me ayuda a relajarme, me hace recordar aquellos tiempos pasados, donde uno vivía y se divertía sanamente”, expresa nostálgico. Los colores le transportan a un mundo de ensueño, donde las figuras, las formas y los colores son los principales protagonistas de su vida. 

Muy religioso. 

    Juan Crisóstomo Serrano se considera una persona muy religiosa. Y eso es posible constatarlo la víspera de Corpus Christi, cuando se dedica a bailar como promesero de los Diablos Danzantes de Yare. “Me hice diablo danzante durante una época muy mala en la casa, cuando nos agobiaban los problemas de todo tipo”, comenta. Quince días antes de las fiestas le dijo a su esposa “me haré diablo, pero bueno”. “Compré mis implementos de danzante, hice las maracas yo mismo y me inscribí en la cofradía para hacer la promesa al Santísimo y el día de las fiestas dancé… a partir de ese momento los problemas fueron mermando”, afirmó el artista.

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Dr. Francisco Espejo: Un revolucionario hombre de leyes

Por Juan M. Carrasco D.

Prócer luciteño Dr. Francisco Espejo

Prócer luciteño Dr. Francisco Espejo. Retrato por Julio E. Cortéz.

“Habló esa noche (Francisco) Espejo, alma de la Sociedad (Patriótica), abogado audaz e instruido, ensimismado y fecundo, cuyos modales graves, voz sonora, y estilo abundante y enfático gustaban a la multitud. Lleno de Mably y de Rousseau, Espejo se complacía en doctrinas metafísicas y generales.” Tal es la fugaz descripción que hace el periodista, escritor y educador venezolano del siglo XIX, Juan Vicente González, en su “Biografía de José Félix Ribas”, del ilustre hijo de Santa Lucía, el prócer y primer presidente en turno de la 2da Républica, Dr. Francisco Silvestre Espejo Caamaño. Sigue leyendo

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