DOSSIER 4.3: El pito de Mopia y otros testimonios del pasado tereseño

Testimonios de Ruffo Batatima.

Etiqueta de los sacos de azúcar de 50 kilos del ingenio mopia

     A finales de la década de los años 50`s recuerdo cuando en los conucos de los caseríos de El Loro, Cogollar y Las Yaguas, se llegaba la hora del almuerzo. Nuestros abuelos nos decían “¡ya son las doce del día, está sonando el pito de Mopia!” Ese pito retumbaba en todos los Valles del Tuy, los abuelos paraban sus faenas para almorzar y descansar un poco para luego continuar sus labores a partir de la una cuando el pito sonaba de nuevo. Era el mismo pito del Central Azucarero Santa Epifanía. A finales del año 1962, mis padres deciden que debíamos mudarnos a Santa Teresa para poder seguir estudiando. En esos días nos enteramos que el esposo de mi prima Consuelo Molina había muerto en un accidente de trabajo cuando hacía mantenimiento a la caldera donde hacían el papelón. Murió de forma instantánea al caer dentro de la caldera. Cuando pasábamos frente al ingenio Mopia se veían los tablones de caña, las acequias, y había mucho olor a papelón. 

      A 50 mts de la entrada de pueblo viejo estaba La Puya(1) donde los trabajadores de la hacienda Mopia tomaban refrescos, cervezas y algo de bastimento. Cuando nos trasladábamos a Santa Lucía, en La Virginia estaba la destilería de alcohol donde se procesaba el aguardiente Ybarra, de Genaro y Ramón Padrón, y ya llegando a Santa Lucía, frente a la hacienda El Volcán, estaba la refinería de azúcar.

     Frente al barrio El Hormiguero, hasta Macuto, desde el río Guaire se veían los hombres trabajando, clavando estacas para retirar el cauce del río. A estos señores se les denominaba “martineteros”. El martinete era una pieza pesada que tenía tres patas, tres hombres la levantaban para golpear la estaca, preferiblemente de Guatacaro, y un hombre la sostenía. El sonido del golpe con el pujido de los que la golpeaban se oía a distancia sorprendente. Este trabajo lo hacían semidesnudos. Recuerdo al maestro “Taguacita”. Él daba clases en La Virginia a los de la hacienda, y cuando venía a Santa Teresa se embriagaba y hablaba solo. Siempre usaba paltó, era un señor de baja estatura. En el río Tuy nos bañábamos, sacábamos sacos de Corronchos, pescábamos Tablas, Guabina y Mocha negra. En la Laguna de Lambedero había patos y babas. 

INGENIO SANTA EPIFANÍA EN SANTA LUCIA. (2)     En la década de los ’70 fue que pusieron el Centro Turístico El Lago, donde había lanchas con remos, algunos le ponían motor fuera de borda, y cada una tenía nombre de las diferentes ciudades de los Valles del Tuy. También recuerdo que íbamos en bicicleta al caserío Las Monjas, en esta hacienda había una pareja de indígenas, el indio algunos fines de semana llegaba al botiquín de la estación a tomarse unos tragos, y cuando se embriagaba, los demás señores nos decían que no nos acercáramos al indio porque comía gente.

     En esta hacienda también existía un chofer conocido como “el Mono de Las Monjas”. Conducía una gandola que llamaba la atención por tener el volante del lado derecho. En esta hacienda también filmaron una película, si mal no recuerdo se llamaba El encuentro.

(1) La palabra Puya se refiere a una pequeña pulpería o bodega de la época.

Las Imágenes: Foto de la Etiqueta de los sacos de 50 kilos del Ingenio Mopia y Foto del Camino al Trapiche del Central Azucarero Santa Epifanía, en Santa Lucía del Tuy, circa años 60`s del siglo XX. Autores desconocidos.

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