Maestros tereseños por siempre

Por: Jesús Silva Yrazabal

         Para quienes llegaron a este municipio Independencia en épocas más recientes y pasaron a ser tereseños aunque de domicilio e incluso los que nacimos ha mediado del siglo pasado en esta misma tierra, hay nombres en el campo docente que se perderían en el olvido si no hubiera de parte de quienes tenemos como misión recopilar, documentar, conservar y defender las tradiciones, costumbres y hábitos sociales de su comunidad un recuerdo el al menos los 15 de enero de cada año.

         Se pierde en la ignorancia de otros siglos los nombres de algún docente tereseños antes del decreto de instrucción pública de 1870, decreto que llegaría con retardo a nuestro pueblo.

Maestra Nora Inocencia Cerezo

        De aquellos tiempos anteriores a la década de 1950 se recuerdan a las hermanas Soriano, a Carmen María Maestre y Dolores González que falleció en 1948 que hoy día la escuela de la urbanización El Habanero lleva su nombre, también recuerdo oír hablar de la escuelita del maestro Prospero Carpio, quien en 1924 fue hecho preso por el Jefe Civil un Coronel de apellido Guzmán que por cierto elimino la escuela.

        Aquellos docentes por vocación que en poco o nada contaron con los beneficios sociales que contemplan hoy las leyes y que muchos de ellos nunca fueron a huelga, contribuyeron mucho a darnos una cultura de pueblo civilizado, con las deficiencias propias de sus limitaciones académicas, pero con una gran voluntad de servicio, justo sería que sus nombres apadrinaran simbólicamente las promociones escolares de nuestras escuelas básicas por lo cual es justo recordar a otras maestras de primeras letras como Libia de Guevara en la calle Lamas, la maestra Macaria en la calle Falcón, Margot Rodríguez en la calle Sucre.

        En aquellos tiempos junto a las Escuelas Federales ubicadas en el llamado casco del pueblo había otras escuelas situadas en los campos circunvecinos de la población, una de esas escuelas estaban situada en lo que se conoce como “La Tortuga” había otra en “La Culta” y en “Quebradeagua” en esta última impartía clases el maestro Miguel Hernández, en el presente esa institución lleva el nombre de dicho maestro, otros maestros que trabajaron en estas escuelas foráneas fueron Nora Cerezo, Marieta Tovar, Rosa Arteaga que bien merece que su nombre sea dado a la escuela que ayudó a fundar en el sector “La Ceiba”.

        También llega a mi memoria el maestro Rubén Bernal, “quien fuera jurado cuando aprobé el 6to. Grado”; Sila de Pantoja, Pedro Vicente Núñez fallecido en 1973 de quien la escuela básica de la urbanización Luis Tovar honra con su nombre.

        Las palabras de Don Simón Rodríguez tienen plena vigencia en este siglo XXI:

«El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a aprender; no al que manda aprender o indica lo que se ha de aprender, ni al que aconseja que se aprenda. El maestro que sabe dar las primeras instrucciones, sigue enseñando virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseñó a aprender»

Maestro Simón Rodríguez

 

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