Archivo de la etiqueta: arboles

Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa para 1926.

Por: Iván López Calero

      La fotografía es una herramienta de expresión muy poderosa, cada imagen encierra en sí misma un conjunto de anécdotas o historias, algunas veces complejas y otras muy sencillas, pero todas dignas de ser narradas, esto último podemos hacerlo a través de la foto descripción o la narración descriptiva de una imagen, con la finalidad de contar esas crónicas o historias, de lo observado y capturado por algún fotógrafo, en algún determinado momento y lugar. Susan Sontag en su obra “Sobre la fotografía” 1973, expresa lo siguiente:

Toda fotografía tiene múltiples significados; en efecto, ver algo en forma de fotografía es estar an­te un objeto de potencial fascinación. La sabiduría esencial de la imagen fotográfica es la superficie, Ahora piensen o más bien sientan, intuyan, qué hay más allá, cómo debe de ser la realidad si ésta es su apariencia. Las fotografías, que en sí mismas no explican nada, son inagota­bles invitaciones a la deducción, la especulación y la fantasía. (Pág. 41)

       Por tanto toda fotografía tiene a cuestas una o varias historias y al usarla únicamente como una herramienta para contar una historia, estaremos haciendo “narración descriptiva de una imagen”. De allí que la fotografía pasa a tener un papel protagónico como documento primario en la reconstrucción del discurso histórico y no solo a ser accesorio complementario de éste, incluso el registro gráfico de lo construido por el hombre en una población o ciudad , (edificios, monumentos, carreteras, trenes, etc.) ya a través de la pintura o de la fotografía, constituye una imprescindible fuente primaria para la revisión del pasado de éstas, que nos permite apreciar  y comprender con mayor amplitud el ordenamiento o el flujo de las diversas transiciones que se debieron realizar para el desarrollo o crecimiento de esos espacios geográficos.             

      Partiendo de lo antes expuesto, y empleando esta técnica de narración descriptiva, en el presente artículo revisaremos una fotografía de la Iglesia Nuestra Señora del Rosario de la población de Cúa, con la finalidad de realizar una breve relación histórica o crónica de la misma y la descripción de la citada imagen que resguarda un momento específico de relevante importancia en su historia.

Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Año 1926Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Cúa, Año 1926. Autor desconocido, Fuente: Archivo Familia Fuentes – Robles. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo Fotomemorias

DOSSIER 7.2: El encanto de Mauricio en la cueva del Peñón

Por: Manuel Vicente Monasterios

Detalle de la portada del libro "Mauricio" del Poeta Francisco Cadiz, adaptación de Isaac Morales, año 2012.Detalle de la portada del libro “Mauricio” del Poeta Francisco Cadiz, adaptación de Isaac Morales, año 2012.

     Para ingresar al mundo de los encantos, debemos vencer el universo racionalista o el prejuicio materialista que responde a la idea que solo existe en el mundo que se ve, el que podemos percibir por los sentidos. Sin embargo en todas las culturas y civilizaciones el mito y la leyenda han sido sustento importante en la explicación de los fenómenos herméticos y el hombre siempre ha creído en la existencia de un mundo paralelo donde seres de diversa naturaleza han convivido con lo humano y han influido en sus acciones. Sin embargo el racionalismo ha buscado de borrar de la memoria colectiva la dimensión cósmica, ese mundo paralelo al humano donde se mueven los ángeles, los duendes, los gnomos, las hadas, los demonios y los encantos.

     No es cuestión de afirmar o negar la existencia de estos seres, es aceptar que estas leyendas llenan las lagunas de la historia, que sería de Grecia y de Roma sin su mitología, de la Europa medieval sin la noche de San Juan, el solsticio de verano con la magia del fuego purificador, el cual se nos presenta en Venezuela mestizo, de la mano del negro, bailando al compás del “culo e puya” del tambor redondo. María Lionza el mito de los montes de Sorte en el Estado Yaracuy, el Anima del Pica-Pica en las cercanías de Santa María de Ipire en el Estado Guárico, el folclor venezolano está lleno de leyendas hermosas.

     Hemos querido recrear la leyenda del Encanto del Peñón, en Ocumare del Tuy, Mauricio el muchacho encantado por la Ninfa Potámides protectora de las aguas de los ríos, de los bosques, de la naturaleza. Hoy más que nunca la irracionalidad se ha encargado de destruir nuestras florestas. El Río Tuy agoniza y la indiferencia de la gente complica su futuro y compromete al planeta. El espíritu protector de la madre naturaleza simbolizado en la leyenda de Mauricio tiene mucho trabajo en estos valles, donde la deforestación, el crimen ecológico y la impunidad se dan la mano. Se recrea esta leyenda como una contribución para que los tuyeros nos reconciliemos con el medio ambiente tan golpeado en los últimos años. Sigue leyendo

Deja un comentario

Archivado bajo DOSSIER

La Escapada

Por: Edgar Rivero

     Tendría 12 años cuando mis padres partieron al Edo. Táchira de viaje, mi padre era ese tipo de persona muy estricta y sobre protectora y por lo tanto eran muy pocos los permisos que me otorgaba, solía yo ver a mi primo jugar en la calle y de regreso a la casa me relataba sus aventuras, un día me contó sobre cómo fue a pescar a la montaña con los amigos de la cuadra, yo lo escuchaba con esa envidia pasmosa que suelen tener los jóvenes “sometidos” y me invitó para la próxima aventura, la pregunta era ¿Cómo iba a salir sin el permiso de mi padre?

Selva Tropical, imagen tomada de www.bloglemu.blogspot.comSelva Tropical
imagen tomada de http://www.bloglemu.blogspot.com

     Aprovechando la ausencia de ambos, resolví aventurarme con mi primo y nuestros compañeros, ya que mis padres regresaban el Domingo por la noche, decidimos partir el Sábado hacia la quebrada “El Negro”, muy temprano nos despertamos, preparamos todo para la pesca y partimos, confieso que tenía cierta congoja porque era la primera vez que salía de mi hogar sin permiso, nos fuimos a pie desde el centro de Santa Teresa del Tuy, y surcando calles y avenidas nos detuvimos a comprar pan en la Avenida Lamas, luego cruzando el puente que va hacia Altagracia de Orituco nos desviamos a la derecha y un poco antes de llegar al parque “Quebrada de Agua” , ingresamos a la montaña por un caminíto improvisado.

     Guatopo nos mostraba sus encantos y nos daba su bienvenida entre esa vegetación exuberante que siempre suele tener, se abría ante mí una belleza inimaginable y sentía una agradable libertad, por así decirlo, un poco después llegamos a la quebrada e íbamos caminando por sus orillas, el agua era cristalina y se podía ver entre sus corrientes los peces, las pobres sardinas que íbamos a pescar.

      Novato al fin, poco a poco me fui adaptando a la pesca y lo que pescábamos lo metíamos en una lata de leche “La Campiña”, de vez en cuando veíamos a algún campesino que salía de los muchos parajes que tiene el parque nacional y cada vez nos adentrábamos más arriba donde la quebrada era más virgen, nos metíamos en los pozos, movíamos las piedras, divisamos bagres de río, cangrejos, tortugas y toda clase de aves.

     Ya de tarde nos disponíamos volver al pueblo bajando nuevamente por la quebrada por donde habíamos llegado, despidiéndonos de sus aguas, y con el premio de la aventura entre los brazos: la lata de leche con las sardinas. El cielo se torno obscuro y las gotas no se hicieron esperar, empezaron a caer duramente contra la tierra y contra nuestra humanidad, llovía torrencialmente y el caudal de la quebrada empezó a elevarse y sus aguas antes claras tomaron un color marrón y de repente para asombro de nosotros entre la turbia agua salió un pez grande con muchos matices de colores, muy bello, nos miramos las caras de sorpresa y se escucho de alguien decir: ¡es el encanto de la quebrada!. Y sin más que decir, arrancamos a correr vertiente abajo, la montaña parecía querer tragarnos entre su espesura y entre la carrera, la lata llena de sardinas se nos cayó en algún pozo, y nuestras victimas escaparon felices entre la corriente.

      Al fin, la salida, la carretera, el pueblo, el cansancio, sin las sardinas pero con la alegría de vivir una aventura inédita, ¿y el encantado? ¡Sabrá Dios compañero!

Deja un comentario

Archivado bajo Anécdotas del Tuy