DOSSIER 8.1: Testimonios de luchas y líderes estudiantiles en los Valles del Tuy

Por: Isaac Morales Fernández

Presentación del dossier de Matria Nº 8

      Los Valles del Tuy han sido siempre una zona irredenta, al tono de los clamores del mundo por una sociedad justa, armónica e igualitaria. La ausencia de pueblos aborígenes sobrevivientes en la región es una prueba de ello: el español genocida tuvo que asesinarlos a todos porque no se dejaron someter jamás. Al quedar sin raíces originarias, hoy lo tuyero implica un desarraigo de por lo menos cuatro siglos, una decena de generaciones.

Disturbios Estudiantiles en Ocumare del Tuy, estudiantes del Liceo Pérez Bonalde años 90 del siglo XXDisturbios Estudiantiles en Ocumare del Tuy, estudiantes del Liceo Pérez Bonalde años 90 del siglo XX.

       En los tiempos de la colonia, con la llegada del africano cruelmente esclavizado, se sabe de algunas leyendas tuyeras que reflejan esa rebeldía: el negro Cambambúque libera a su amada Leonor del fuete del patrón (como lo refiere hermosamente el escritor Carlos Reyes en su libro Anécdotas del pueblo de Yare), el cimarronaje y los cumbes tuyeros delos cuales desconocemos tanto aún, la desobediencia de aquellos hombres esclavizados que preferían entregarse al alcohol antes que seguir sumisos al explotador (como lo relata con su visión conquistadora la crónica de Mariano Martí en 1783), o la sedición absoluta del Indio Dionisio Ramón del Carmen Cisneros Guevara. Sigue leyendo

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La estación Santa Teresa del Ferrocarril Central de Venezuela

Por: Iván López Calero

Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.Ferrocarril Central de Venezuela. Estación Santa Teresa. KM 60. Fotografía tomada de Memoria del Ministerio de Obras Públicas. 1919 Tomo 1, Biblioteca Nacional de Venezuela.

La anécdota

       El año de 1976 mis padres decidieron mudarse de Caracas a vivir en Santa Teresa del Tuy, ya establecidos y al poco tiempo de vivir allí empecé a escuchar expresiones como; eso queda por la estación, o llegando a la estación doblas a… también podías oír decir, en el estadio cerca de la estación y por radio era común que los locutores expresarán; en el sector La Estación…, esas expresiones o comentarios de los mayores llamaban mi atención y yo me empecé a preguntar ¿Qué estación? ¿Una estación de qué? ¿Dónde queda esa estación? Al poco tiempo le pregunté a mi padre Paulino “Iván” López y a mi tío José Miguel Calero -que trabajó de camionero muchos años- ¿qué era eso de la estación y dónde quedaba? y ellos me explicaron, cada uno a su manera, que se trataba de una antigua estación de ferrocarriles en la parte noreste de Santa Teresa del Tuy y que la gente del pueblo se acostumbró a llamar sencillamente la estación o sector la estación, en referencia a la antigua dependencia ferroviaria.

        Conocí la estación y la idea de un tren en el Tuy me parecía extraño, hoy algo bucólico de tiempos pasados, pero que extrañamente cada vez que oía hablar de la estación imaginaba el recorrido del tren por los diversos parajes del Valle del Tuy, como si lo hubiese vivido. Con el paso del tiempo en diversos paseos familiares a los cuales mi padre nos llevaba en su carro por la región del Tuy, pude observar otras estaciones, una en San Francisco de Yare y las ruinas de otra -hoy ya desaparecida- en el sector Aponte cerca de la hacienda La Guadalupe en Ocumare del Tuy, pero también en las orillas de la carretera en algunos sectores se podían ver las vías de la línea, en especial en la carretera entre Santa Lucía a Mariche y sobre el curso del río Guaire, esto me parecía fabuloso pues era como hacer paleontología y descubrir el fósil de un mega animal ya extinto. Sigue leyendo

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Juan España Delgado

Por: Isaac morales Fernández

        Nació en la población de Cúa el 5 de noviembre de 1878, hijo de José María España e Isabel Delgado. Estudió su primaria en Cúa, en la Escuela Unitaria con el maestro Poeta Juan Espana DelgadoDávila. En 1896, cuando el joven tiene dieciocho años, decide trasladarse a El Valle, en las zonas aledañas a Caracas. Para ese entonces era muy común que la gente del Tuy que quería vivir cerca de Caracas, se mudara a esa Parroquia, por entonces sólo un caserío.

        Allí inauguró Juan España una humilde pulpería ese mismo año: Bodega “La Equitativa”. Pronto la personalidad de Juan España comenzó a atraer a los jóvenes bohemios de la capital, quienes comenzaron a frecuentar cada vez la pulpería de este afable poeta llegado de los Valles del Tuy, de Cúa específicamente, tierra hasta entonces apenas imaginada por la mayoría de los caraqueños a través de la obra narrativa de Rómulo Gallegos (principalmente en La trepadora, de 1925, ambientada en las tierras de Charallave y Cúa). En esa pulpería se hizo amigo de Francisco Pimentel “Job Pim”, Luis Manuel Urbaneja Achelpohl, Pedro Mancera, Ramón González, Tomás Rodríguez, Andrés Eloy Blanco, Rómulo Gallegos, y no dejarían de visitarlo alguna vez Pedro-Emilio Coll, Udón Pérez y tantos otros. Francisco Pimentel “Job Pim” le escribe esta estampa que nos da un buen acercamiento imaginario a cómo vivía Juan España: Sigue leyendo

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Editorial Revista Matria Nº 8

        Finalizamos por este año 2014 con una edición enmarcada en las fechas históricas de noviembre, alusivas a las luchas estudiantiles, esos escenarios donde se han forjado siempre los grandes transformadores de la realidad, los principales impulsores de la nueva sociedad, los soñadores de juventud eternamente erigida contra los poderes opresores del establishment mundial. Para el Colectivo Matria y sus más consuetudinarios allegados, es una gran oportunidad de comenzar a reconstruir esa historia en nuestra tierra tuyera, que data de varias décadas ya y que muy poco ha sido reseñada por los cronistas e historiadores de la región, una historia que yace solapada en las viejas páginas de los periódicos locales, en la memoria de algunos antiguos estudiantes revolucionarios, hoy convertidos en trabajadores profesionales al servicio del pueblo en el marco de una revolución que aún puja por darse una forma definida pero que sin duda está protagonizada, actualmente, por muchos de esos jóvenes de los setenta, ochenta y noventa que enarbolaron las banderas de la rebelión popular, de la reivindicación de eso que llamamos comúnmente “el futuro de Venezuela”, y que poco a poco fueron conformándose en lo que debemos ser hoy: ejemplo.
        Los profesionales de hoy, que alguna vez hicieron una incipiente revolución, una pre-revolución desde sus modestas trincheras, deben ser ejemplo de vida para los estudiantes que están actualmente formándose en los liceos y universidades y que aún tienen batallas por librar, aún tienen contradicciones que enfrentar, porque aún hay un imperio que derrotar, una burguesía estatal por destruir, pero con la consciencia de que en la época de Livia Gouverneur y más reciente en la época de Belinda Álvarez, los estudiantes aquí eran humillados, perseguidos, masacrados, desaparecidos, hoy en día en este proceso de transformación, los estudiantes son escuchados, atendidos, y principalmente: sensibilizados a la organización, al alistamiento en la lucha, al despertar de la consciencia. Los estudiantes de ayer son los maestros de hoy y no nos referimos sólo a los que trabajan en el aparato educativo.
        En tiempos de revolución debemos tomar consciencia de que todos los roles que cumplimos en la sociedad, hasta el más rebelde como el del músico punk o el más contestatario como el del escritor: todos debemos ser maestros de ética para las generaciones que vienen. Y que este año 2015 toda la patria sea una escuela y las escuelas sean la vida misma, la calle, la comunidad, los campos, las montañas, los mares y el horizonte en constante expansión como el universo mismo. Sigue leyendo

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Mauricio (Poemario de Francisco Cádiz)

RM.Portada del poemario Mauricio de Francisco Cádiz

      Francisco Cádiz nace en Yare el 9 de enero de 1943 decimista y rimador que ha dedicado casi toda su obra a la Leyenda de Mauricio, siendo este un personaje mágico icónico de los Valles del Tuy, el Sistema Nacional de Imprentas Regionales sede Miranda ha publicado el año 2012 su Poemario “Mauricio” compuesto por 22 poemas dedicados al mítico personaje, Cádiz describe la leyenda de Mauricio con las palabras siguientes:

      La leyenda tuyera de Mauricio, el encanto, data de siglo y medio aproximadamente, porque personas ya fallecidas como mi abuela y otras que a estas alturas tuvieran ciento veinticinco años, hablaban ya de esta historia. Ella decía que Mauricio fue detenido por intriga, que compraba casi todos los artículos menos sal y que él le advirtió al jefe civil que si no lo ponía lo más pronto en libertad, él sería responsable de lo que pudiera pasar, y estando toda la mañana y parte de la tarde con buen tiempo, cerca de las tres de la tarde empezó a oscurecer, y dicen que hubo rayos, truenos y centellas en el pueblo de Ocumare del Tuy, epicentro de esta leyenda. El jefe civil, viendo lo que estaba pasando, exclamó “¡suelten a ese hombre porque nos vamos a ahogar!”, y dicen que al momento de salir, el diluvio cesó. Él se suponía, al igual que los aldeanos y residentes, que el preso era el encanto de Mauricio. Por averiguaciones que he hecho, la primera información fue que Mauricio venía con arreo de mulas cargadas, y al pisar el río, desapareció con la carga y los animales y no lo volvieron a ver sino mucho tiempo después, un día que regresó al pueblo a comprar. Otros dicen que se fue a bañar al pozo de La Guamita y encontró a una mujer muy linda que lo invito a que se bañaran juntos. Ella le estiró la mano, entraron al pozo y allí desapareció.

      La idea de esta introducción es para que sepan de este encanto conocido en todos los Valles del Tuy. A él se refieren las poesías de este libro, mismo que dedico a todos los pueblos del Tuy, en especial a Ocumare.

     Francisco Cádiz es portador de Patrimonio Inmaterial por el municipio Simón Bolívar del Estado Bolivariano de Miranda.

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La revolución mexicana. Transformación y legado del estado mexicano moderno

Por: Antonio Delgado

     La revolución mexicana fue un tumultuoso y peculiar movimiento político y social que sacudió los cimientos de la sociedad azteca. Dicho acontecimiento, que se remontaba a varios siglos de incubación, encontró en la postrimería del siglo XIX y en los albores del siglo XX el momento preciso para su estallido. México fue escenario de un inédito cambio político, económico y social, que sin duda, influyó sobremanera en la transformación del Estado y por ende, marcó un hito en la historia mundial en general, y de América Latina en particular. A su vez, la revolución mexicana puede catalogarse como un hecho trascendental latinoamericano por las características que adquirió y dado también por la situación en la que se encontraba México en comparación con el resto de los países latinoamericanos.

    Durante la primera década del siglo XX, México presentaba una situación muy distinta a la de los demás países de la región, sobre todo, los ubicados en Centroamérica y en los Andes: un gobierno dictatorial, una muy desequilibrada distribución de la propiedad territorial agraria, y un notable crecimiento económico que contribuyó al desarrollo urbanístico e industrial de la nación con la consecuente aparición de una incipiente clase media y proletaria. La combinación de estos tres elementos, hizo de México, un país con condiciones explosivas revolucionarias.

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Francisco (Pancho) Villa y sus Dorados, imagen tomada de Wikimedia Commons.

I. La crisis del porfiriato. Genuflexión hacia los inversionistas extranjeros y mano dura hacia los connacionales.

     Porfirio Díaz nacido en 1830, tomó el poder a raíz del triunfo de la Rebelión de Tuxtepec en 1876, y su prolongado régimen se extendió hasta 1910. La primera etapa de su gobierno estuvo definida por un período de ascenso y consolidación en el poder (1876-1890), en el que imperó el lema de “orden y progreso”, se apoyó en el sector militar y logró la pacificación del país y el control del ejército, con lo que se obtuvo cierta estabilidad política, a través de prácticas conciliatorias e incluyentes, aunque también acudió a la represión de sus enemigos y adversarios. En el ámbito internacional contó con el reconocimiento del gobierno estadounidense y se restablecieron las relaciones diplomáticas con Francia e Inglaterra. La segunda etapa (1890-1904), se distinguió por el perfeccionamiento del control político, apoyado por sus partidarios “científicos” y “reyistas” y un destacado crecimiento económico: saneamiento de la hacienda pública, reducción de gastos militares, renegociación de la deuda externa, modernización de los códigos minero y comercial, creación de bancos modernos y tendido de vías ferroviarias, líneas telefónicas y telegráficas. Arribaron al país inversiones extranjeras norteamericanas y europeas, obras de infraestructura y se modernizó la agricultura y los cultivos de exportación. Fue un período definido con el lema “poca política y mucha administración”. Sigue leyendo

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