La fotografía de la Hacienda Marín en la población de Cúa

Por: Iván López Calero

      Si bien la intención con este artículo es el de describir la fotografía o imagen gráfica que se presenta junto al mismo, se hace necesario referir primero a ustedes una breve crónica de esta importante Hacienda que estuvo ubicada en los ejidos de la actual población de Cúa, Valle del Tuy, del Estado Bolivariano de Miranda, en Venezuela. El trapiche de dicha hacienda se encontraba ubicado en la rivera norte del Río Tuy, a la altura de lo que hoy es la zona industrial Marín, esto con el fin de brindarles la mayor suma de elementos para facilitar la comprensión del contexto de la imagen a describir.

Hacienda Marín en Cúa, propiedad del Sr. Carlos Hernáiz, Foto tomada del Cojo Ilustrado del 1 de Noviembre de 1894Hacienda Marín en Cúa, propiedad del Sr. Carlos Hernáiz, Foto tomada del Cojo Ilustrado del 1 de Noviembre de 1894.

    Para ello debemos remontarnos al año de 1577 cuando se logra la pacificación del “Valle de la Nueva Salamanca” (hoy Valles del Tuy) por acciones de Garcí González Da Silva y Francisco Infante (a los cuales se les concedió el territorio por real Cédula como encomenderos) y de Sancho García conquistador que logra capturar y asesinar a los caciques Guacima, Acuareyapa y Apacuana, esta última, valiente mujer Quiriquire que opuso feroz resistencia a la conquista del valle.

     Una vez lograda esta pacificación, entran en posesión del territorio del Valle, siendo que a Garcí González Da Silva le corresponde el llamado “Partido del Río Tuy Arriba” (hoy Ocumare, Yare, Cúa, Tácata, Charallave hasta los linderos de la quebrada Maitana). Si bien Da Silva realiza alguna explotación agrícola en esta zona, es muy precaria y escasa más relacionada al estanco del Tabaco que a otro rubro. Al morir éste para el año de 1625, el territorio entra en descuido, incluso siendo azotado por un fuerte terremoto el año de 1641, pasado un tiempo, para 1657 los herederos de Da Silva venden parte del territorio (Hoy Cúa) a Don Marín de Grasnizos, quien funda una hacienda a la cual denomina “Hacienda Marín”, Marín es el nombre que incluso se adopta para denominar luego a la población que poco a poco se fue formando en una loma cercana y que con el paso del Tiempo pasó a ser “Marín Alias Cúa” y por último a “Cúa” como hoy se le conoce, claro está, que atendiendo a complejos procesos lingüísticos y sincréticos que aún no están claros.

     En las crónicas oficiales de la población de Cúa se afirma que Bernardo Rodríguez y Mayor del Toro y Heredia, nacido en 1675 en la Isla Gran Canaria, compra a principios del siglo XVIII, la Hacienda Marín a los herederos de Marín de Grasnizos; cacaotera primero, cafetalera y azucarera después en manos de Don Bernardo y sus herederos, se convierte en una de las haciendas más importantes y prósperas de la región del Valle del Tuy, esto incluso lo refleja Don Pedro José de Olavarriaga en su obra-informe, “Instrucción General y Particular del Estado Presente de la Provincia de Venezuela en los años 1720 – 1721” personaje encargado por la Compañía Guipuzcoana de analizar la situación económico-geográfica de Venezuela cuyo principal objetivo de su actividad era realizar un sondeo económico de la factibilidad de las negociaciones de España y la Compañía Guipuzcoana en la para entonces Provincia de Venezuela.

        La propiedad de la Hacienda continúa en manos de los del Toro, de generación en generación, hasta llegar a manos del Marqués Bernardo Nicolás Rodríguez del Toro y Ascanio, hermano del para entonces III marqués del Toro Sebastián Rodríguez del Toro y Ascanio, Bernardo Nicolás es el padre de María Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro y Alayza (esposa del Libertador Simón Bolívar) y a la cual Don Bernardo pensaba dar en herencia la propiedad de Cúa, luego de la muerte de su hija, este lega en testamento la propiedad a una de sus sobrinas Ramona Rodríguez del Toro y Alayza haciéndose efectivo el testamento el 14 de abril de 1818.

        Esta sobrina del marqués cuidó bien de la hacienda a pesar de que residió siempre en España y para el año de 1841 otorga un poder a don Francisco de Iturbe, residente en Venezuela, quien ejerciendo la voluntad de Ramona Rodríguez del Toro, el 27 de Octubre de ese año realizó la venta de la Hacienda “Marín” a Ramón Muro y Pedro de las Casas, estos dos hombres eran socios y además concuñados, pues estaban casados con las hermanas Luisa y Soledad León, respectivamente.

        Para el 24 de Abril del 1846, por razones desconocidas, Don Ramón Muro y su esposa Luisa León de Muro, venden a Pedro de las Casas y su esposa Soledad León la parte que les corresponde de la Hacienda, incluso quedan en deuda, la cual van cancelando por cuotas o giros de hipoteca y para el 15 de Abril de 1852 se registra, en una nota marginal al documento de compra-venta, el último pago de la deuda realizado por Doña Luisa León y de su Hijo Ramón Muro León (ya don Ramón había fallecido).

      Don Pedro de las Casas y Doña Soledad León hacen prosperar la hacienda azucarera principalmente entre otros rubros y a la vez hacen crecer su familia con el nacimiento de tres hijos siendo estos; Gertrudis, Emilio y Andrés, Gertrudis a finales de la sexta década del siglo XIX contrae matrimonio con Carlos Hernáiz, muertos Don Pedro y Doña Luisa, según documento del 19 de Junio de 1871 se procede a la partición de bienes entre sus herederos, siendo que en ese documento se le otorga la propiedad de la hacienda a Gertrudis con el párrafo siguiente:

“Está igualmente convenido entre los interesados que a la Señora CASAS DE HERNAIZ, se de en dominio y propiedad exclusivas, toda la posesión y hacienda de “SANTA ROSA DE MARÍN” con cuantos derechos y anexidades le correspondan, quedando completamente satisfecha de su legítima. Por lo tanto queda desde luego hecha tal adjudicación a la expresada Señora Casas de Hernáiz”.

        Vemos entonces que la propiedad pasa a manos de Gertrudis de las Casas de Hernáiz y esta concede un poder a sus esposo Carlos Hernáiz para que este la administre y disponga de ella de forma razonable para hacerla prosperar, es bajo la administración de esta familia que se registra fotográficamente el trapiche de la hacienda y se publica la imagen sumándole un breve comentario de su productividad en el Cojo Ilustrado Nº 069 del 01 de Noviembre de 1894, dejando así constancia no solo de lo productiva de la misma, sino también de su ubicación, coincidiendo con la de los restos actuales y el torreón que aún permanece en pie.

         Descripción de la Fotografía.

      La imagen que se presenta fue digitalizada de un ejemplar de El Cojo Ilustrado, como se ha referido, del número 069, pues se desconoce el destino de la original, por tal razón no sabemos cuales son sus dimensiones y color originales, la técnica empleada o el nombre del autor, más sin embargo su valor radica en su legado histórico.

Hacienda Marín en Cúa, propiedad del Sr. Carlos Hernáiz, Foto tomada del Cojo Ilustrado del 1 de Noviembre de 1894Hacienda Marín en Cúa, propiedad del Sr. Carlos Hernáiz, Foto tomada del Cojo Ilustrado del 1 de Noviembre de 1894.

        En ella se observa, hacia la parte del fondo la línea del río Tuy, su curso dando forma a la loma de lo que hoy es la entrada de la Comunidad del Conde, la rivera del río destaca claramente al lado izquierdo de la chimenea, a primera vista llama mucho la atención el gran número de personas, todas atentas al fotógrafo, en situación de pose ante el acontecimiento, en la parte derecha del que observa vemos el edificio que se presume fuese el almacén de materias primas, pues pueden ver las carretas cargadas de cañas de azúcar encaminadas a la gran puerta del mismo, se puede observar que es el más grande del complejo, no solo a lo ancho sino también en profundidad y altura, con techos completamente cubiertos de tejas a dos aguas. Entre este y el edificio del trapiche, se pueden ver algunas puertas, suponemos que para trasladar o trajinar la materia prima al trapiche, según se desarrollaba la labor diaria.

     Al centro de la fotografía destaca la pieza principal del complejo, la chimenea del trapiche o torreón, completamente blanco por la cal que lo recubre, se puede apreciar la columna de humo que de este sale, dejando en evidencia la ardua actividad del proceso de la caña de azúcar, para obtener la melaza, la azúcar, los papelones y el aguardiente, productos de común elaboración en todos los ingenios de este tipo, anexo a este, estaba un edificio menor en el cual se almacenaba y alistaba los distintos productos terminados para su posterior venta.

        Se observa que toda la labor de arrear o trasladar la materia prima y los productos terminados se realizaba a través de la fuerza animal, pues las carretas son tiradas por bueyes y mulas, y se aprecian algunas personas sobre mulas o caballos, la forma de vestir de las personas es la típica de los campesinos o jornaleros de la época con sombreros anchos o alones de paja, los pantalones remangados a media pierna y las camisas de algodón blanco, coincidiendo con otras imágenes contemporáneas.

Anuncio descriptivo de la hacienda Marín en Cúa, Cojo Ilustrado Nº 069 1 de Nov de 1894Anuncio descriptivo de la hacienda Marín en Cúa, Cojo Ilustrado Nº 069 1 de Nov de 1894.

        Como anécdota a destacar, a finales de la última década del siglo XIX los cultivos de la hacienda se ven afectados y los recursos de la familia Hernáiz mermados, por lo cual Don Carlos Hernáiz se ve obligado a constituir una hipoteca sobre las propiedades de la Hacienda el día 01 de Junio de 1899 ante la Caja de ahorros de Caracas, la cual debe ser cancelada el 09 de octubre de ese mismo año, en vista del corto plazo y que la situación no mejoraba, la familia se ve forzada a vender una sección de la propiedad, la Finca Aparay, la cual venden el 06 de septiembre de 1899 al General Francisco Tosta García, (dividiendo de esta manera la propiedad en dos grandes extensiones), de esta partición nace la Hacienda Aparay, propiedad que aún en la actualidad conserva algunas hectárea, pero gran parte de la misma forma hoy día parte del pueblo de Cúa.

       Una fotografía que considero de gran valor, pues muestra la faena y la calidad de la tierra del Valle del Tuy, la pujanza de los hacendados y la fuerza de los pobladores de la época, hoy en la región han desaparecido los ingenios y este torreón aún persiste en pie como huella, como recordatorio, como bastión de ese pasado duro, pero productivo y lleno de oportunidades para el emprendedor agrícola y pecuario y cuyo valor fue reconocido y valorado a través de sus frutos, no solo en las mesas venezolanas sino también del mundo.

      El estudio de esta tradición de propiedad, y la descripción de la imagen, permite ver la forma de uso de la tierra de las haciendas del Valle del Tuy, mostrando la forma de explotación de la tierra y la importancia que tomaron cada rubro (cacao, café, azúcar, añil, tabaco, entre otros) según el paso del tiempo y las formas de comercio que se imponían en cada uno de estos.

      Revela que a través de escudriñar en esta forma de productividad en el Tuy, se pueden realizar estudios serios de los porcentajes de participación de esta región en la economía de Venezuela, se observa también el interés o especial preferencia del mantuanaje Caraqueño de aquellas épocas por estas tierras consideradas de las más productivas del país, ya que otras familias de renombre y el marqués del Toro tuvieron otras propiedades en el Tuy, pero aún mejor, habla de la capacidad que poseen los Valle del Tuy para la producción Agrícola y pecuaria que puede actualmente aprovecharse y convertir estas tierras nuevamente en una zona pujante y productiva que ayude a fortalecer la economía no solo del Valle, sino también la de Venezuela.

Fuentes Bibliográficas:

♠ Archivo documental de la Familia Fuentes Robles, Cúa, Estado Bolivariano de Miranda.

♠ Archivo General de la Nación. Venezuela.

♠ Hernández G, Manuel. “Los Canarios en la Venezuela Colonial (1670-1810)”, Caracas, Bid & co. Editor-Gobierno de Canarias, 2008, 601 pp.

♠ Monasterios, Manuel Vicente. “Crónicas de Cúa, Memorias de un pueblo que se nos fue”, Fondo editorial Generalísimo Sebastián Francisco de Miranda, Los Teques, Edo Miranda, Venezuela, 2012, 224 pp.

♠ Olavarriaga, Pedro José. “Instrucción General y Particular del Estado Presente de la Provincia de Venezuela en los años 1720 – 1721.”, Ediciones de la Fundación CADAFE, Caracas, Venezuela año 1981, 218 pp.

♠Oviedo y Baños, Fray José, “Conquista y Población de la Provincia de Venezuela.” Colección Clásica, Biblioteca Ayacucho, Caracas, Venezuela, 2004, 465 pp.

♠ Quintero, Inés, “El Último Marqués” Fundación Bigott, Caracas, Venezuela, 2005, 240 pp.

♠ Revista “El Cojo Ilustrado” Nº 069 del 01 de Noviembre de 1894. Caracas, Venezuela, 35 pp.

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