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DOSSIER. 5.3: Las mujeres de Ocumare del Tuy y sus faenas…

Por: Isaloren Quintero Bernal

 

     A estas alturas de la historia no está en discusión el aporte y trabajo de las mujeres. Sin adentrarnos en las profundidades teóricas de las categorías marxistas, las mujeres desde siempre han trabajado; han trabajado muchísimo y sigue siendo poco el re-conocimiento de las características, formas y modos de realizarlo, tanto como del reconocimiento de sus aportes a la construcción de humanidad.

     En Los Valles del Tuy, así como en la mayoría de los pueblos de nuestro país a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX ya las mujeres trabajaban respondiendo al rol de tareas “tradicionales” asignadas social y culturalmente. Este trabajo podía ser en áreas de la pequeña manufactura (tejer capellá, atarrayas, sombreros, cestería en general), el comercio (venta de dulces, comidas, coronas de flores) y servicios (lavar y planchar a domicilio, cuidar niñas, niños, adultas y adultos mayores).

Faenas Diarias tomado de yezidarteta.wordpress.com

Faenas Cotidianas imagen tomada de yezidarteta.wordpress.com

     Se mantenía así la división de tareas, siendo la reproducción y mantenimiento de la vida doméstica la principal responsabilidad asignada a las mujeres, lo cual no la eximía de “ayudar” en actividades más pesadas como la agricultura, matar ganados, criar pollos y cerdos.  Sigue leyendo

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DOSSIER 5.2: Las abuelas cimarronas y la pedagogía de la ancestralidad

Por: Luisa Pérez Madríz.

     Las abuelas son las madres dos veces, un trozo de papelón con chorrito de limón, es la mano que palma con fuerza para corregir y la misma mano que elabora dulces para consentir. Las que nos inducen a imitarlas sin proponérselo. A veces creemos odiarlas y terminamos por amarlas mucho, mucho, mucho…

     Son las que sobreviven en los recuerdos. “El que no tuvo abuela se perdió lo mejor de la niñez” ¡Mis abuelas cimarronas ambas! Una, dulcita como el yuyo de cacao, consentidora, amorosa, campesina, a quién el campo le chupó todo el sudor y sus fuerzas; esa era Rosalía Pérez, negrita de ébano pulido, delgadita y ágil, de quién jamás recibimos mis hermanos y yo un maltrato verbal, ni siquiera una mirada de ira; tenía el don maravilloso de la paciencia.

     Mi otra, abuela materna era un general en jefe, crió 9 hijos y 7 nietos, entre ellos yo. Mi adorada Eulalia Madríz una bachaca que no creía en nadie y su norte era el bienestar y la unión de la familia. Mis abuelas, mis tías, mis viejísimas y chochas vecinas, todas sabias, nobles, hermosas, reinas del cumbe curiepero y barloventeño, formando y forjando la descendencia con sus conocimientos.

Abuelas Cimarronas de Origen Africano foto, Juan Padilla

     Lo doloroso de esta gran verdad es que descubres que esos conocimientos se titulan en el doctorado de la vida, lamentablemente ya no están, se fueron a ese plano, dejándonos solamente ese valioso legado que despectivamente muchos llaman BRUJERÍA y yo insisto que es ciencia.Si muchas de estas mujeres no sabían leer y escribir ¿Cómo tenían soluciones y remedios para todo? Si te dolía la barriga, sabían si era mala digestión, un guarapo de menta o de concha de naranja seca. Si eran gases: col y anís estrellado.

     Si eran parásitos: purgante de coco y piña y luego para recogerlos, se preparaba en una bolsita de tela, fregosa, lombricera y pasote; así no se regaban todos y buscaban salida; si por algún motivo esto llegaba a suceder, le untaban en las coyunturas o articulaciones ajo machacado para que no provoquen la temida “alferecía de lombrices”. Kerosene, asafétida y ajo, reviviendo más de un muchacho.

     ¡Ay de resfríos, pechos trancados y flema! Café cerrero con aceite de oliva en ayuno.

     Frotarnos con aceite alcanforado calientico con la llama de una vela en el pecho y en la espalda. Beber una cucharilla de aceite de corozo, manteca de raya o infundio de gallina, que feo olíamos pero nos curábamos. Así mismo guarapo de clavellina, flor amarilla, paraíso, reseda, cebolla morada, sábila, tártago y hasta leche de vaca o chiva. ¿Nos dolía la garganta? Limón, miel, arcilla, bicarbonato y unos tantos tocamientos y adiós amigdalitis. ¿Ronquera? Jugo de remolacha y clara de huevos, té de conchas de cebolla, comer un trozo de vela o masticar jengibre. Si le salía un acceso o furúnculo: concha de ajo, hojas de ají, también hojas de tabaco y en horas empieza a drenar y desaparece. Si tienes una visita indeseable y quieres que se retire rápidamente, volteas cobre, un plato, un vaso de agua detrás de la puerta de la calle y solucionado el problema. ¿Le duele un oído? Gotas de leche materna u hojas de brusca. ¿Problemas en la piel? Yerba mora, amor seco, flores de cautaro, se toman, o se dejan secar en el aire y luego se cubre el cuerpo con almidón de yuca. ¿Mal de ojo? Primero buscar quién ensalme y luego llevar 3 ramitas de distintas plantas que casi siempre son crucetilla del niño, brusca y ruda.

     Así mismo, para limpiar ambientes de malas influencias, se colocan ramas de eucalipto, bayrun y alcanfor en sitios estratégicos de la casa.

      Si las hojas de los árboles se voltean, lluvia segura. Le salen los primeros dientes al niño y se babea, un chupón de auyama de huesito. ¿Diarrea? Té de conchas de granada y toronjil, sopa de plátanos y yerbabuena. Si un niño le cuesta dormir, acostarlo o arroparlo con una prenda usada de la madre, su olor lo tranquiliza.. Las abuelas con sus manos y el conocimiento gastronómico de la supervivencia y la economía, sin neveras, ni microondas, ni hornos eléctricos o de gas. ¡Pero no se desperdiciaba nada! ¿Muchos cambures maduros? Cafungas, berenges y titis deshidratados. ¿Muchos mangos? Caratos, jaleas y dulces. ¿Muchos cambures verdes? Bollos, mal llamados desgraciados.

     Secar pescados salados al sol, para luego degustarlos en salsa de ají. Tejer palmas y preparar altares diversos. Pelar topochos y plátanos verdes sin mancharse las manos. Ablandar carne con pitos de lechosa. Técnicas de elaboración de alimentos y dulces como Martinica, pan de horno. Preparar cacería.
¿Un repelente para zancudos y jejenes en las tardes húmedas? Aceite de coco con malojillo.

Abuelas en faenas diarias imagen de placomunidad.elpais.com

    Las abuelas con sus cantos para dormirnos, donde hasta versos de fulías o tonadas de tambor cambiaban de códigos con el fin de arrullarnos, o con el himno nacional. Cada vez que nacía un niño se sembraba una mata de coco, que era su responsabilidad cuidarla al crecer. A la hora de parir, estas aguerridas cimarronas aún con dolores de parto, lavaban, dejaban todo en orden y se iban a los conucos transportando en sus cabezas inmensos canastos cargados de cocos, topochos, ocumos, aguacate, uno que otro mango o cacao en baba, con la finalidad de aflojarse el muchacho. Cuantos nacieron en el medio de un conuco, teniendo como sábanas hojas de guanasna y el corte del ombligo realizado con un machete. Nuestras abuelas y madres conservaban su silueta por mucho tiempo, ya que se purgaban, hacían dieta para recién parida, le daban de mamar a sus hijos y hasta los ajenos, creando así el vínculo de hermanos de leche y superaban la cuarentena con sus lavados de yanten, bejuco de cadena u otros. La voz de la abuela era la última palabra. Era ley sembrando valores:

* Lo ajeno no se toca
* Respeta a los mayores.
* Cuida y protege a tus hermanos.
* Uno se arropa hasta donde le alcanza la cobija.
* La sangre se agua pero no se sale.
* El que le tira a su familia se arruina.
* Ruin es el pájaro que ensucia su nido.
* ¡Comparte y siempre tendrás!
* En la boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
* No maltrates los árboles, las hojas son sus cabellos.
¿Cómo aprendíamos? Por imitación. Aprendiendo viendo, aprendiendo haciéndolo.

     Reproducir valores y actitudes, entendían que los niños son como el cemento fresco: cualquier impresión deja sus huellas. Hasta una pela cantada tenía su razón de ser. Nuestras abuelas, las de mi época no decían groserías ni las permitían. ¿Qué pasa ahora? ¡Los jóvenes pronuncian una palabra y siete groserías! De igual manera los jovencitos y los no tan jóvenes arrinconan a las abuelas como trastos inservibles, las usan de cachifas o las atormentan con ruidos que no es música para sus oídos y sus gustos, las injurian, las vejan, las maltratan muchas veces con la venia de la indiferencia de los padres y les niegan el valor que tienen. De volver a nacer pediría ser quién soy para sentirme bendecida por mis abuelas afro y sus enseñanzas. Soy lo que soy por ellas, que me enseñaron a ser cimarrona sin saberlo.

     Recuerdo frases como:

* El que no tiene nalgas no busca taburete.
* Búsquese a sus iguales.
* Quiébrale los agallones a esa niña.
* Usted no es topocho sin sal.
* Con el pendejo ni a misa, porque llega saludando.
* Eres tú y no te pareces a nadie.
* No pida, ¡deje la maña!
* ¿Más grande que tú? ¡La luna!

     Descansen en paz todas las abuelas ancestrales y que vivan siempre en nuestras mentes y corazones. Quién tuvo la dicha de compartir con su abuela y no lo disfrutó y apreció, tenía a Dios en sus manos y no lo reconoció.

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DOSSIER 5.1: Contamos con la Matria

Por: Diana Ovalles Márquez 

     Hoy tenemos patria, repiten a diario los ecos mediáticos que nos traen la voz de Chávez en su última alocución, cuando pidió “desde su corazón”, no extraviar el proyecto político de la segunda independencia: “Hoy tenemos la patria más viva que nunca, ardiendo en llama sagrada, en fuego sagrado”, dijo. Pero ¿Qué es la patria?

     El mensaje sin destino de Mario Briceño Iragorry nos hablaba de su angustia por la patria, porque “nuestro empeño de olvidar y de improvisar ha sido la causa primordial de que el país no haya logrado la madurez que reclaman los pueblos para sentirse señores de sí mismos. ¿No nos quejamos diariamente de la falta de responsabilidad con que obran quienes asumen cargos directivos sin poseer la idoneidad requerida?”, afirmaba el autor trujillano hace más de medio siglo. Sigue leyendo

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Presentación DOSSIER Nº 5: Las Mujeres del Tuy y Barlovento… Unidas por la Matria.

Por: Isaloren Quintero Bernal

     Las Mujeres, todas, estamos unidas por nuestra condición de haber sido socializadas en el patriarcado, condición que nos hace sobre-vivir en la lucha contra la subordinación, la sumisión y la obediencia a un modelo de mujer que sirve a sus intereses pero que reprime y vulnera nuestros derechos. Si bien hoy en día son muchas las situaciones de discriminación que las mujeres hemos logrado superar desde el punto de vista fáctico como por ejemplo el voto femenino, la incorporación al ámbito educativo y laboral, el manejo de recursos económicos (aun cuando este en un amplio porcentaje se usa para apoyar el presupuesto familiar y no en necesidades únicas de las mujeres), no es menos cierto que en el espacio simbólico, privado y familiar las mujeres seguimos enfrentando situaciones de subordinación con respecto a un varón llámese padre, hermano mayor, marido, jefe, hijo mayor, todos ellos amparados por el sistema patriarcal y machista que avala en el imaginario colectivo la objetivación de las mujeres como propiedad de los varones y por tanto a disposición de sus necesidades bien sea económicas, sexuales, utilitarias y reproductivas.

Cocina al Aire Libre de Camille Pisarro 1654, tomada de revista Memorias de Venezuela número año 2008.

     De generación en generación esta ha sido la realidad de la mitad de la humanidad y lo que va cambiando son los modos y formas de discriminación. Para nuestras bisabuelas y abuelas hoy en día las mujeres estamos “desatadas” porque en comparación con ellas los avances se pierden de vista, es cierto, pero hurgando en las relaciones de hombres y mujeres seguimos encontrando hilachas en las costuras de un traje que sigue haciéndose a la medida de un único modelo, el masculino.

   Con este Dossier acerca de las mujeres tuyeras y barloventeñas queremos mostrar cómo a pesar de ser realidades distintas hay un hilo que nos comunica y nos entreteje en una historia común, la Matria, ese sentirnos mujeres y luchar para visibilizarnos con el pasar de los siglos y los años por devenir…

     Sirva este Dossier para rendir homenaje a nuestras mujeres tuyeras y barloventeñas, abuelas sabias cuyas reminiscencias debemos rescatar para mantener esa esencia femenina de la solidaridad, la conciencia, el respeto por y en la Matria de todas y para todos.

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Fotografías de la Estación de Servicios Guárico y el Portón de los Anafres en Santa Teresa del Tuy

Por: Iván López Calero

     Cada ciudad, cada pueblo, cada comunidad o urbanización, poseen lugares emblemáticos y atractivos a los habitantes propios o foráneos que en ellos se encuentran, los cuales ya sea por acciones del imaginario popular, por la actividad comercial, por hechos violentos (guerras, asesinatos, retos a duelos etc…) o por actos políticos, se vuelven de interés de los muchos y que comúnmente son muy concurridos en busca de distracción, retiro espiritual o el sustento diario, entre otros, generalmente las plazas, iglesias y mercados destacan como estos centros de atracción de masas.

     Pero cada pueblo a su vez posee teatros, museos, estaciones de antiguos ferrocarriles, mangas de coleo, cines, restaurantes, entre otros, donde las personas con intereses comunes se reúnen para departir o convivir, en torno a un hecho intangible o a un bien tangible, apropiándose a través del uso, de la expresión ritual o de la celebración festiva de los mismos, de año en año, trasmitiéndolo así colectivamente de generación en generación, aportando elementos en cada una de ellas, creando de esta manera una expresión cultural o un valor patrimonial propios de ese entorno geográfico.

     En palabras de Joan Santacana tenemos que:

     “Si la palabra “patrimonio” la aplicamos a una colectividad, a una ciudad o un país, se entiende que nos referimos a todo aquel bagaje cultural del que sus ciudadanos disponen. Al tratarse de una “herencia” recibida, no significa que no pueda incrementarse; así una ciudad puede poseer un patrimonio importante heredado de las generaciones anteriores, pero a su vez, la generación actual puede incrementarlo con nuevos aportes, ya fueren edificios, obras de arte, composiciones musicales u otros elementos.”

     Dentro de este legado podemos insertar la labor del fotógrafo, de ese cronista gráfico, muchas veces anónimo, otras veces muy poco conocido, que registra a través del lente de su cámara, estos lugares emblemáticos, esos centros de diversión, lugares destacados, de ritos religiosos o de actividades que son dignas de inmortalizar para las generaciones futuras, mostrando así el rostro de los pueblos, de sus gentes, de sus hechos y lugares en cada época, donde muchos vivieron momentos que marcaron su vida y recordaron o recordarán por el resto de la misma.

Joan Santacana I Mestre (Calafell, Tarragona 1948), arqueólogo, museólogo y didacta Sigue leyendo

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Metodio Aurely

Por: Isaac Morales Fernández

      Metodio Aurely, pseudónimo de Metodio Ibarra, nació en Santa Teresa del Tuy el 7 de julio de 1933, hijo del aragüeño Antonio Ibarra y la tereseña Carmen Alvarado. Heredó de sus padres el hábito de la lectura y la inquietud por el periodismo. Egresó como Bachiller del Liceo Pérez Bonalde en 1949.

      Su actividad cultural lo llevó a fundar, junto con otros jóvenes cultores de la población, entre los que destaca el director y productor teatral Herman Lejter, el 8 de diciembre de 1951 el Centro Social Cultural “Juan España”, hoy Casa Municipal de la Cultura “Juan España” (cabe destacar este epónimo fue idea de él). Posteriormente, en 1955 funda y dirige el periódico noticioso-cultural Luces. Más adelante seguirá colaborando en la fundación de órganos impresos tereseños de irregular duración tales como Juventud (1953-1955), Ecos del Tuy (1962-’63), Avanzada Regional (finales de los ’60), El Tuy Industrial (1973-’74), Así es Miranda (1974), Alerta Mirandino (1975), El Telón (Santa Lucía, 1975-’76) y más recientemente también colaboró en la fundación del periódico tereseño Ecos Web (2000). Sigue leyendo

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Eco-turismo ¿por qué no en la Guamita?

Por: Hermes Romero Churio

     Al sur de Ocumare del Tuy, cerquitíca de la Plaza Simón Bolívar, vía Valle Verde, está el Parque Municipal (aún en Ordenanza) Simón Ugarte, notable explorador venezolano, hoy injustamente olvidado, una zona, imponente, llena de flora, fauna y agua abundante, en caída libre de unos 25 metros, llamativa para el más pintado de los exigentes, amantes de recreaciones ecológicas, espacio natural declarado Patrimonio Ambiental del municipio Tomás Lander en 1991.

     Allí, también se puede hacer remembranza histórica con “La Toma”, donde abandonado, está un tanque cerrado de cemento para represar agua, tuberías gruesas y ruinas de una casa, utilizada para enviar agua a Ocumare del Tuy, como obra de Juan Vicente Gómez, según placa informativa.

    Caminos angosticos serpenteados, entre frondas, árboles altos de Mijaos, Jabillos, Caobos, flores de Riquiriqui, oyendo cantar pájaros, y ver volar hermosas mariposas, se llega al río, con la maravillosa cascada “Cola de Caballo” de 20 a 25 metros de caída y al despeñarse forma una cortina de lluvia que se disuelve en espuma que dispersa el viento, debiendo su denominación porque al caer con fuerza configura una onda o desnivel semejante a la cola de un caballo, terminando en una poza grande, ancha, que invita a un refrescante baño. Sigue leyendo

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