Crimen de Estado contra los normalistas de Ayotzinapa

Por: Carlos Fernando López de la Torre*

       El 26 de septiembre de 2014 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, localizada en el Estado mexicano de Guerrero, fueron atacados por policías del municipio de Iguala de dicha entidad. Por el ataque murieron 3 normalistas y 43 de ellos fueron detenidos y posteriormente entregados al grupo delictivo y narcotraficante denominado Guerreros Unidos, estrechamente cercano al presidente municipal de Iguala. Desde entonces, los jóvenes estudiantes se encuentran desaparecidos.

         La desaparición de los normalistas de Ayotzinapa es una muestra contundente de los crímenes de Estado que el sistema político mexicano ha perpetrado contra la movilización social y en especial contra los estudiantes desde décadas atrás, situación agravada actualmente por los estrechos vínculos existentes con el narcotráfico. El lamentable suceso ha despertado la indignación de un amplio sector de la población civil mexicana y las masivas protestas que demandan la aparición con vida de los estudiantes han alcanzado el ámbito internacional con amplias expresiones de solidaridad. Señal clara de la trascendencia de este crimen, uno de tantos que ocurren a diario en México a raíz de la supuesta guerra contra los carteles de la droga y la naturalización de la violencia, es que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llamara a lo ocurrido como uno de “los sucesos más terribles de los tiempos recientes”1.

CARTEL AYOTZINAPA ES LATINOAMÉRICA

     La represión cometida contra los normalistas de Guerrero no es reciente. Por el contrario, posee una larga data histórica que demuestra dos tradiciones claramente diferenciadas. Por un lado, una tradición de resistencia estudiantil por parte de los jóvenes guerrerenses de la Normal, enfocados a defender un modelo popular de educación; por el otro lado, una tradición signada por la represión del Estado mexicano al modelo educativo promovido por los normalistas. Un breve repaso histórico permitirá comprender mejor esta idea.

       La Escuela Normal Rural de Ayotzinapa es un proyecto educativo ideado durante el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940) que tenía como objetivo la masificación de la educación popular a través de la formación de profesores rurales. La autogestión, el trato horizontal entre sus miembros y la instrucción política que acompaña a la pedagógica han sido elementos que han alarmado al Estado mexicano desde la década de 1960, cuando la escuela se convirtió en un bastión critico al autoritarismo gubernamental y a la marginación social a la que se mantiene a la mayoría de la población de Guerrero, uno de los estados más pobres del país. No es de extrañar que Lucio Cabañas, la figura más reconocida de la lucha guerrillera en México, haya surgido de esta institución escolar, así como el hecho de que uno de los capítulos más cruentos de la “guerra sucia” se haya desatado sobre esta región geográfica, represión que incluyó masacres, desapariciones forzadas y la aparición, por primera vez en América Latina, de los tristemente célebres “vuelos de la muerte” en el año de 1966.

Póster Ayotzinapa En Pie De Lucha

    La continuidad de estas dos tradiciones permite comprender en parte el ensañamiento del Estado mexicano contra los estudiantes, no sólo de la Normal sino de todo el país. Al ser el sector social más crítico de las políticas de Estado, los jóvenes preparatorianos y universitarios sufren constantemente la criminalización de sus protestas y los ataques de los grandes monopolios de comunicación, cercanos a su vez al gobierno de Enrique Peña Nieto. En consecuencia, el crimen de los normalistas de Ayotzinapa no es un caso aislado, no debe tratársele como un hecho aislado de la violencia en México; por el contrario, forma parte de un entramado y complejo sistema de aniquilamiento de la oposición político-social más crítica a un régimen que no abandonó las prácticas autoritarias de la Guerra Fría pese a que Peña Nieto se proclamó representante de un “nuevo PRI”.

      El crimen de Ayotzinapa debe indignar a los mexicanos y la comunidad internacional no sólo por la desaparición forzada de 43 estudiantes, hijos, compañeros, amigos… sino por ser un eslabón más de una cruenta cadena de terror que en la última década ha dejado miles de personas ejecutadas y desaparecidas. Quizás lo rescatable de esta desgracia es que, por primera vez en años, un extenso sector de la población mexicana ha alzado la voz exigiendo respeto al Estado de sus derechos fundamentales. Consignas como “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” o “Fue el narcoestado” brindan esperanza de que Ayotzinapa no caiga en el cotidiano olvido de la memoria colectiva de los mexicanos. La sociedad civil, los defensores de los derechos humanos y todo indignado por lo ocurrido debe abogar por el cumplimiento de la justicia en este y en los cientos de casos de desaparición forzada en México, así como el respeto a la vida de toda persona y actor social como el estudiantado mexicano. Los desaparecidos son nuestros y nos hacen falta a todos.

Póster Justicia Ayotzinapa

Notas:

1 .- Citado en “Cronología del caso Ayotzinapa: Un mes y los 43 normalistas aún no aparecen” en Animal Político, México D.F., domingo 26 de octubre de 2014. Disponible en: <http://www.animalpolitico.com/2014/10/cronologia-del-caso-ayotzinapa-un-mes-de-la-desaparicion-de-43-estudiantes/&gt;.

* Historiador mexicano. Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe. UNAM.

 

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