Celia Bosque de Graterol, un recuerdo que no olvidarán

Por Isaloren Quintero Bernal.

     Pasar de ser una persona común a ser un ‘personaje’ supone al menos unos requisitos mínimos: que la gente sepa quién eres por tus propios méritos, conocer y que te conozcan en toda la extensión del territorio en el que inciden tus acciones, hacerse respetar con un liderazgo sensible y sencillo, gozar del afecto de propios y extraños. Todos ellos los cumple Doña Celia Bosque de Graterol a quien no le gusta que a sus 88 años le llamemos Doña, sino simplemente Celia.

      De Celia es mucho lo que puede decirse. Una mujer que supo combinar la sensibilidad y la afectuosidad con el carácter y el temple necesario para incursionar en la política, un territorio que en su época y en la nuestra sigue siendo del dominio y preeminencia masculina. 

     Así, que una mujer haya logrado ocupar cargos importantes en la dinámica política como  Concejala, Presidenta del Consejo Municipal, Presidenta del Partido en el Municipio, Jefa de la Sección de Timbres Fiscales del Ministerio de Hacienda, Presidenta de la Liga de Voleibol, Prefecta, cuando aún no se hablaba ni por asomo de igualdad de género, de igualdad de oportunidades, de equidad de género, debió ser, más que por benevolencia de sus jefes y patriarcas políticos, por verdaderas condiciones de esta aguerrida mujer luchadora que durante décadas se ocupó de los asuntos civiles, políticos y cotidianos de nuestro municipio. 

      Por eso ante la pregunta ‘qué representaba ser mujer en el ejercicio de los diferentes cargos que ejerció’ nos responde decidida: valor, valor nada más, porque hay que tener valor para trabajar en todo eso (…) y la constancia, tomar en cuenta a la gente, oír a la gente”[1].

       Celia nació el último día del año 1.925 en la Parroquia Candelaria de Caracas y no fue sino hasta la edad de 34 años que piso suelo ocumareño con sus cuatro hijos – hoy por desgracia solo viven tres de ellos – su esposo y una designación bajo el brazo para trabajar como Ecónoma del Grupo Escolar Miranda en el año 1959, después de haber recorridos unos cuantos lugares por trabajo y su accionar político en el Partido Social Cristiano Copei del cual es fundadora y en el que se mantiene con una militancia activa aun en las condiciones de su existencia. 

      Sus inicios en la política ocurrieron por su espíritu innato para la indagación, la socialización, el servicio a las y los más necesitados, su incansable capacidad de trabajo, su capacidad de anteceder los acontecimientos, su solidaridad y espíritu de servicio. 

      En nuestro municipio durante 15 años desde 1.989 hasta 2.004, dos periodos del gobierno de Arnaldo Arocha y dos periodos y medio del gobierno de Enrique Mendoza, se desempeñó como Prefecta, cargo que era designado directamente por el Gobernador del Estado. Celia fue testigo presencial y máxima autoridad de cuanto matrimonio, presentación de niñas, niños, actas de defunción, arbitro en conflictos tan pintoresco como la muerte del conejo de un vecino por otro que no se negaba a pagarlo pero aquel quería era “su conejo”, hasta asuntos de extremo cuidado como la presentación de personas que habían cometido delitos mayores. Ante todos ellos Celia mantenía la misma calma y la misma convicción: realizar su trabajo sin amilanarse ante nadie. “siempre digna y constante chica”[2].

      En estos tiempos, cuando la política para algunos pareciera ser un instrumento de uso personal para obtener beneficio, lucro o prestigio, el ejemplo de Celia Bosque de Graterol es digno de rescatar. Humilde, sencilla, incorruptible, sabia de la política, franca y llana de palabras, sagaz y profunda en el análisis de las circunstancia aun cuando la visión sensorial le falte en el ocaso de sus años, el olfato político se agudiza en su humilde vivienda de la urbanización Parosca donde vive y recibe aun a personas “para darles aunque sea un consejo”[3] y algunos que intentan ser personajes de una historia que ella atestigua con la tristeza ante la pérdida de un hijo, pero la voluntad de seguir viviendo para que su nombre sea “un recuerdo que nunca olvidaran”[4].

[1] Testimonio: Celia Bosque de Graterol, 88 años, política, madre, vecina de la Urb. Parosca, Ocumare del Tuy, municipio Tomas Lander, entrevista 12 de noviembre de 2.013

[2] Ídem

[3] Ídem

[4] Ídem

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