Feminismo, cuerpo, placer

Por: Bunke. Colectivo Feminista por el derecho al placer (i)
@BunkePlacer

Mujer leyendo, obra de Fernando Botero, año 1998.

No siempre el feminismo se intereso por el cuerpo, o mejor dicho, hablar de feminismo no fue ni es sinónimo de hablar del cuerpo de las mujeres, mucho menos del placer, de los placeres y del placer del cuerpo.

Ciertamente, durante décadas el feminismo tuvo como tarea develar y visibilizar la opresión y subordinación de las mujeres -y por ende de sus cuerpos- sin embargo es necesario la trascendencia de las reivindicaciones de nuestros derechos desde la noción del cuerpo como fuente de peligro, limitaciones y dolor, por ser mujer (signo atávico de la culpa inoculada por las religiones: aborto, prostitución, derecho a la NO violencia, pornografía, violencia sexual, etc.) lo que genera que la sexualidad como fuente de placer se vea reducida, y la masturbación femenina, por ejemplo es un tema que no aparece en los debates feministas, al menos no con la misma fuerza y cobertura que el resto de los temas mencionados.

De allí que, nuestro interés sea visualizar un tema que nos mueve y con-mueve desde nuestras propias prácticas, desde nuestros propios cuerpos. Así, es un asunto en construcción sobre el que apenas vamos asomándonos, descubriéndolo y debatiéndolo para enriquecerlo en el debate, en la reflexión, en la urgencia de compartirlo con otras y otros.

En primer lugar nos interesa que ampliemos el concepto de placer, en ese sentido cuando hablamos de placer lo hacemos en el sentido amplio e infinito del término, sin limitarlo al placer sexual, sino que éste está contenido en aquel.

Colombiana, obra de Fernando Botero, año 1999.

Nos interesa pensar las prácticas sexuales más allá de la estructura de género normativa que define lo que es socialmente re-conocido en la “estructura heterosexual dominante”.

Creemos necesario, en esta búsqueda reflexiva acerca del placer, re-pensar críticamente el asunto del género en las prácticas sexuales, pues en muchas ocasiones pudiéramos estar alimentando o conservando formas o prácticas de sexualidad normativa. Por ejemplo, creer que las mujeres obtenemos placer sexual sólo con una pareja heterosexual o en compañía de un otro, siendo el autoerotismo una práctica casi exclusiva de los hombres.

Cuando se habla de sexualidad se asocia inmediatamente a una normatividad heterosexual hegemónica que excluye otras prácticas sexuales y otras formas de placer, “nuevas configuraciones del género” como dice Butler (ii), pasa por permitirnos la experiencia del placer más allá de lo dicotómicamente permitido para hombres y mujeres y entender que en la intersección confluyen y se superponen un abanico infinito de posibilidades que se pierden cuando solo creemos que la normatividad heterosexual es la expresión de la sexualidad humana.

Es hora de echar mano de y a nuestro cuerpo más allá de las teorías, es necesario construir una praxis del placer que supere la hipocresía judeocristiana y en esto todas las mujeres podemos aportar ya no desde la academia, que bienvenido en su momento fueron los aportes, sino ya, y desde ya, en nuestro propio cuerpo como espacio de liberación, superando la dicotomía platónica y cartesiana del dualismo mente-cuerpo.

Nuestro cuerpo es el espacio de lucha, es el territorio a liberar y liberado para el placer y para la creación de otras fuentes de energías creadoras. Creemos que la lucha feminista debe continuar pero ya no sólo desde las ideas sino también y fundamentalmente desde el cuerpo. Un cuerpo que se configura día a día, un cuerpo que nos configura y lo configuramos.

Necesitamos comprender que placer y cuerpo, cuerpo y placer no son categorías aisladas. Nosotras estamos viendo el placer desde nuestro cuerpo y el cuerpo es el espacio de liberación de la opresión patriarcal, pero no desde la queja que nos paraliza, sino utilizando el cuerpo para continuar la lucha y una de las formas de liberación es disfrutando el cuerpo, a solas, con otros y otras.

Mujeres en la playa, obra de Fernando Botero, Bathers Private Collection

Notas:

(i) La autora de esta Columna Isaloren Quintero, es integrante de Bunke, Colectivo Feminista por nuestro derecho al placer y cedió su espacio individual para este trabajo del Colectivo.

(ii) Butler, Judith. El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad. Publicado en ingles, en 1999, por Routledge, Nueva York. Traducción de Ma. Antonia Muñoz. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., 200, Barcelona, España

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