DOSSIER 6.2: La Guerra a muerte; aspectos económicos y sociales de la incursión de Rosete en el Valle del Tuy

Por: Antonio Delgado González

Revista Matria Nº 6.

      La Guerra a Muerte, aquella guerra terrible de los años 13 y 14 de la centuria decimonona venezolana, encontró a los pueblos tuyeros y aragüeños sumidos en una catástrofe económica y social, que tuvo gran impacto en la vida de la otrora provincia de Caracas y se constituyó en un acontecimiento significativo para las historias regionales y locales de estos pueblos.

John Hamilton Potter. Travels Through the Interior of Colombia. Londres, 1827. Colección Libros Raros de la Biblioteca Nacional de VenezuelaJohn Hamilton Potter. Travels Through the Interior of Colombia. Londres, 1827. Colección Libros Raros de la Biblioteca Nacional de Venezuela.

La desestructuración económica de Los Valles de Aragua y del Tuy ante la presencia de Rosette.

    Si muchos pueblos de Venezuela, asistieron como testigos horrorizados de la Guerra a Muerte, quizás, no haya alguno que la sufriera de manera cruel y espantosa como los Valles de Aragua y del Tuy. Estos pueblos, cayeron bajo la cuchilla y la barbarie que sacrificó a la población civil y destruyó o intentó destruir las unidades de producción, que durante el período colonial garantizó el suministro y abastecimiento de mercancías en el mercado caraqueño.

   Fueron dos los elementos a tomar en cuenta en el proceso de desestructuración económica y social en la Venezuela del siglo XIX, el primero natural y el segundo político. Si las condiciones geográficas limitaban las comunicaciones en el ámbito territorial; el estallido de la guerra nacional de independencia, sobre todo, la etapa de la Guerra a Muerte, contribuyó decisivamente a desarticular la producción agraria venezolana y la inevitable dispersión de la población.

      Los valles de Aragua, Tuy, Caracas, la zona de Barlovento y las tierras bajas del Lago de Valencia, que en el otrora período colonial, se constituyeron en asientos de prósperas agriculturas de plantaciones de caña de azúcar, añil y trigo, entre otros rubros, exteriorizaban durante la Guerra a Muerte un panorama económico pavoroso. Las regiones mencionadas no tenían nada que exportar y apenas podían satisfacer las necesidades elementales del mercado interno. El llamado granero de Caracas, los Valles del Tuy, concurrieron como testigos y víctimas de una guerra terrible, que entre 1813-1814, hizo estragos en la población y en las actividades productivas de las haciendas monocultoras y monoproductoras, ya que impidió el abastecimiento suficiente de productos y el comercio con el mercado de Caracas.

     Al respecto, los estudios realizados sobre la región por el historiador Diógenes Molina Castro, refieren que la población de Santa Lucía del Guaire y otros cantones de la provincia de Caracas, vivieron años aciagos desde 1812 hasta 1814, primero con la catástrofe natural del terremoto, y luego, con la tragedia político-social que significó la presencia de Rosette en los Valles del Tuy, particularmente, en Ocumare.

     Pobreza colectiva, parálisis productiva, saqueo y estampidas negreras que huían de las haciendas, era el cuadro desolador que pintaban estos pueblos durante la Guerra a Muerte.

La presencia de Rosette y otros pormenores de la Guerra a Muerte en el Valle del Tuy.

     Los Valles del Tuy, al igual que los valles aragüeños, al formar parte de la provincia de Caracas, desempeñaban un importante papel en la economía de aquella provincia. Es interesante ver la manera como la Gazeta de Caracas elogiaba las virtudes de estos pueblos y se lamentaba de las ruinas en las que se encontraban ante la irrupción de las huestes de Boves.

…Los Valles de Aragua y del Tuy, en que la naturaleza, aun más rica que la imaginación más brillante, fomentada por el arte y los siglos, formaban las delicias de Venezuela, son el objeto de la amargura. Sus riquezas, su población, su perspectiva interesante, convidaban antes al forastero; y ahora le ahuyenta el espectáculo de sangre, de miseria, y el vestigio del crimen que halla por todos ellos”.

José Tomás Boves y La Guerra a Muerte Imagen tomada de www.Tucuy.wordpress.comJosé Tomás Boves y La Guerra a Muerte, imagen tomada de http://www.Tucuy.wordpress.com

     La muerte y la desolación era denominador común en el Valle del Tuy durante la Guerra a Muerte. Pero llama la atención la descripción que hace la Gazeta de Caracas sobre la matanza que ejecutó Francisco Rosette en el recinto eclesiástico de Ocumare del Tuy:

“…Desde el pequeño pueblo de Ocumare, cuyos recintos contienen más de trescientos muertos, no es posible internarse más en el vasto Valle. No era mayor el número de sus habitantes de ambos sexos. Los miembros destrozados de algunos, están esparcidos en el pavimento del Templo y sobre sus Altares, donde se acogieron creyéndose defendidos por la santidad del lugar…”.

     La matanza realizada en la población de Ocumare por el depredador Rosette fue extremadamente cruel: casa por casa, asesinó a hombres, mujeres y niños, y simultáneamente aplicaba la política de incendiar algunas viviendas. Las cartas y documentos publicados de la época dan fe de la devastación causada por la guerra en el Tuy y de los horrores cometidos por Rosette.

     La presencia de Rosette en el Tuy, en especial Ocumare, redujo a esta localidad a una guerra de aniquilación y exterminio, y los pobladores sobrevivientes de la masacre, huían de aquel espantoso lugar.

El General Páez, el llano y los llaneros. Caracas, Concejo Municipal del Distrito Federal, 1973. Dibujo de César Prieto, 1904, tomado la Revista Memorias de Venezuela, número Especial de marzo de 2009El General Páez, el llano y los llaneros. Caracas, Concejo Municipal del Distrito Federal, 1973. Dibujo de César Prieto, 1904, tomado la Revista Memorias de Venezuela, número Especial de marzo de 2009

Rosette. Los levantamientos de esclavos y su impacto en la producción y en la población en el Valle del Tuy.

      Sin duda, el componente étnico-racial que representaba la población esclava y servil en Venezuela, estaba íntimamente relacionada con la producción en las plantaciones y haciendas; y su participación en la guerra a favor de uno u otro bando en confrontación no debe menospreciarse. José Tomás Boves, Yañez y Eusebio Antoñanzas, entre otros caudillos, no escatimaron esfuerzos en incorporar bajo la bandera realista a “…la población humilde de los llanos, especialmente a los peones, esclavos, manumisos y negros cimarrones y los condujeron hasta las regiones centrales de Venezuela para hacer la guerra a la diablocracia y apoderarse de las propiedades de los blancos…”. Esta política de sublevar a los esclavos y distribuir las propiedades de los blancos, lesionaba no solo las bases económicas del orden colonial, sino que a la vez provocaba una desarticulación y estancamiento de la producción, por el desplazamiento de la mano de obra.

     Con este objetivo, Boves envió al Comandante Francisco Rosete para actuar sobre los Valles del Tuy y al Comandante Francisco Tomás Morales sobre La Victoria, para ejecutar una operación tenaza sobre Caracas. En el Tuy, las órdenes que comunicó Boves a Rosete fueron de levantar la esclavitud de Ocumare. Pero más que un levantamiento, fue una medida de coacción, ya que más de tres mil esclavos fueron forzados a servir en el ejército realista. La táctica que empleaba Rosette era la emisión de un decreto que bajo pena de muerte obligaba a los mayordomos a presentarse en compañía de un listado de todos sus esclavos.

     En un documento publicado en la Gazeta de Caracas fechada en mayo de 1814, se aprecia una breve exposición de los alzamientos de esclavos: “…Todas las esclavitudes de los Echesurias fueron sublevadas. Se han presentado algunos. La del C. Joaquín Arestigueta los, asesinado en la iglesia de Ocumare por Rosete, también fue sublevada (…) La esclavitud del Presbítero Mateo Monasterio fue obligada a tomar las armas…”. Efectivamente, estos levantamientos de esclavos y los consecuentes desplazamientos de la mano de obra, provocaron una seria destrucción de las unidades de producción y de la economía de los Valles del Tuy, que repercutía inevitablemente sobre Caracas.

     No obstante, a pesar de los esfuerzos de Rosete por destruir las haciendas y las plantaciones, no pudo acabar con la fecundidad de los suelos tuyeros. Muchos hacendados trabajaron en el cultivo de sus campos y algunas cargas salían para la Capital. Muchos negros fieles salieron de los montes donde se habían ocultado durante la irrupción de Rosete y se incorporaron a la faena laboral al lado de sus antiguos amos.

Fuentes consultadas:

Academia Nacional de la Historia, Gazeta de Caracas. Caracas, reproducción facsimilar Biblioteca ANH, 1983.

BRITO FIGUEROA, F. Historia económica y social de Venezuela. Tomo I. Caracas, Ediciones UCV, 2000.

MACHADO GUZMÁN, G. Guerra de exterminio… aquellos años sangrientos. Caracas, Editorial Tecnocolor, 2003.

MOLINA CASTRO, D. El granero de Caracas. Los Valles del Tuy: Del señorío colonial al urbanismo petrolero. Caracas, Fedupel, 2002.

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